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Ciudad de Buenos Aires

Evolución Parroquial en la Diócesis de Buenos Aires (1620 – 1865)

Alberto Julio Fernández

Fotografía de Samuel Rimathé, c. 1900.

 

El Código de Derecho Canónico expresa que “toda diócesis debe dividirse en partes distintas o parroquia, las que estarán al cuidado pastoral del párroco asistido por los vicarios parroquiales, todos como colaboradores del obispo. Corresponde al obispo erigir las parroquias y nombrar a los párrocos y a los vicarios en su diócesis”.

En este trabajo queremos abordar la creación de las parroquias en la Diócesis de Buenos Aires desde el 30 de marzo de 1620, día en que fue creado el obispado, hasta el 5 de marzo de 1865, día en que fue elevado a Arzobispado.

 

Diócesis del Río de la Plata con sede en la Santísima Trinidad

El 30 de marzo de 1620, el papa Paulo V dividió la diócesis del Río de la Plata, cuya sede estaba en Asunción del Paraguay. Por un lado a la diócesis existente le cambio el nombre, imponiéndole el de “Diócesis del Paraguay o Guaira”, con sede en la misma ciudad de Asunción; y a la diócesis creada por la división le impuso el nombre de “Diócesis del Río de la Plata”, fijándole por sede la Ciudad de la Santísima Trinidad en el Puerto de Santa María de los Buenos Aires.

Los límites de la nueva diócesis eran imprecisos y comprendían lo que actualmente son las provincias de Santa Fe, Corrientes, Misiones, Entre Ríos, Buenos Aires, el sur argentino, la República Oriental del Uruguay y los estados de Santa Catarina y Rio Grande en Brasil.

En dicho territorio estaban establecidas cuatro ciudades: Santa Fe de la Vera Cruz, fundada por Juan de Garay el 15 de noviembre de 1573; Santísima Trinidad en el Puerto de Santa María de los Buenos Aires, fundada por Juan de Garay el 11 de junio de 1580; Concepción de Nuestra Señora o Concepción del Bermejo, fundada por Alonso de Vera y Aragón el 14 de abril de 1585; y San Juan de Vera de las Siete Corrientes, fundada por Juan Torres de Vera y Aragón el 4 de abril de 1588.

Al momento de crearse la diócesis del Río de la Plata la única parroquia existente era la de la “Santísima Trinidad” en Buenos Aires (de la cual se conservan libros parroquiales desde 1601), que contaba con dos curatos: el “de españoles” y el “de naturales”, ambos con asiento en la iglesia mayor. En cuanto a las otras ciudades en las tres había templos: el de “Todos los Santos” en Santa Fe, el de “Nuestra Señora del Rosario” en Concepción del Bermejo, y, en Corrientes dicen las crónicas eclesiales: “En 1593, el Padre Baltasar Gómez construyó una capilla con techo de palmas, al este de la Plaza Mayor, la que quedó habilitada en 1598 bajo la advocación de Nuestra Señora de las Mercedes. En un ataque  de los indios a la población, se preservó milagrosamente del fuego una cruz de urunday enclavada en el fuerte. Esta cruz es venerada por la población”.

El mismo 30 de marzo de 1620, el Papa Paulo V preconizó como primer obispo del Río de la Plata a Fr. Pedro Carranza, carmelita, natural de Sevilla.

Fray Carranza llegó a Buenos Aires el 9 de enero de 1921, tomando posesión de la diócesis el 17 del mismo mes. El 7 de marzo inició la visita canónica a su diócesis comenzando por parroquia de la Santísima Trinidad. Al cabo de la misma, envió al rey sus primeras impresiones informando que “la ciudad contaba con unas cien casas, que en la misma había una sola iglesia de clérigos y que era tan indecente que en España había lugares en los campos de pastores y ganados más acomodados y limpios”.

En mayo de 1921 partió hacia Santiago del Estero para recibir su consagración episcopal, la que tuvo lugar el 29 de junio, fiesta de San Pedro y San Pablo, de manos de Mons. Julián de Cortazar, obispo de Córdoba del Tucumán. De regreso hacia Buenos Aires, pasó por Santa Fe donde impartió el sacramento de la confirmación, fundó una escuela para enseñar la doctrina cristiana a los niños y puso en marcha la construcción de la iglesia mayor; visitó los pueblos aborígenes de los calchines, mocoretaes y chinaes catequizando y administrando los sacramentos. De regreso pasó por la reducción de Santiago de Baradero. El 16 de septiembre de 1621 llegó a Buenos Aires, donde fue recibido por los vecinos con algarabía en un clima de fiesta.

Instalado en la sede conformó el cabildo eclesiástico, dictó normas básicas para la vida del clero, el culto y la administración de la iglesia. El 26 de junio de 1622 ejecutó la bula de erección del obispado con la consagración de la iglesia catedral.

