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Ciudad de Buenos Aires

Eugenio Avanzi: fotografías y postales sobre Buenos Aires

Abel Alexander

Diploma de la Exposición Nacional y firma autógrafa., C. 1898.

En el campo de la historia argentina se observa con gran interés el desarrollo que han cobrado en las últimas décadas los estudios sobre el origen y la evolución de la fotografía en nuestro país. El carácter documental que revisten estas imágenes del ayer convierten a estos pequeños rectángulos de papel en precisos y preciosos testimonios visuales sobre nuestro pasado.

Como consecuencia de esta nueva tendencia, las antiguas colecciones fotográficas en repositorios públicos están siendo investigadas con renovado interés por los especialistas. Atesoradas en diversas instituciones gubernamentales, como museos, archivos históricos o bibliotecas, conformadas a partir del siglo XIX, tanto por el régimen de donaciones, cesiones oficiales o derechos de autor, estos fondos se fueron enriqueciendo a través de los años.
Sin embargo, han tenido un crecimiento lento, quizás por sus mismas características burocráticas y, de hecho, en los últimos cincuenta años no se han producido donaciones o ingresos significativos a nivel nacional.
A este panorama gubernamental que adolece de un proyecto oficial con relación a su patrimonio fotográfico, se contrapone la acción de un activo grupo de coleccionistas privados que en las últimas dos décadas, ha crecido en número e importancia.
No obstante, y como un signo alentador sobre esta cuestión, diremos que en los últimos dos años, hemos observado cómo algunas entidades oficiales vinculadas a la cultura han iniciado una política de adquisiciones de antiguas fotografías en los circuitos de remates y subastas. Tal el caso del Instituto Histórico de la Ciudad de Buenos Aires, que recientemente adquirió una interesante colección de fotografías realizadas por Eugenio Avanzi. El presente trabajo de investigación histórica es la primera indagación que se realiza sobre este profesional.

Una cámara italiana
Presumimos que el fotógrafo Eugenio Avanzi era de nacionalidad italiana, o de ese origen. Dicha presunción surge en primer lugar de su apellido y por el hecho de que hacia la fecha de actuación –fines del siglo XIX y primeras décadas del XX– la mayoría de los estudios fotográficos establecidos en Buenos Aires eran regenteados por italianos, en especial provenientes del sur de la Península.
En realidad si estudiamos los ateliers establecidos en la ciudad capital, entre las décadas de 1890 a 1920, comprobaremos que en forma abrumadora sus dueños eran italianos. Formaban parte, de hecho, de la misma corriente inmigratoria a la cual acompañaban y complementaban, pues ofrecían a sus paisanos, y en la misma lengua, un servicio vital para esos pobres desarraigados, nada menos que un retrato fotográfico, la prueba más contundente –por lo visual– que podían enviar a sus familiares allende el Atlántico.
Debemos asumir que la retratística fotográfica jugó un papel crucial entre América y Europa; entre los que partieron llenos de sueños y esperanzas y los que quedaron aguardando noticias en el Viejo Mundo. Por medio de estos solemnes retratos se enviaban claros y tranquilizadores mensajes a parientes y amigos en la patria lejana; “estamos bien”, “vestimos buena ropa”, “mi esposo/a”, “estos son los niños”, y hasta se remitían los estremecedores retratos post mortem como constancia de fallecimiento entre algunas familias campesinas.
El alto grado de analfabetismo de aquellos inmigrantes convirtió al retrato fotográfico en la única escritura que podían enviar por carta a sus seres queridos, y esta correspondencia visual de fácil comprensión funcionaba para este propósito.
Como muchos de sus colegas capitalinos, Avanzi retrató a numerosos italianos y como sólo se emigra para triunfar, su atelier se convirtió en un verdadero teatro de representación social, con profusión de muebles lujosos, columnas, balaustradas y, como fondo escenográfico, bucólicos paisajes. Por supuesto existía un completo servicio de prendas y accesorios de vestir a disposición de los clientes más humildes.

