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Caballito

Fábricas de autos y armas en el Caballito

Osvaldo Carlos Sidoli

Criollo blindado desfilando el 9 de julio (Foto Col. Georg V. Rauch)., 1938.

Hoy en día a nadie se le ocurriría instalar un proyecto fabril en el barrio de Caballito (sobre todo por el valor inmobiliario de sus terrenos), pero recordaremos un gran proyecto malogrado y otro que no pudo pasar de su etapa artesanal.

H.A.F.D.A.S.A.
Hispano Argentina
A principios de la década de 1920 los españoles Carlos Ballester y Eugenio Molina (que eran cuñados), se asocian para fabricar armas automáticas (en realidad semiautomáticas), sobre los permisos obtenidos de las firmas españolas Bonifacio Echeverria S.A. (Star) y Gabilondo y Cía. S.A (Llama). En 1925 Carlos Ballester consigue la representación oficial de la firma Hispano Suiza. La empresa se convierte también en importadora de automóviles, en una primera etapa, para posteriormente fabricarlos localmente, además de piezas y repuestos de esta y otras marcas de automóviles, camiones y ómnibus.
Ante el nuevo desarrollo se construye una planta en la calle Campichuelo 250 de la ciudad de Buenos Aires, en el barrio del Caballito (donde había funcionado una salinera), de 5.000 m2, equipada con la más alta tecnología disponible en ese momento.
Entre los modelos fabricados se destaca el H6, uno de los mas famosos y avanzados de su tiempo. Contaba con árbol de levas en culata y un poderoso sistema de frenos con cuatro tambores y servofreno; su patente fue aplicada por famosas marcas europeas como Rolls Royce. Se estima que se construyeron unas 200 unidades de la versión local. En 1933, salen de la planta los primeros motores nafteros destinados fundamentalmente a equipar vehículos de transporte de carga y de pasajeros de diversas marcas.

Motor Criollo
Poco tiempo después, el joven ingeniero Carlos Ballester Molina, hijo de Carlos, incorporado a la sociedad desde finales de los años veinte, inicia sus estudios a fin de desarrollar un motor diesel de alto rendimiento. El proyecto avanza y deriva en la presentación de tres prototipos del denominado “Motor Criollo” en sus versiones D1 de cuatro cilindros y 75 Hp; D2, de seis cilindros y 95 Hp y D3 también de seis cilindros, pero con una potencia incrementada a 150 Hp.
Los tres motores respondían al ciclo de cuatro tiempos y estaban fundidos en un solo block. La refrigeración se realizaba mediante camisas postizas centrifugadas. Las culatas estaban construidas en una aleación especial desarrollada por Ballester Molina y era de dos piezas en la versión D1 y tres piezas en las versiones D2 y D3. La inyección de tipo indirecta se realizaba en cámara de precombustión y los inyectores estaban alimentados por bombas de origen europeo. La versión D1 presentaba un cigüeñal de cinco bancadas, mientras que para las otras versiones era de siete. Contaba con bielas de tipo tubular de acero al cromo níquel. Las tapas de cilindro eran divididas de a dos cilindros, en aleación especial (patentada por Ballester Molina). Además contaba con pistones de aleación con 6 aros (2 rasca-aceite).
Todas las versiones disponían de válvulas a la cabeza de acero silicromo accionadas por varillas y balancines a través de un árbol de levas ubicado en el carter.
Basados en su bajo consumo y costo de mantenimiento, el motor criollo logró una rápida aceptación en el mercado de vehículos de carga, especialmente aquellos de más de cuatro toneladas. Este éxito impulsó a la empresa a ampliar sus actividades a la fabricación de chasis y carrocerías para camiones y ómnibus, llegando incluso a abastecer con vehículos blindados al ejército argentino, además de los modelos de camión Criollo Chico 4×4 (motor de 95 HP) y Criollo Grande 6×6 (motor de 150 HP). Estos últimos se utilizaban como tractores de piezas de artillería de 155 mm.
La experimentación de Ballester Molina con el motor criollo lo llevó a la construcción de un prototipo de vehículo desarrollado a partir de un chasis de camión alivianado. Con este prototipo, Molina alcanzó en 1939, un récord al recorrer 1.200 km a una velocidad promedio de 135 km/h llegando en algunos tramos a 170 km/h.
Aunque faltan cifras oficiales, se estima que HAFDASA produjo más de 6.000 motores gasoleros y nafteros, los últimos de patente Lycoming, que en un principio se importaban de los Estados Unidos. Los motores fueron bien recibidos, ya que eran confiables, tenían bajo consumo y reducido costo de mantenimiento.
Hispano Argentina construyó 2 prototipos de automóviles con motor diesel desarrollados en Argentina, dotados del “Motor Criollo” (uno de 4 y otro de 6 cilindros de 95 HP); se realizó un raid de 1.200 km, entre Buenos Aires y Santa Fe, con un promedio de 135 km/h, alcanzando la velocidad de 170 km/h.
Dichos prototipos fueron presentados el 9 de julio de 1938, con motivo del desfile militar de ese año, junto con vehículos militares fabricados por la empresa, destinados a regimientos en la Patagonia.