Dos portentos de Dios ocurrieron en esos años en jurisdicción de la diócesis del Río de la Plata: por un lado, en 1624, se inauguró con la bendición de Fray Carranza el nuevo templo consagrado a la Virgen de Itatí (actual provincia de Corrientes). La imagen de la Virgen había sido robada del oratorio en el paraje Yaguari y encontrada en una piedra del río cerca de la desembocadura del arroyo San Juan. Por ello las autoridades decidieron trasladar a ese lugar la reducción y allí se levantó el nuevo templo. Por otro, el 8 de mayo de 1630, se produce el milagro de la Virgen de Luján, aquella imagen de la limpia y Pura Concepción que decide permanecer a orillas del río de Luján en la estancia de Rosendo, donde se levantará un oratorio, que será autorizado por el obispo.

 

Las parroquias surgidas en el siglo XVII

Fray Pedro Carranza falleció en Buenos Aires el 29 de noviembre de 1632 y como vicario capitular “Sede vacante” el Cabildo Eclesiástico designó al deán Francisco de Saldívar, quien rigió la diócesis  hasta 1635, sucediéndole por poco tiempo el canónigo Lucas de Sosa y Escobar.

En este lapso de tiempo fue creada la segunda parroquia de la diócesis del Río de la Plata, la de “Todos los Santos” en la ciudad de Santa Fe de la Vera Cruz, el 18 de junio de 1634.

El 17 de agosto de 1635, fue preconizado como segundo obispo del Río de la Plata, Fray Cristóbal de Aresti, benedictino, quien llegó al Buenos Aires el 26 de abril de 1636.

Pocos días después se produjo otro acontecimiento sobrenatural en jurisdicción de la diócesis de Buenos Aires, un cuadro pintado por el hermano Luis Berger conocido como “de la Pura y Limpia Concepción” comenzó a traspirar: “El 8 de mayo de 1636, en el templo de la Compañía de Jesús, el Padre Rector, Pedro de Helgueta, oraba arrodillado frente al cuadro de Nuestra Señora, como todas las mañanas. Habiendo finalizado la Misa, alrededor de las ocho horas, el Padre levantó la vista hacia el cuadro y se sorprendió por lo que creyó era humedad del ambiente condensada en la pintura. Pero pronto comprendió que el brillo tenía un origen distinto.

Incorporándose descubrió que de la mitad de la Imagen para arriba la pintura estaba totalmente seca, mientras que hacia abajo corrían hilos de agua resultantes de innumerables gotas emanadas en forma de sudor. Siguió recorriendo con la vista hacia abajo y comprobó que el caudal ya estaba mojando los manteles del altar y el piso.

Al ver el asombro del sacerdote, varias personas que aún permanecían en la iglesia se acercaron y pudieron conocer lo que estaba ocurriendo. Comenzaron  a embeber aquel agua en algodones y lienzos, mientras el número de fieles y curiosos crecía junto al júbilo y las exclamaciones. Las campanas de la Iglesia no pararon de repicar, para anunciar a todo el pueblo lo que estaba sucediendo”.

En 1639 falleció Fray Cristóbal de Aresti y se sucedieron como vicarios capitulares, el canónigo Luis de Azpeitía (1638-1642), el deán Pedro Montero de Espinosa (1642-1643), Gabriel de Peralta (1644) y el canónigo Lucas de Sosa (1644-1645)

El 13 de enero de 1642, el papa Urbano VIII preconizó como tercer obispo a Fray Cristóbal de la Mancha y Velazco, dominico, quien tomo posesión de la diócesis el 9 de julio de 1645. Entre 1647 y 1648, realizó la visita canónica a la diócesis, visitando Buenos Aires, Santa Fe, Corrientes y los pueblos de las misiones. Como resultado se fijaron los límites del obispado tomando como división el Paraná, los pueblos ubicados al sur del río dependían de  la diócesis de Buenos Aires, y los al norte a la diócesis del Paraguay.

Fray de la Mancha y Velazco desmembró la Parroquia de la Santísima Trinidad, dejando a esta iglesia como sede del “Curato de los Españoles” y al “Curato de los Naturales” le asignó como sede la Iglesia de San Juan Bautista (en las actuales calles Alsina y Piedras).

A partir de 1668 el obispo comenzó a realizar una segunda visita canónica a la diócesis, encontrándose a la ciudad Santa Fe de la Vera Cruz emplazada en su nuevo lugar.

En 1670, Fray de la Mancha y Velazco, acompañado por  el gobernador José Martínez de Salazar y ambos cabildos, trasladó en solemne procesión a la imagen de la Virgen de Luján hasta su actual emplazamiento, en la estancia de Ana de Mattos.

