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Caballito

Caballito cumple 200 años

Ángel Contela

Veleta del caballito, 2010. En julio de 2010 la veleta del caballito retornó temporariamente al barrio cedida por el Complejo Museográfico Provincial de Luján y se expuso en el Museo de Esculturas Luis Perlotti.

El 15 de febrero de 2021 el barrio de Caballito cumple sus “primeros 200 años” de vida, y quienes lo queremos brindaremos felices y agradecidos por todo lo que nos ha dado en estos dos siglos de existencia. Si bien es harto difícil relatar en unas pocas páginas los 200 años de cualquier barrio de la ciudad, al intentarlo busco rescatar al menos parte de su memoria.

Una forma de comenzar es recordando que debe su nombre a una veleta de los vientos de latón con la figura de un caballito de patas retaconas que se encontraba en lo alto de un mástil de una pulpería, situada en la esquina sudoeste de las actuales Emilio Mitre y Av. Rivadavia. En aquella época de comienzos del siglo XIX, servía como punto de referencia geográfica para los pobladores cercanos, con frases como “pasando el caballito”, “enfrente del caballito”, etc. Por tal motivo, se considera como la fecha fundacional del barrio el 15 de febrero de 1821, día en que Nicolás Vila, el italiano dueño de la pulpería, escrituró la compra de la manzana de terreno comprendida por las actuales Emilio Mitre, Av. Rivadavia, Av. Juan B. Alberdi y Víctor Martínez.

En 1857, poco después de inaugurado el primer ferrocarril argentino, el Ferrocarril del Oeste (hoy Sarmiento), a la cercana estación de tren se la denominó Estación Caballito, oficializándose así el nombre de este céntrico barrio porteño. En ese momento el recorrido de la línea ferroviaria se extendía desde la Estación del Parque (donde hoy está ubicado el Teatro Colón) hasta La Floresta, en el barrio homónimo.

Hacia fines del siglo XIX el barrio de Caballito se fue poblando por inmigrantes italianos, españoles y, en menor medida, de otras nacionalidades. Los italianos constituyeron la colectividad extranjera mayoritaria.

En el año 1889 se inauguró el Mercado del Progreso en la esquina de Av. Rivadavia y Del Barco Centenera, dando alegría a los vecinos que vieron con su llegada el avance de la zona. Se trata de una de las instituciones más emblemáticas del barrio, que aún sigue en plena actividad. Por esos años finales del siglo XIX y primeros del XX, el advenimiento de los tranvías, taxímetros, ómnibus y colectivos, convirtieron a la Plaza Primera Junta, ubicada frente al Mercado, en un verdadero centro neurálgico de la gran ciudad que se empezaba a avizorar.

Estos son a grandes trazos los comienzos del barrio del centro de la Ciudad de Buenos Aires. De aquí en adelante, cada vecino o visitante tendrá su opinión acerca de cuáles son los lugares más relevantes de Caballito. Por tal motivo, solo trataré de mencionar los espacios más destacables desde mi punto de vista.

 -Subte A: fue la primera línea de subterráneos del país y también el primero de América Latina. Inaugurado en 1913, su recorrido inicial comprendía desde Plaza Mayo hasta Caballito, ida y vuelta. La estación terminal Primera Junta se inauguró en 1914 y la llegada del subte a tal estación (llamada indistintamente Primera Junta o Caballito), también contribuyó al incremento del progreso barrial por ser un medio de transporte más rápido. En 2014, la Junta de Estudios Históricos del Caballito colocó una placa recordatoria en una de las columnas de la parte techada de la plaza, evocando el centenario de su inauguración.

-Edificio de Obras Sanitarias de la Nación o de las Aguas Corrientes: emblemática construcción inaugurada en 1915 y ubicada en la manzana comprendida por  Av. José María Moreno, Valle, Av. Pedro Goyena y Beauchef. Se trata de un depósito de gravitación que contiene 12 tanques de hierro con capacidad de almacenamiento de 6.000 m3 de agua potable cada uno, levantado en este lugar por ser uno de los puntos más altos de la ciudad.

Cercano a este edificio, en Pedro Goyena 369, se encuentra el Hospital de Quemados, un centro de alta especialización para este tipo de afecciones trasladado en 1967 a esta dirección.

-Club Ferrocarril Oeste: el 28 de julio de 1904, noventa y cinco empleados del Ferrocarril del Oeste fundaron este club, posiblemente el más famoso y representativo del barrio y el único que ostenta el premio de una medalla otorgada por la UNESCO en 1988 por su aporte al deporte y a la sociedad. Es la única entidad de Latinoamérica que posee este reconocimiento, que también fue dado al Milan de Italia, único en el continente europeo. El “club de Caballito” tuvo su mayor esplendor en la década de 1980, obteniendo campeonatos de Primera División en fútbol, básquet y vóley, entre otros deportes.

Cabe también destacar a algunos de los clubes fundados por colectividades europeas, como el Club Italiano, que desde comienzos del siglo XX tiene su sede en Av. Rivadavia 4731, y el Club Portugués, ubicado en Av. Pedro Goyena 1468.

-Parque Centenario: ubicado en Caballito Norte, tiene su mástil en la intersección de Av. Díaz Vélez y Leopoldo Marechal, cercano a una de sus entradas principales. Este predio de 12 hectáreas posee innumerables estatuas como La Victoria Alada, La Aurora, El Centinela de la Patria y un busto del General San Martín., por citar algunas. Sus creadores son destacados escultores de nacionalidad argentina y extranjera. Desde mediados del siglo XX pueden disfrutarse los espectáculos musicales y artísticos ofrecidos en su Anfiteatro. También posee en su interior un lago con diversas aves, peces y plantas.