La Exposición Nacional de 1898
El fenómeno de las grandes exposiciones reconoce como punto de partida la Gran Exposición Internacional de Londres de 1851. En el marco grandioso del Palacio de Cristal desfilaron 6.039.195 visitantes asombrados por los adelantos de la Revolución Industrial. Y la fotografía, encarada como espejo de la sociedad decimonónica, no estuvo ausente de esta verdadera fiesta del progreso y se exhibieron interesantes colecciones de daguerrotipos.
Siguiendo éste y otros ejemplos europeos y norteamericanos, la flamante República Argentina inauguró en 1871 la Exposición Nacional en Córdoba, bajo la inspiración de Sarmiento. En esta iniciativa pionera ya estuvieron presentes destacados fotógrafos del país y la Medalla de Oro fue adjudicada al portugués Christiano Junior.
Y volviendo a nuestro personaje, diremos que uno de los más ricos testimonios que dejó Eugenio Avanzi sobre su labor fotográfica se relaciona precisamente con su participación en una Exposición Nacional, la inaugurada en Buenos Aires el 16 de octubre de 1898.
En esa oportunidad presentó una serie de fotografías del género llamado “de vistas”, como se denominaban en esa época a los registros de exteriores. La calidad de estas obras determinó que el jurado le otorgara Medalla de Plata y Diploma de Honor. Este premio no es mérito menor, si tenemos en cuenta que el cuerpo del jurado estaba compuesto por artistas pictóricos y fotográficos, y que la distinción fue obtenida superando las obras de otros calificados colegas.
La participación de los fotógrafos en exposiciones nacionales e internacionales hay que inscribirla en la compleja trama de la publicidad comercial de la época. El mensaje era muy claro: si las obras de determinado estudio eran premiadas por su calidad artística por un jurado especializado, el cliente podía contar con la seguridad de que sus propios retratos serían trabajos de excelencia.
No debemos sorprendernos entonces de que inmediatamente después de obtener tan alta distinción –superando a muchos de sus colegas– Avanzi decidiera sacar ventajas publicitarias de este premio. Para tal fin encomendó a la Fábrica de Tarjetas Gregorio Ortuño y Cia. –reconocidos proveedores capitalinos del gremio fotográfico– la impresión de dicho diploma al dorso de todos los soportes de cartón en el formato portrait cabinet, junto a su firma autógrafa.
En efecto, llama la atención la aparición de dicho diploma a todo lo ancho de este rígido soporte, que se complementa con la inclusión de la Medalla de Plata en su anverso y reverso. En este reconocimiento y bajo los lemas de “Pax” y “Libertas” y con las firmas de sus organizadores, se certifica que Eugenio Avanzi fue premiado con una Medalla de Plata por sus “fotografías al aire libre”.
Era una práctica común que los fotógrafos premiados en exposiciones incluyeran sus medallas en los distintos soportes de sus obras pero, con el tiempo, se comprobó que muchos retratistas que nunca habían obtenido premio alguno, también incluían medallas de exposiciones. Seguramente fue este tipo de engaño lo que motivó a Eugenio Avanzi a mostrar la autenticidad irrefutable de la distinción obtenida en 1898, incluyendo este diploma completo.