El obispo falleció el 7 de abril de 1673, sucediéndole como vicario capitular “sede vacante”, el deán Valentín Escobar y Becerra.

El 16 de mayo de 1677 tomó posesión del gobierno diocesano el cuarto obispo, Mons. Antonio de Azcona Imberto, del clero diocesano, quien había sido preconizado por el Papa Inocencio X el 19 de octubre de 1676.

Mons. Azcona, el 2 de febrero de 1680 erigió la tercera parroquia de la diócesis de Buenos Aires, la del “Santísimo Sacramento” en Colonia del Sacramento, Banda Oriental del Uruguay. Entre 1681 y 1682 recorrió la diócesis realizando la visita canónica. Años después, el 1º de septiembre de 1694, erigió la cuarta parroquia, la de “Nuestra Señora del Rosario” en la ciudad de San Juan de vera de las Siete Corrientes.

El 19 de febrero de 1700 falleció el obispo Azcona Imberto, sucediéndole como vicario capitular “sede vacante” el deán Domingo Rodríguez de Armas, quien gobernó la diócesis hasta 1713.

Al finalizar el siglo XVII y con ochenta años de antigüedad la diócesis contaba solamente con cuatro parroquias, una de ellas, la de Buenos Aires, con dos sedes, una para los españoles y otra para los naturales. La escasez de clero y la pobreza de las ciudades fueron los motivos principales en este magro crecimiento parroquial de la Diócesis de Buenos Aires.

 

El crecimiento parroquial del Siglo XVIII

Durante la sede vacante hubo tres postulaciones para obispo del Río de la Plata, en 1704 la de Fray Juan Bautista Sicardo, que no prosperó; en 1708 la de Fray Pedro de Fajardo, quien, en 1711, después de sufrir un ataque pirata en viaje hacia Buenos Aires, desistió de su nombramiento. Ante esta situación, el 23 de junio de 1712, el Consejo de Indias postuló a Fray Gabriel de Arregui y Gutiérrez, quien en enero de 1714 tomo pose de su diócesis, pero a fines de 1715 llegó a Buenos Aires la noticia de que la Santa Sede no había aceptado la renuncia de Pedro de Fajardo, conminándolo a que asumiera el gobierno diocesano, por lo que se trasladó a Fray Gabriel de Arregui como obispo de Cuzco. Finalmente Fray Fajardo asumió el gobierno de la diócesis el 8 de marzo de 1717, emprendiendo seguidamente la visita canónica a la diócesis.

Durante su gobierno, Fray Pedro de Fajardo creó una sola parroquia en noviembre de 1726, la de “San Felipe y Santiago” en la ciudad de Montevideo; además, ente un pedido de crear nuevas parroquias en Buenos Aires, dejó un Auto firmado el 27 de enero de 1728, donde estableció que “con los seis mil vecinos que tenía el Curato de la catedral no era posible pensar en la congrua de varios curas”.

Fray Fajardo falleció el 16 de diciembre de 1729, asumiendo como vicario capitular “sede vacante” el canónigo José Méndez de Figueroa.

Durante su gestión, el 23 de octubre de 1730 creó dos ayudantías de parroquia en la ciudad de Buenos Aires, una con asiento en la Iglesia del “Santísimo Sacramento” (que funcionó primero en la capilla del real Hospital San Martín y desde 1848 pasó a la Pura y Limpia Concepción de los Altos de San Pedro) y otra en la iglesia de “San Juan Bautista”, la que era sede del Curato de los Naturales (posteriormente pasó a la iglesia de San Nicolás).

En cuanto a la campaña creó ocho parroquias, la de la “Exaltación de la Cruz” de los Quilmes en el pago de la Magdalena (actualmente “Inmaculada Concepción” de Quilmes; la de la “Pura y Limpia Concepción del Buen Viaje” en el pago de La Matanza, hoy “Inmaculada Concepción del Buen Viaje” de Morón; la de la “Pura y Limpia Concepción” en el Pago de Luján (hoy Santuario de Nuestra Señora de Luján), la de “San Isidro Labrador” en el pago de la Costa o Montes Grandes (hoy San Isidro); la de “San Antonio de Padua” en los Pagos de Areco (hoy San Antonio de Areco), la de “San José” en el Pago de los Arrecifes (hoy Arrecifes); la de “Nuestra Señora del Rosario” en la Villa del Rosario, actual ciudad de Rosario, provincia de Santa Fe; y la de “Nuestra Señora del Rosario” en La bajada, actual ciudad de Paraná, provincia de Entre Ríos.

El 22 de noviembre de 1730, el Papa Clemente XII preconizó como obispo de Buenos Aires a Mons. Juan de Arregui y Gutiérrez, franciscano, quien tomó posesión de la diócesis el 16 de abril de 1731.