En su cercanía se encuentran importantes instituciones como el Hospital Durand, el Hospital Naval Central, el Hospital Municipal de Oncología Marie Curie, el Museo Argentino de Ciencias Naturales, el Instituto de Zoonosis Luis Pasteur, la Asociación Amigos de la Astronomía y la Fundación de Investigación Instituto Leloir.

 -Parque Rivadavia: también conocido como Plaza Lezica, está situado en Av. Rivadavia 4950. Su mástil se encuentra en la intersección de esta avenida con la calle Doblas y entre sus importantes estatuas se puede citar la de Simón Bolívar, un impresionante monumento ecuestre del Libertador de América efectuado por el escultor argentino José Fioravanti e inaugurado en 1942. Recuerdo que tuve la satisfacción de asistir a tal evento con mis compañeros de la Escuela Primera Junta, ubicada por entonces en Av. Rivadavia 5245 y hoy situada enfrente del mismo parque. En esa ocasión vi por primera vez a un Presidente de la Nación Argentina, cargo ostentado por Ramón Castillo. En el interior del parque se encuentran además esculturas como El Monumento a la Madre, de Luis Perlotti, y la Fuente Catalana, donada por la colectividad catalana de Argentina, también llamada La Fuente de la Doncella.

-Plaza Irlanda: comprendida en la manzana de las calles Av. Gaona, Av. Donato Álvarez, Neuquén y Seguí, fue inaugurada en 1927 en terrenos adquiridos por la municipalidad a la comunidad irlandesa. Tiene un bello entorno edilicio donde se destacan el Colegio Santa Brígida, el Colegio Monseñor Dillon y el Policlínico Bancario.

 -Monumento ecuestre al Cid Campeador: está ubicado en las popularmente llamadas “diez esquinas”, donde se cruzan las avenidas Díaz Vélez, San Martín, Honorio Pueyrredón, Ángel Gallardo y Gaona. Fue realizado por la escultora norteamericana Anna Hyatts de Hungtinton y es uno de los lugares más bellos del barrio.

-Museo de Esculturas Luis Perlotti: se encuentra en Pujol 642, en la casa donada por el célebre escultor a la comunidad de la ciudad de Buenos Aires. Perlotti fue un renombrado artista caracterizado por su bella obra indigenista de América, de los próceres más destacados de nuestra patria y sus muy logradas esculturas de las figuras más reconocidas del tango.

-Tranvía Histórico: paseo que circula los fines de semana y feriados por las bellas calles de Caballito Sur, en un recorrido breve pero pintoresco que abarca Emilio Mitre, Av. Rivadavia, Hortiguera y Av. Directorio. De acceso gratuito, los tranvías, restaurados y mantenidos por los integrantes de la Asociación Amigos del Tranvía, salen cada 15 ó 20 minutos de su parada ubicada en la esquina de Emilio Mitre y José Bonifacio.

Cabe destacar asimismo a aquellos lugares, edificios y entidades que desaparecieron con el paso del tiempo, como la sede del Club Social y Sportivo Buenos Aires, que estuvo sucesivamente en Av. Gaona 1237 y 1249. Famoso reducto tanguero, muy concurrido y elogiado en las décadas de 1940 y 1950, fue un verdadero templo del tango. De hecho, el tema Bailarín de contraseña lo menciona, en la versión cantada por Angelito Vargas, el ruiseñor de las calles porteñas. Tampoco existe más el Club Condal, que estaba ubicado en Martín de Gainza 875. Allí se daban eventos culturales y excelentes obras de teatro interpretadas por socios y vecinos, previas a las concurridas reuniones danzantes de tango y jazz. Tampoco existe más el Club Cometa, de la calle Neuquén 751, con su cometa de latón en lo alto de la puerta de ingreso. Ni están las viejas Canchas de Mattos donde hoy se levanta el Sanatorio Municipal Julio Méndez ni el antiguo Palacio Carú, una especie de castillo con un bello entorno inexplicablemente demolido en la década de 1960 para dar paso a un edificio de propiedad horizontal erigido en la esquina de Av. Rivadavia y Añasco (hoy Nicolás Repetto). Tampoco se juegan aquellos famosos picados de fútbol en la calle larga del Convento Del Buen Pastor (de diez contra diez, doce contra doce o quince contra quince), que casi siempre terminaban con la llegada del autito negro de la cana y la consecuente corrida. También desaparecieron las queridas barras de las esquinas y nada quedó de aquellos juegos infantiles como el rango, la bolita, el balero o el yo-yo, la rayuela, la escondida o “cachurra montó la burra”. Tampoco están los numerosos cines de barrio que tanto disfrutábamos ni los carros rojos de la Panificación Argentina que circulaban por las calles, dándoles un especial colorido.

Para finalizar y no dejar que me embargue la añoranza de los tiempos idos, quiero manifestar  la inmensa alegría que me da poder escribir en estas páginas algo o parte de la historia del barrio de Caballito en su Bicentenario, donde pasé y disfruté mis primeros 30 años de vida.

Desde niño me gusta escribir frases y una de ellas dice: “Los grandes amores perduran en el tiempo…fuesen cuales fuesen sus contingencias” y el barrio de Caballito, al que considero uno de “mis grandes amores”, por suerte sigue y seguirá siendo para mí un romance sin fin.

¡¡SALUD CABALLITO!!  ¡¡FELICES 200 AÑOS!!

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2021 / 15/02/2021

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Acuarela del Tranvía Histórico realizada por la artista Lola Frexas.

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