Retratista en Buenos Aires
Escasos son los datos biográficos que se poseen sobre Eugenio Avanzi. Todo indica que hacia la década de 1890 ya se encontraba afincado en Buenos Aires; y no se sabe si arribó de Europa con su profesión o si adquirió estos conocimientos técnicos y artísticos en la Argentina. Para tener un claro panorama sobre fecha y lugar con relación a la actuación de Avanzi, nos remitiremos al segundo censo nacional de 1895, el cual indica que el país contaba con 4.044.911 habitantes ­–siendo los italianos la colectividad más numerosa con 492.636 individuos– y Buenos Aires su principal ciudad con 663.845 vecinos.
La capital era la principal plaza fotográfica con 234 fotógrafos, discriminados en 182 extranjeros y 52 argentinos y, a pesar de la fuerte competencia, la ciudad ofrecía las mejores oportunidades de progreso en la profesión. No es de extrañar entonces que Eugenio Avanzi desarrollara toda su trayectoria de varias décadas exclusivamente en esta ciudad portuaria.
Como sabemos, ya desde la etapa del daguerrotipo, los estudios fotográficos explotaron comercialmente el género del retrato, el segmento más redituable del negocio. También Avanzi, como la inmensa mayoría de sus colegas, se dedicó a la retratística social y sus múltiples avatares, que abarcaban desde el bebé desnudito, las primeras comuniones, retratos de matrimonio y grupos familiares hasta la fotografía mortuoria.
Hacia la fecha que Avanzi ingresó a la fotografía, ya se utilizaba el adelanto de los negativos sobre vidrio previamente emulsionados –también conocidos como placas secas– y los papeles fotográficos al gelatino-bromuro de plata. Estos y otros insumos eran fabricados en forma industrial en Europa y Estados Unidos y comercializados por proveedores locales, como Gregorio Ortuño y Cia. y otras firmas de plaza.
Los establecimientos dedicados a la fotografía funcionaron durante el siglo XIX y principios del XX en locales alquilados. Esta característica inmobiliaria determinó, por lógica, numerosas mudanzas y por supuesto Eugenio Avanzi no escapó a esta regla general del gremio.
Así vemos que la Guía Nacional editada por Pablo Basch de 1903, lo ubica en la calle Artes 944; en esta publicación figuran otros 60 profesionales con estudios instalados. Este nuevo local contaba con buenas comodidades para la atención de sus clientes y como detalle interesante, diremos que el italiano seguía imprimiendo sus soportes de cartón para retratos con la inclusión del diploma de manera idéntica al anterior, pero ahora con la nueva dirección.
Todavía hacia la fecha continuaba la vigencia del popular formato conocido como portrait cabinet –lanzado en Inglaterra hacia 1866– aunque ya en este período se había reemplazado el antiguo papel a la albúmina por el moderno gelatino-bromuro de plata. Las medidas continuaban sin embargo inmutables, el soporte rígido medía 16,7 por 11 centímetros y la copia fotográfica era de 14 por 10,6 centímetros.
La misma Guía Nacional de Pablo Basch del año 1905 trae algunas novedades: nos informa que Avanzi se encontraba establecido en la misma calle Artes, pero en el número 345.
Realmente no sabemos si se trata de una mudanza de local o lo que cambió fue la numeración, pero esta publicación aporta un nuevo dato, pues ubica el estudio en los “altos”, o sea lo que actualmente conocemos como primer piso.
No es un dato menor esta referencia a los “altos”, si tenemos en cuenta que todavía hacia la fecha se utilizaba en aquellos estudios las clásicas “galerías de pose”, o sea construcciones especiales ubicadas en la azotea y construidas de madera, pero con techo y pared de vidrios y donde los clientes pasaban largos segundos aprovechando la luz natural e inmovilizados por ganchos de nuca.
Siguiendo con la reconstrucción de su trayectoria, la Guía Kraft de 1907 confirma que Eugenio Avanzi seguía al frente de su “Fotografía Aurora” en Artes 345. Este local debía estar próximo al popular Mercado del Plata, un punto de concentración de mercaderías, pequeños comerciantes y artesanos populares, en especial dedicados a la platería.
La misma Guía Kraft, pero de 1910 –año de los famosos festejos del Centenario– nos confirma que seguía en el mismo local, o sea 345, pero la antigua calle Artes cambia su denominación por la de Carlos Pellegrini.
Finalmente Avanzi se muda. Lo constatamos gracias a la Guía Arlas del año 1913, instalándose con un nuevo estudio más cerca del centro de la ciudad, o sea, sobre la calle Esmeralda 229. Todavía la Gran Guía General o Anuario Kraft de 1917 lo consigna en ese mismo local.
Uno de sus últimos domicilios porteños es Sadi Carnot 331, actual Mario Bravo, con teléfono (Mitre) 5615. Esta dirección aparece en el Libro Verde de los Teléfonos del año 1922. En esta misma guía se consigna el abonado E. Avanzi e hijos, en la calle Alberti 1073, teléfono (Mitre) 911. Estas últimas dos direcciones se encuentran alejadas del círculo de los estudios fotográficos, por lo que nos inclinamos a pensar que corresponde a viviendas o a locales de otro tipo, por ejemplo la sede de una empresa volcada a la comercialización de algún producto, ¿postales o vistas sueltas y en álbumes?

