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Liniers

El auto Rochetto, un ejemplar único, orgullo de Liniers a nivel Nacional

Claudio Malito

El auto Rochetto, 2010. El Rochetto en una exposición de autos.

En mis comienzos en la escuela secundaria, un compañero  del colegio del barrio de Liniers me dijo que mi  abuelo tiene un auto que  se lo construyó él mismo.  Yo, con mis catorce años de ese entonces, le dije que era imposible que una persona sola construyera un auto, pero con el tiempo pude verificar que no sólo era cierto sino que además, ese auto  tenía una historia asombrosa de casi tres generaciones  dentro de una familia del barrio de Liniers, que les voy a contar.

A principios del siglo pasado llega a Buenos Aires a los dieciocho años  Enrique Rocchetto  un joven Italiano, el  cual luego de un tiempo comenzó a trabajar en los Talleres  Ferroviarios de Liniers, que desde 1904 habían transformado el barrio, no solamente en su  fisonomía de los  edificios, sino que brindando  a las  personas un medio para su desarrollo profesional, capacitándolos y preparándolos para nuevos desafíos.

Entre estas personas  estaba Enrique  Rocchetto  que era un apasionado por los autos y que  por su capacidad, habilidad técnica  y dedicación, en enero del año 1954 decidió construir un auto de diseño propio que hoy todavía se encuentra en su familia y por suerte en el Barrio de Liniers,  en perfecto estado y siendo él mismo ya distinguido varias veces a nivel nacional, por su perfección y estado de conservación.

Para desarrollar este emprendimiento, Rocchetto contaba en el  fondo de su casa del barrio de Liniers  de  la calle Ramón Falcón al 6300, con un Taller en el cual tenía las herramientas básicas para trabajar: un torno, una agujereadora, una soldadora autógena y además, un martillo para moldear a mano  la carrocería, con lo cual daría forma al auto que tenía en mente.

Don Enrique trabajó durante casi 5 años,  en sus horas libres después del trabajo, para terminar el auto que había soñado. Él quería que el frente del auto sea de diseño europeo y el remate de la cola fuera  del estilo americano, tipo Cadillac.

Así, el auto soñado  fue tomando forma en el fondo de su casa de Liniers, primero  realizó los planos en unas hojas de cartón, los cuales colocó en una pared y a partir de ahí diseño cada una de las partes del auto: el chasis, la carrocería, el sistema de frenos, la dirección, el tablero de Instrumentos, etc.

El auto fue terminado por Enrique, quien lo utilizó  diariamente por quince años; además lo usaba para visitar a su Hijo, quien en ese entonces vivía en Esquel,  provincia de Chubut, con  el cual realizo varios viajes al Sur del País.

En los primeros años de los ´70, el auto queda parado en su casa de Liniers por casi 30 años  y Márcelo Rochetto, la tercera generación de la familia, decide realizar una reparación integral del mismo, desde  la chapa, el motor, la pintura,  los tapizados  y cromados del auto, respetando el diseño original.

Hoy en nuestros 140 años del barrio del Liniers, podemos mostrar cómo el desarrollo de tres generaciones  de Liniers  que nacieron en nuestro barrio  y que son apasionados por los autos, con  mucha voluntad, trabajo y dedicación  han logrado construido un AUTO ÚNICO que es ORGULLO DE LINIERS y nos representa en todas las importantes exposiciones de autos nacionales, obteniendo premios  y reconocimientos del medio automotor.

A partir de ahora, cuando veamos a este auto circular por nuestras calles del Barrio de Liniers, ó en alguna exposición o salones de autos, sabremos que es un SPORT ROCCHETTO, un Orgullo de Liniers.

Información adicional

Artículo, junto a un film presentado en el 1º Congreso de Historia del barrio de Liniers, en 2012

Categorías: Vecinos y personajes, TRABAJO,
Palabras claves: Liniers, Rochetto

Año de referencia del artículo: 2012

 

El auto cuando fue terminado, en la puerta de la casa de su creador Enrique Rochetto.

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