Durante su gobierno creó dos parroquias en la campaña correntina, la de “San José” en Saladas, el 19 de noviembre de 1732, y la de “Nuestra Señora de Itatí” en La Calería, actual localidad de Itatí, el 8 de marzo de 1734.

Mons. Arregui falleció el 19 de diciembre de  1736, sucediéndole como vicario capitular “sede vacante” el canónigo Bernardino Verdún y Villaysan, permaneciendo en el cargo hasta 1741.

El 9 de junio de 1741 asumió el octavo obispo Fray José Antonio de Peralta Barnuevo y Rocha Benavidez, quien llegó a Buenos Aires procedente del Pacífico, visitando a su paso los curatos de Arrecifes y Luján.

Poco tiempo después, el 25 de agosto de 1741, creó la parroquia de “San Isidro Labrador” en Las Piedras, Banda Oriental del Uruguay. Inmediatamente emprendió la visita canónica a Santa Fe y las misiones jesuitas del noreste (actual norte santafesino y Chaco); Corrientes, los tres pueblos-reducciones de los franciscanos y la misiones jesuíticas.

Mons. Peralta falleció el 17 de noviembre de 1746, asumiendo como vicario capitular “sede vacante” nuevamente el deán Bernardino Verdún y Villaysán hasta 1751. En este tiempo se erigieron dos parroquias: la de “San Nicolás de Bari” en San Nicolás de Los Arroyos (actual provincia de Buenos Aires), el 19 de enero de 1749; y la de “Concepción de Nuestra Señora” en Coronda (actual provincia de Santa Fe), el 26 de junio de 1749, que pasó a denominarse “San Jerónimo” a partir del 2 de diciembre de 1764.

Durante este interregno fue postulado como obispo de Buenos Aires del deán de Lima, Don Felipe José Manrique de Lara, pero inmediatamente fue preconizado como Obispo de Panamá, y posteriormente fue preconizado el Pbro. José Cayetano Pacheco de Cárdenas, quien falleció el 11 de agosto de 1747,  antes de ser consagrado.

El 6 de diciembre de 1751, arribó a Buenos Aires el noveno obispo, Mons. Cayetano Marcellano y Agramont. En 1753 comenzó la visita canónica por Buenos Aires y en 1756 visitó Santa Fe, Paraná, la capilla del Rosario y más tarde Luján.

Durante su gobierno se crea la parroquia de “Santiago Apóstol”, en la antigua reducción de Baradero en la campaña bonaerense.

En diciembre de 1757, Mons. Marcellano fue promovido como arzobispo de Charcas partiendo de Buenos Aires en abril de 1759. Durante la sede vacante se desempeñó como provisor, el Vicario General y Deán Francisco de los Ríos (1759-1760).

El 26 de febrero de 1760, llegó a Buenos Aires el decimo obispo, Mons. José Antonio Bazurco y Herrera, preconizado el 2 de junio de 1757 por Benedicto XIV. En su corto tiempo al frente de la diócesis comenzó a edificar el edificio del Seminario Diocesano (donde hoy está la Legislatura Porteña).

Mons. Herrera falleció el 5 de febrero de 1761, siendo elegido vicario capitular “sede vacante” el canónigo Miguel de Riglos, permaneciendo en el cargo hasta comienzos de 1765.

Mons. Manuel Antonio de la Torre, quien había sido preconizado como decimo primer obispo de Buenos Aires el 21 de septiembre de 1762, partió en octubre de 1763 desde Asunción, en donde era obispo, y desde las reducciones realizó una minuciosa visita por Corrientes, el Chaco y Santa Fe., llegando a Buenos Aires el 5 de enero de 1765.

Mons. de la Torre se enfrentó con el gobernador Ceballos, quien tenía una alta estima por los jesuitas. El obispo, con su informe negativo colaboró en la expulsión de la orden de estos reino, acaecida en la fría madrugada del 3 de julio de 1767.

Durante su gobierno, Mons. de la Torre, el 3 de noviembre de 1769 elevó las dos ayudantías de la parroquia de la Santísima Trinidad en Buenos Aires a parroquias, las de “La Concepción” (actual “Inmaculada Concepción”) y la “San Nicolás de Bari”, y creo tres nuevas parroquias en la Ciudad, la de “Nuestra Señora de la Piedad”, la de “Nuestra Señora de Montserrat” y la del “Socorro”. En la campaña bonaerense creó tres parroquias, la de “Nuestra Señora del Pilar” en Pilar, el 13 de noviembre de 1771, y las de “Pura e Inmaculada Concepción” en Las Conchas (hoy Tigre) y la de “Santa María Magdalena” en Magdalena, el 25 de noviembre de 1776. Además, creo cuatro nuevas parroquias en la Banda Oriental, la de “San Carlos Borromeo” en San Carlos (1763), la de “San Fernando” en Maldonado (1764), la de “Nuestra Señora de los Dolores” en Dolores (1774) y la de “Nuestra Señora de Guadalupe” en Canelones (1775).