Sus vistas porteñas
Cuando el Gran Jurado de la Exposición Nacional de 1898 otorgó a Eugenio Avanzi el segundo premio –la Medalla de Plata– por el carácter relevante de sus obras, lo hizo precisamente por la calidad técnica y estética de aquellas “fotografías al aire libre”.
Tal denominación fue utilizada por aquellos jueces para designar las llamadas vistas o registros de exteriores, tanto urbanos como rurales, que incluían también tipos populares, usos y costumbres típicos del Río de la Plata.
Esta rica iniciativa de Avanzi de registrar la realidad fuera de los artificiales límites del estudio fotográfico, coloca definitivamente su nombre junto a grandes documentalistas, como Esteban Gonnet, Benito Panunzi, Christiano Junior, Angel Paganelli y otros precursores nacionales de esta temática.
Y si bien su producción fue realizada varias décadas después de la obra de aquellos pioneros, tiene el mérito de mostrar los significativos cambios arquitectónicos de aquella pujante Buenos Aires, que dejaba atrás su condición de gran aldea para convertirse en una moderna urbe de estilo europeo.
En junio de 2006 la firma Bullrich, Gaona y Wernicke subastó una cierta cantidad de estas vistas, firmadas con un sello seco en su borde inferior; “E. Avanzi. Fotógrafo. Sadi Carnot 331. Buenos Aires”. Se trataba de originales de época al gelatino-bromuro de plata y sus medidas eran 15,5 por 21,5 centímetros a 17 por 23 centímetros.
En esa oportunidad pudieron apreciarse distintos aspectos de Buenos Aires y una vista de la ciudad de Córdoba; llamó la atención el registro de un basural, tranvías de la línea Lacroze y en especial, un conjunto de fotografías sobre el Círculo Italiano ubicado en la calle Florida.
Es interesante también un álbum de 20 fotos dedicado íntegramente a interiores de residencias de tradicionales familias porteñas, el cual se acompaña de otro álbum de igual tamaño, también con interiores de casas de la alta burguesía, que incluía Villa Ocampo de Mar del Plata.
El interior de las viviendas fue un motivo escasamente registrado por los fotógrafos profesionales, excepto cuando se trataba de residencias oficiales, lo que nos lleva a preguntar si estos trabajos fueron realizados por encargos particulares o bien se trató de un proyecto comercial del propio Avanzi.
Nuevamente en diciembre del mismo año, la firma de subasta incluyó en su catálogo un total de 41 fotografías de Eugenio Avanzi. En esta oportunidad salió a remate una significativa cantidad de fotos sobre navíos italianos en el puerto de Buenos Aires junto con vistas de la ciudad.