El P. B. T. y los prototipos
El acontecimiento más importante de la empresa en 1939, fue el lanzamiento de un pequeño vehículo destinado a desarrollar el mercado argentino: el P.B.T.
Se trataba de un automóvil descapotable con capacidad para dos personas equipado con un motor de 550 cm3 ubicado en el eje delantero. El propulsor, refrigerado a aire, contaba con pistones de aluminio, bielas montadas sobre rodillos y cigüeñal sobre rulemanes. Junto a la caja de velocidades formaba un solo bloque. Las válvulas montadas a la cabeza, se accionaban mediante varillas y balancines.
El precio del P.B.T. era de 2.000 pesos, haciéndolo sumamente popular, y pocos días después de aparecer en el mercado se vendieron 33 ejemplares. Lamentablemente, su producción fue abruptamente interrumpida al estallar la segunda guerra mundial, que privó a la empresa de la compra en Europa de insumos indispensables para su producción.
El conflicto bélico también afectó el desarrollo de dos interesantes prototipos destinados al mercado de elevado poder adquisitivo y que fueron desarrollados por el ingeniero Ballester Molina en base a modelos Hispano Suiza de los años 30.
Ambos modelos estaban equipados con el “Motor Criollo” en versiones de cuatro y seis cilindros y compartían el mismo bastidor. Las carrocerías fueron construidas por el experimentado carrocero Fortunato Francone, utilizando en algunos casos, componentes de vehículos Hispano Suizo como los faros Marchal en el modelo más chico. El prototipo más grande llamó la atención por su avanzada línea aerodinámica, destacándose la inclinación del parabrisas, la baja altura de las ventanillas y la curvatura del techo que dio origen al nombre del auto: “El Redondo”.
Otro detalle lo constituía la ausencia de estribos y los guardabarros de grandes dimensiones pintados de un color distinto al de la carrocería. Para aumentar la imagen aerodinámica, los traseros eran carenados. Ambos modelos causaron gran expectativa y admiración cuando fueron presentados oficialmente en la Casa de Gobierno ante la presencia del entonces vice presidente de la Nación, Dr. Castillo.