El obispo de la Torre dictó normas precisas sobre las jurisdicciones parroquiales, que apuntaban a evitar conflictos entre los curas a causa del domicilio de sus habitantes.

Mons. de la Torre falleció el 20 de octubre de 1776, siendo designado vicario capitular “sede vacante” el canónigo Juan Baltazar Maciel, quien declinó el nombramiento, recayendo el mismo en el deán Juan José de Andújar, quien ejercicio el gobierno hasta el 21 de febrero de 1779.

El 6 de agosto de 1778 tomó posesión de la diócesis Fr. Sebastián de Malvar y Pintos, preconizado como decimo segundo obispo de Buenos Aires por el Papa Pío VI, el 15 de diciembre de 1777. En los últimos días de diciembre de 1778 había llegado a Montevideo procedente de España, iniciando su visita pastoral en la pequeña villa y luego Colonia del Sacramento, la reducción de indios de Santo Domingo de Soriano, Gualeguaychú, los pueblos de Misiones, Corrientes y Santa Fe, San Nicolás de los Arroyos, ingresando a su sede en octubre de 1779. Después de tomar posesión, siguió la visita a las reducciones de los indios pampas concluyéndola el 25 de enero de 1780.

Durante la visita canónica comprobó que su feligresía se encontraba en un penoso estado espiritual y como las distancias entre uno y otro poblado eran inmensas, dispuso la creación de nuevos curatos para su mejor atención. En la campaña bonaerense creó tres parroquias, la de “Nuestra Señora de la Merced” en Pergamino (12 de enero de 1778), de la “Exaltación de la Cruz”  en Capilla del Señor (abril de 1779) y la de “San Vicente Ferrer” en San Vicente (26 de abril de 1780); tres en el actual territorio entrerriano, la de “San José” en Gualeguaychú (19 de junio de 1781), la de “San Antonio de Padua” en Gualeguay (19 de junio de 1781) y la de la “Pura y Limpia Concepción” en Concepción del Uruguay (3 de diciembre de 1781); una en la Banda Oriental, la de “Nuestra Señora del Rosario” en Rosario (23 de diciembre de 1781), y una en Corrientes, la de “San Roque” en San Roque (1º de abril de 1782).

En febrero de 1784, Mons. Malvar y Pintos partió hacia España para asumir como arzobispo de Compostela. Como vicario capitular “sede vacante” fue elegido el arcediano Miguel de Riglos, quien permaneció en el cargo hasta el 16 de abril de 1788.

El 27 de junio de 1785 había sido fue preconizado como obispo de Buenos Aires Mons. Manuel Azamor y Ramírez, quién llegó a la sede el 10 de mayo de 1788. Hacia fines de 1795 realizó la visita canónica a la diócesis.

Durante su gobierno se crearon dos parroquias, la de “Nuestra Señora de las Mercedes” en Soriano (Banda Oriental), el 29 de mayo de 1790, y la de “Santa Lucía” en Santa Lucía (Corrientes), el 12 de agosto de 1795.

Mons. Azamor falleció el 2 de octubre de 1796. Como vicario capitular “sede vacante” fue electo el canónigo Francisco Tubau y Sala, y a su muerte le sucedió el Dr. Antonio Rodríguez de Vida.

Durante este tiempo de “sede vacante” se crearon tres parroquias, la de “Nuestra Señora del Pilar” de Curuzú Cuatia (Corrientes), el 31 de diciembre de 1799; la de la Conversión de San Pablo” en Salto Argentino, el 1º de enero de 1800; y la de “Nuestra Señora del Socorro” en San Pedro, el 3 de enero de 1801, estas dos últimas ubicadas en la campaña bonaerense.

El 18 de diciembre de 1797, el papa Pio VI preconizó a Mons. Pedro Inocencio Bejarano, quien fue despojado por los piratas en viaje a Buenos Aires y llevado preso a Gibraltar, puesto en libertad regresó a España donde fue trasladado como obispo de Sigüenza.

Al comenzar el siglo XIX la diócesis de Buenos Aires contaba con cuarenta y tres parroquias, de las cuales seis estaban en la Ciudad capital del virreinato, dieciséis en la campaña bonaerense, tres en Santa Fe, cuatro en Entre Ríos, seis en Corrientes y ocho en la Banda Oriental. A lo largo del siglo se habían creado treinta y nueve parroquias.