Avanzi y las postales fotográficas
La irrupción de las postales fotográficas durante los últimos años del siglo XIX y las primeras décadas del XX produjo significativos cambios entre los profesionales de la cámara. Aquellas pequeñas y económicas cartulinas marcaron la decadencia de los costosos álbumes de vistas y hasta afectaron la venta de las fotos sueltas de esta temática.
La entusiasta acogida del público produjo una verdadera “cartomanía”. Todo el mundo enviaba y recibía estas simpáticas cartas mínimas y si eran fotográficas mucho mejor. Su producción alcanzó cifras increíbles y al poco tiempo surgieron entusiastas coleccionistas y hasta clubes que los agrupaban.
Esta tendencia mundial fue aprovechada rápidamente por los grandes fabricantes de papeles fotográficos. Firmas como Kodak o Agfa produjeron de inmediato el formato post card, que contaba con la ventaja del dorso ya impreso con las indicaciones necesarias para el franqueo por correo, sin necesidad de utilizar un sobre.
A estas postales fotográficas en papel al gelatino-bromuro de plata se sumó la impresión de postales por el proceso fotomecánico, con tiradas enormes y precio reducido. Grandes firmas editoriales se sumaron a este fenómeno popular, entre ellas Jacobo Peuser y Guillermo Kraft.
Frente a esta nueva realidad, Avanzi decidió participar activamente y a partir del año 1900, sus fotos de vistas serán incluidas en las series de diversos editores argentinos, siempre por el proceso de impresión fotomecánica.
El prestigioso editor de postales Roberto Rosauer utilizó gran cantidad de imágenes de este profesional y consignó prolijamente su nombre en todas ellas. Entre los años 1901 y 1909 publicó vistas de Avanzi sobre la ciudad de Buenos Aires, Morón, Tigre, San Isidro, Olivos, La Plata y Uruguay. Rosauer solía consignar “Neg (ativo) E. Avanzi” como crédito de sus obras.
En las ediciones Rosauer –de excelente calidad gráfica– se puede apreciar el virtuosismo de la cámara de Avanzi, con imágenes sobre una revista militar en la Plaza de Mayo hacia 1903, teatros, escuelas, hoteles y también tradicionales barrios como La Boca, Barracas o Belgrano. Se destaca una serie de cinco fotos de la célebre fuente de Lola Mora, la construcción del Congreso Nacional, la capilla de Santa Felicitas, el monumento a la Revolución de 1890, navíos de guerra o la visita de delegados chilenos a Buenos Aires, sin olvidarnos de la simpática imagen del “Ferro-carril Liliputano” del Parque Lezama.
Como vemos, Avanzi no sólo documentó la gran ciudad y sus alrededores, también incursionó en la fotografía de reportaje, cubriendo con su cámara sucesos y acontecimientos diversos.
Otro editor que solicitó sus imágenes fue H. Bachmann –considerado un pionero– quien colocaba los epígrafes en inglés, indicando que las fotografías eran propiedad de Avanzi, con estudio en la calle Defensa 113. De su serie “Recuerdo de Buenos Aires” se destaca “Vista parcial de la ciudad con el cementerio de la Recoleta” realizada hacia 1903.
También hay que incluir al editor Tonini, quien publicó su material hacia el año 1904, o la sociedad editora de Pita y Catalano que imprimió postales coloreadas durante ese mismo año. Ciertas series de tarjetas postales de este fotógrafo se imprimieron durante 1907 en Alemania y se les agregó color.
Por todo ello, Eugenio Avanzi ocupa un lugar importante entre los fotógrafos que suministraron sus imágenes con destino a las primeras ediciones de postales argentinas y su nombre merece figurar junto a destacados profesionales como Harry Grant Olds, Samuel Rimathé, Arthur W. Boote o la misma Sociedad Fotográfica Argentina de Aficionados.
Sus fotografías también interesaron en el exterior, los editores A. Hs. y B, de Alemania realizaron postales coloreadas hacia 1906, contando con el crédito del fotógrafo –a veces erróneamente escrito como E. Avangi– y la impresión estaba a cargo de la Neue Photographische Gesellchaft A.G. Steglitz. Los editores se identificaban con un trébol de cuatro hojas, símbolo de la buena suerte.