 

Último obispo de  la Buenos Aires colonial

El 9 de agosto de 1802, el Papa Pío VII preconizó como obispo a Mons. Benito Lué y Riega, tomando posesión de la diócesis el 24 de marzo de 1803

Desde sus primeros días planeó la visita canónica a la diócesis. Salió de Buenos Aires el 13 de mayo de 1803 y fue consagrado en Córdoba por Mons. Ángel M. Moscoso el 29 de mayo del mismo año. En los primeros días junio ya se encontraba en Santa Fe donde recorrió la ciudad y además la reducción de San Javier de Mocobíes. La visita prosiguió por Coronda, Rosario y luego pasó por Pergamino, San Nicolás, Arrecifes y Salto. Los últimos días de agosto, se encontraba en la parroquia de Luján y días más tarde en la de Nuestra Señora del Buen Viaje de Morón. El 3 de septiembre llegó a Buenos Aires y durante todo el mes de octubre visitó los curatos de la capital y los de Quilmes y Morón por segunda vez. Los últimos días de abril de 1804 se encargó de visitar la Catedral y el cabildo de canónigos y a mediados del mes siguiente emprendió la gira por el Litoral y la Banda Oriental, después subió hasta Corrientes y los pueblos de las misiones.

El 27 de marzo de 1806, por medio de la bula “Regalium Principum”, el Papa Pío VII incorporó eclesialmente los territorios de la Patagonia al obispado de Buenos Aires.

Durante su visita y dadas las necesidades fue creando diversas parroquias:  la de “La Transfiguración del Señor” en Lobos en la campaña bonaerense (5 de marzo de 1804); tres en la Banda Oriental, la de “San José” en San José (5 de febrero de 1805), la de la “Santísima Trinidad” de Trinidad (9 de febrero de 1805) y la de “Nuestra Señora del Pilar y San Rafael” en Melo (1 de marzo de 1805); la de “San José” en Flores y la de “San Pedro González Telmo” en Buenos Aires (ambas el 31 de mayo de 1806); la de “San Cosme” en San Cosme, Corrientes (8 de diciembre de 1806); la de “San Luis, Rey de Francia” en San Luis del Palmar y la de “Nuestra Señora del Rosario” en Goya, ambas en Corrientes (24 de abril de 1807); y la de “Nuestra Señora del Carmen” en Patagones (7 de diciembre de 1807).

Durante los sucesos de mayo de 1810, el prelado se sumó al grupo que pedía la continuidad del Virrey Cisneros, teniendo los mayores reparos y desconfianzas hacia la Primera Junta de Gobierno. Igualmente, el prelado prestó juramento de fidelidad al día siguiente junto con la Real Audiencia y ambos cabildos. El día 30 de mayo, a su vez ofició una Misa de acción de gracias por la instalación del nuevo gobierno provisorio. Dada su postura, vio restringido su ministerio.

Falleció el 22 de marzo de 1812 en su residencia de San Fernando. Fue encontrado muerto en su cama luego de haber tenido una indigestión pronunciada, que le provocó una muerte natural. Sin embargo su deceso estuvo rodeado de incógnitas debido a lo repentino del suceso y algunas circunstancias concurrentes, que llevaron a pensar en un envenenamiento. Sin embargo nada pudo comprobarse.

 

Primeros años de gobierno patriota

Con la muerte de Mons. Lué se inició un largo período, desde 1812 a 1830, en que la sede careció de obispo titular. Con motivo de la revolución la gran mayoría de las diócesis de América fueron quedando sin sus pastores y Buenos Aires no fue la excepción. Como lo estipulaba el Concilio de Trento, ocurrida la muerte del obispo, el Cabildo eclesiástico debía elegir el provisor o vicario capitular para que resolviera los asuntos de mayor urgencia, mientras durase la vacante.

Fueron varios capitulares los presbíteros: Diego Estanislao de Zavaleta, 30 de marzo de 1812 al 26 de enero de 1815; José Valentín Gómez, 9 de febrero 1815 al 18 de abril del mismo año; José León Planchón, 25 de abril de 1815 al 4 de diciembre del mismo año; Domingo Victorio Achega, 19 de diciembre de 1815 al 19 de diciembre de 1817; Juan Dámaso Fonseca, 25 de diciembre de 1817 al 11 de agosto de 1821; José Valentín Gómez, 17 de agosto de 1821 al 21 de junio de 1822; Mariano Medrano y Cabrera, 7 de junio de 1822 al 14 de octubre de 1822; Mariano Zavaleta, 17 de octubre de 1822 al 26 de octubre de 1824; José León Banegas, 26 de octubre de 1824 al 13 de enero de 1830; y José María Terrero, 14 de enero de 1830 al 12 de agosto de 1831.

La visita del Vicario Apostólico Mons. Juan Muzzi, que envió la Santa Sede en 1822 para conocer la realidad de las iglesias de Latinoamérica, acercaron e interesaron a Roma sobre la difícil situación en que se encontraba el pueblo católico del continente. Antes de regresar a la urbe, desde Montevideo el 5 de febrero de 1825, Mons. Muzzi nombró a Mariano Medrano, Delegado Apostólico del Río de la Plata, cargo creado para subsanar los numerosos casos de nulidad que había pendientes desde la muerte del último obispo y que por otra parte, se mantuvo oculto para evitar rispideces con el gobierno. Al problema de acefalia episcopal había que agregarle el escaso número de sacerdotes, el detenimiento de las tareas apostólicas y la situación de dispersión general en que se encontraba la diócesis.

El 10 de abril de 1829, el gobernador Juan José Viamonte pidió, por medio de una carta al Papa Pío VII, el nombramiento de un obispo para la diócesis por tanto tiempo acéfala. Ante este petitorio, el 7 de octubre de 1829, el papa Pio VIII preconizó a Mariano Medrano, como obispo de Aulón “in partibus infidelium”, con las facultades propias para ejercer su oficio. Fue consagrado en Rio de Janeiro, el 26 de septiembre de 1830 por el nuncio apostólico ante la Corte de Brasil, Mons. Pedro Ostini. El gobernador Juan Manuel de Rosas le concedió el permiso para ejercer su ministerio con todas las prerrogativas de los obispos residenciales, lo que aconteció el 12 de agosto de 1831.

Durante todo este tiempo de sede vacante fueron creadas las parroquias de Nuestro Señor Hallado” en Empedrado (1º abril de 1826), “Nuestra Señora del Rosario” en General Paz (1827) y “Nuestra Señora del Carmen” en Bella Vista (20 de diciembre de 1827), las tres en territorio correntino; “Nuestra Señora del Pilar” (18 de noviembre de 1929) y “San Miguel Arcángel”, ambas en la ciudad de Buenos Aires (3 de febrero de 1830). El 6 de marzo de 1830 se suprimió la Parroquia de la “Santísima Trinidad” permaneciendo solo como “iglesia catedral” y su feligresía se dividió entre dos parroquias creadas el mismo día: “San Ignacio de Loyola” (Catedral al Sur) y “Nuestra Señora de la Merced” (Catedral al Norte). Además se crearon “Nuestra Señora del Carmen” en Carmelo, Uruguay (7 de octubre de 1830) y San Andrés Apóstol” en San Andrés de Giles (16 de mayo de 1831)

El 12 de agosto de 1831, Mons. Medrano asumió el gobierno de la diócesis de Buenos Aires, contaba con 63 años y con pocas fuerzas para hacer frente a tantos desafíos del momento.

Casi un año después, el 2 de julio de 1832, el Papa Gregorio XVI preconizó a Mons. Mariano Medrano y Cabrera como  obispo residencial de Buenos Aires, otorgándole como obispo auxiliar a Mariano José de Escalada, con el título de Aulón.

El 14 de agosto de 1832, el Papa Gregorio XVI erigió en Vicariato Apostólico toda la Banda Oriental Uruguay, pasando a esa jurisdicción doce parroquias. A partir de esta día, la Diócesis de Buenos Aires cuenta con cuarenta y ocho parroquias.

Mons. Medrano, con la ayuda de Mons. Escalada, retomó las visitas canónicas interrumpidas desde 1804, las que eran muy esperadas por los habitantes de la diócesis especialmente para conferir la confirmación

Durante sus casi veinte años de gobierno diocesano, Mons. Medrano creó las parroquias de “Nuestra Señora de Balvanera” en Buenos Aires (16 de mayo de 1833), “Santa Rita de Casia” en Esquina, Corrientes (7 de junio de 1833); “Nuestra Señora de la Merced” en Bahía Blanca (23 de octubre de 1835); San Lorenzo Mártir” en Navarro (10 de septiembre de 1838); “Nuestra Señora del Carmen” en Nogoyá, Entre Ríos (16 de julio de 1841); “Nuestra Señora del Pilar” en Ranchos (28 de agosto de 1843); “Nuestra Señora de las Mercedes”  en Mercedes, Corrientes (30 de octubre de 1844); “Inmaculada Concepción” en Federación, Entre Ríos (27 de febrero de 1849); San José” en Paso de los Libres, Corrientes (25 de octubre de 1849); Santa Rosa de Lima” en Villaguay, Entre Ríos (1849); “Nuestra Señora de la Merced” en Diamante, Entre Ríos (9 de junio de 1850); “Nuestra Señora de la Paz” en La Paz, Entre Ríos (2 de noviembre de 1850).

El 7 de abril de 1851 falleció Mons. Medrano y fue elegido vicario capitular, el canónigo Miguel García. Durante este lapso fueron creadas tres parroquias: “Nuestra Señora del Rosario” en Azul (25 de septiembre de 1852), “Nuestra Señora de Aránzazu” en Victoria, Entre Ríos (1 de marzo de 1853) y “Asunción de María Santísima” en Avellaneda, (13 de enero de 1854).