Conclusión
Al finalizar este primer abordaje histórico sobre la vida y obra de Eugenio Avanzi, podemos aventurar algunas conclusiones. La primera, es constatar que toda su trayectoria profesional se desarrolló en Buenos Aires.
Por lo menos desde 1898 hasta 1922, es decir durante 24 años de actividad ininterrumpida, regenteó un total de cinco estudios fotográficos, casi todos en el centro de la capital.
Su trayectoria coincide con la definida consolidación de los estudios fotográficos profesionales en la Argentina, muchos de los cuales se convirtieron en verdaderos templos del destaque y la figuración social, como fue el caso de la firma Witcomb sobre la elegante calle Florida.
Eugenio Avanzi fue un retratista correcto; las obras que se encuentran en nuestra colección así lo atestiguan, en sus estudios los clientes posaban en forma casi escénica siguiendo los parámetros de la moda, rodeados por una ambientación burguesa compuesta por muebles de gabinete, elaborados fondos pintados y diversos accesorios que resaltaban estos especiales registros.
De su producción iconográfica conocemos ejemplos en el formato portrait cabinet del período tardío, pero todavía vigente en los muestrarios de aquellos ateliers y por supuesto, aceptados en el gusto popular.
El momento culminante de su carrera profesional fue la obtención de la Medalla de Plata por sus “fotografías al aire libre”, otorgada por el Gran Jurado de la Exposición Nacional de 1898 en Buenos Aires; la reproducción de dicho diploma al dorso de sus obras constituyó una estrategia publicitaria y una reacción frente a otros colegas deshonestos que exhibían medallas y premios inexistentes.
Por último, el hecho de que varios editores de postales hayan solicitado sus vistas fotográficas sobre Buenos Aires y otras localidades del país, es la prueba más fehaciente que sus registros eran de una excelente calidad, pues en el auge de aquella “cartomanía” el público exigía a sus proveedores las mejores imágenes y paralelamente, la competencia era muy reñida entre los principales impresores de tarjetas. Recordemos que los editores que utilizaron imágenes de Eugenio Avanzi fueron Roberto Rosauer, H. Bachmann, Tonini Editor y Pita y Catalano, todos empresarios de Buenos Aires considerados por los historiadores de la cartofilia, como precursores en la edición de tarjetas postales por impresión fotomecánica.
De todos ellos, Roberto Rosauer (1875-1939) fue el más prolífico editor de las vistas de Avanzi; la llegada de los delegados chilenos a Buenos Aires hacia 1904 conforma un verdadero reportaje fotográfico, donde nuestro fotógrafo cubre todas las alternativas de esta comitiva trasandina, desde la recepción de los navíos de la armada chilena en Dársena Norte y los actos centrales hasta la visita a la Sociedad Hípica, testimonios que Rosauer incluyó en su Serie N° 2.
Definitivamente Eugenio Avanzi formó parte de aquella gigantesca saga inmigratoria que cambió radicalmente las características de nuestro país; fue como todos ellos un protagonista y un testigo lúcido de aquellas grandes transformaciones. Gracias a su especial profesión, nos ha legado un conjunto de valiosos documentos visuales de su época; nada más ni nada menos, que la historia argentina en fotos.

Bibliografía
– Alexander, Abel y Príamo, Luis, H. G. Olds, fotografías: 1900-1943. Buenos Aires. Fundación Antorchas, 1998.
– Barela, Liliana y Maronese, Leticia, Buenos Aires hace cien años a través de sus postales. Colección Edgardo Rocca. Buenos Aires, 2003.
– Cunietti-Ferrando, Arnaldo, Medallas y diplomas en la fotografía argentina del siglo XIX, en 1er. Congreso de Historia de la Fotografía. Buenos Aires, 1998.
– Loeb, Marcelo y Howat, Jeremy, Catálogo descriptivo de Tarjetas Postales ilustradas de la República Argentina. Roberto Rosauer (1901-1909). Buenos Aires, 1992.
– Pezzimenti, Hector Luis, Editores-Fotógrafos-Impresores de tarjetas postales argentinas. Catálogo por localidades A-B. Buenos Aires. 2005.

Guías y anuarios
– Guías de Pablo Basch, Kraft, Arlas, La Rural, The Standard Directory Co. El libro Verde de los teléfonos. 1903-1922.

Información adicional

HISTORIAS DE LA CIUDAD. Una revista de Buenos Aires
Declarada de “Interés de la Ciudad de Buenos Aires” por la Legislatura del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Año VII – N° 41 – junio de 2007
I.S.S.N.: 1514-8793
Registro de la Propiedad Intelectual N° 100.991

Categorías: Fotógrafos, Arte, Cosas que ya no están
Palabras claves: postales, postal, avanzi,

Año de referencia del artículo: 1898

Historias de la Ciudad. Año 7 Nro41

Restaurante en el Pabellón de los Lagos, en Palermo. Tarjeta postal. (Col. A. C. F.)

Casa de la familia Mendeville (Colección Instituto Histórico de Buenos Aires).

Diseño del futuro Palacio del Congreso. Tarjeta postal.

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