El 23 de junio de 1854, el papa Pío IX preconizó como obispo de Buenos Aires a Mons. Mariano José de Escalada.

Inmediatamente retomó las visitas canónicas a las parroquias, después de muchos años interrumpidas por la situación general del país. Su itinerario fue incesante durante sus primeros años.

Como resultado de estas visitas creó las parroquias del Santísimo Sacramento” en Tandil (10 de junio de 1854); “Nuestra Señora del Carmen” en Zárate (24 de junio de 1854); “San Pedro” en Chivilcoy (5 de agosto de 1854); “Asunción de María Santísima” en La Cruz, Corrientes (5 de septiembre de 1854); “Nuestra Señora de la Merced” en Ensenada (19 de octubre de 1854); “San Francisco de Asís” en Rojas (23 de enero de 1855); Nuestra Señora del Rosario” en 25 de Mayo (29 de agosto de 1855); San Francisco Javier” en San Javier, Santa Fe (18 de mayo de 1856); “Nuestra Señora del Carmen” en Las Flores (1 de diciembre de 1857) e “Inmaculada Concepción” en Santo Tomé, Corrientes (25 de mayo de 1858).

El 4 de agosto de 1858, Mons. Marino Marini, Delegado Apostólico de la Santa Sede ante el Gobierno Argentino, erigió un Vicariato Apostólico con jurisdicción en las actuales provincias de Santa Fe con Chaco y Formosa, Entre Ríos y Corrientes con Misiones. Casi un año después, el 13 de julio de 1859, por medio de la bula “Vel a primis”, el papa Pio IX erigió con el territorio del Vicariato Apostólico la nueva Diócesis de Paraná. El 18 de marzo de 1860 se ejecutó la bula designándose a la ciudad de Paraná como sede episcopal.

Al crearse esta nuevo Vicariato, posteriormente diócesis, pasaron a esta jurisdicción treinta parroquias de la Diócesis de Buenos Aires, ubicadas cuatro en la provincia de Santa Fe, diez en Entre Ríos y dieciséis en Corrientes.

Posteriormente, Mons. Escalada creó las parroquias de “Nuestra Señora del Carmen” en la isla Martín García (20 de mayo de 1859); la “Inmaculada Concepción” en Belgrano (6 de abril de 1860);  “Santa Rosa de Lima” en Bragado (3 de junio de 1860) y “Santos Justo y Pastor” en San Justo (1º de noviembre de 1862).

Por Bula de S.S. Pio IX, del 5 de marzo de 1865, la diócesis de Buenos Aires fue elevada en sede metropolitana, desmembrándose de Charcas (Bolivia) y constituyendo entonces el primer arzobispado con sede en la República y teniendo como sufragáneas las diócesis argentinas de Córdoba, Salta, San Juan de Cuyo, Asunción del Paraguay y la recién creada de Paraná (1859) que abarcaba toda la Mesopotamia Argentina.

Mons. Escalada fue designado primer arzobispo y recibió el palio arzobispal de manos de Mons. Jacinto Vera, Vicario Apostólico del Uruguay el 18 de noviembre de 1866.

Al ser elevada a Arquidiócesis Buenos Aires contaba con cuarenta y siete parroquias, de las cuales once estaban ubicadas en la ciudad de Buenos Aires y treinta y seis en la provincia de Buenos Aires; si bien pertenecían a la misma jurisdicción la actual provincia de La Pampa y la Patagonia, estos territorios eran campos de misión, en ellos se crearan las primeras parroquias a fines del siglo XIX.

 

 

BIBLIOGRAFÍA:

  • “Anuario Eclesiástico de la República Argentina 1961”, Tomo I, Instituto Bibliotecológico del Arzobispado de Buenos Aires, buenos Aires, 1960.
  • “Anuario Eclesiástico de la República Argentina 1961”, Tomo II, Instituto Bibliotecológico del Arzobispado de Buenos Aires, buenos Aires, 1960.
  • Roberto Di Stefano y Loris Zanatta, “Historia de la Iglesia Argentina desde la Conquista hasta fines del siglo XX”, Grijalbo – Mondadori, Buenos Aires, 2000.
  • Farell, Gerardo T. “Iglesia y Pueblo en Argentina. 1860 – 1974”, Editora Patria Grande, Buenos Aires, 1976.
  • Gerardo T. Farrell, “Iglesia y Pueblo en Argentina. Historia de 500 años de Evangelización”, Editora patria grande, Buenos Aires, 1992.
  • arzbaires.org.ar
  • iglesiauruguaya.com

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Categorías: RELIGION, Historia, Religiosidad
Palabras claves: Iglesia Católica, ciudad, parroquias

Año de referencia del artículo: 2020

10mo Congreso

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