Otros motores
HAFDASA también produjo una serie de motores P.B.T. en una gama que variaba entre los 12 y los 45 HP. Uno de estos últimos fue dotado de un dispositivo especial y adoptado como motor de aviación en forma experimental. Estos motores, originalmente diseñados para los autos P.B.T. fueron empleados en una serie de motobombas portátiles para el Departamento de Bomberos y la firma asimismo construyó motores diesel de 90 y 120 HP para la Prefectura entre 1943-45.
Además del motor P.B.T., HAFDASA produjo los motores fuera de borda “Surubí” destinados a las unidades de ingenieros del Ejército Argentino. Estos motores, basados en modelos utilizados por la Wehrmacht en la Segunda Guerra fueron diseñados por la Fábrica Militar de Aviones, y producidos en series cuasi industriales por HAFDASA.
A pesar de estos esfuerzos, la empresa no pudo continuar sus actividades automotrices y se concentró, con mucho éxito, en la producción de material bélico hasta su cierre definitivo en 1961.
El sedán de 4 cilindros se fabricó durante 1938, sus características técnicas eran: carrocería de sedán sobre bastir, 4 puertas, motor Criollo D1 diesel, delantero longitudinal, 4 cilindros, 75 CV, tracción trasera, refrigerado a agua, suspensión delantera y trasera, eje rígido con elásticos, primer auto argentino con caja de 4 velocidades. Durante 1938 se fabricó también el sedán de 6 cilindros, con motor diesel Criollo D2 de 96 CV.
Entre 1938 y 1939 se fabricó el P.B.T., microcupé descapotable sobre bastidor, de 2 puertas, motor de dos cilindros (opuestos), naftero, carburador de una boca, de 4 tiempos, árbol de levas lateral, válvulas a la cabeza, ubicado en forma trasera longitudinal, 539 cm3 de cilindrada (2 cilindros), diámetro de carrera 70×70, 22 CV, 5.500 rpm, tracción trasera, refrigerado a aire, 2 velocidades, frenos delanteros y traseros por medio de cables a las cuatro ruedas, consumo promedio 20 km por litro de nafta, velocidad máxima 95 kph.
Entre 1939 y 1942 fueron fabricados camiones sobre bastidores, con motor diesel Criollo, delantero longitudinal, de 6 cilindros, 150 CV, tracción 6×6, refrigerados a agua, de 4 velocidades. HAFDASA fabricó para el Ejercito Argentino estos camiones, en dos versiones el “grande” de 150 HP y el “Chico” de 95 HP, en 1939 fueron sometidos a pruebas que indicaron las mismas perfomances de tracción que los camiones Thornycroft Amazon adquiridos en 1938, se utilizaban para remolcar cañones Shneider 155.

Las armas
Desde el inicio la fábrica se abocó a la fabricación de armas automáticas (realmente semiautomáticas), primero bajo la dirección del ingeniero francés Rorice Rigaud, y luego bajo la de Carlos Ballester Molina, el primero como jefe de diseño y el segundo como responsable gerencial, sobre los permisos obtenidos de dos compañías españolas: Bonifacio Echeverria S.A. (Star) and Gabilondo y Cía, S.A (Llama).
HAFDASA logró un contrato con la Dirección de Material del Ejército (DGME) para la provisión de camiones, obuses y máquinas. Más tarde la DGME le encargó la investigación potencial de armas portátiles.
Ante este pedido, en 1936 HAFDASA comenzó el diseño de armas portátiles, en base a las necesidades de las fuerzas armadas y la policía. A fines de ese mismo año había desarrollado la carabina semiautomática, basada en la Beretta M1918/30, en calibres 9x19mm y .45 ACP (11.25 mm).
Luego de las dos carabinas, la DGME pidió la producción de una pistola calibre .45 ACP para reemplazar las armas de puño en uso por las fuerzas armadas y las policías. Contractualmente debía ajustarse al modelo 1916 y 1927 de la pistola Colt, con cañón y cargadores intercambiables.
El departamento de ingeniería comenzó a trabajar en el proyecto a comienzos de 1937, modificando el diseño original de la Browning. Consecuentemente diseñaron en similitud externa con la Colt M1911A1, con el cargador y el cañón intercambiable con la pistola Colt (ambas piezas fabricadas por HAFDASA eran identificables por la marca “HA” dentro de un diamante. Esta pistola fue lanzada al mercado como “Ballester-Rigaud”, nombre que llevó entre 1938 y 1940.
En 1942, retirado de la empresa el ingeniero Rigaud, se cambió la marca de fábrica por la de “Ballester Molina”, y HAFDASA continuó produciendo pistolas para el gobierno argentino hasta 1953, con una producción total de entre 80.000 y 90.000 pistolas calibre .45 APC de todos los modelos.
Las pistolas Ballester Molina, calibre 11,25 mm fueron, y siguen siendo las más comunes, nombradas y buscadas en Argentina o las que más a menudo nos topamos en alguna vidriera de las armerías o en poder de amigos tiradores o coleccionistas. Pero es muy escasa la información que conocemos o poseemos sobre dicha fabricación.
La primera pistola de diseño y fabricación nacional producida en grandes series para el Ejército Argentino, y luego para la ARA, Gendarmeria Nacional, la infantería de Marina,  Fuerza Aérea e infinidad de cuerpos policiales en todo el país. La Ballester Molina fue exportada en cantidad durante la Segunda Guerra  Mundial a Inglaterra, Colombia, Chile, Ecuador, Perú, Venezuela y Uruguay.
Entre 1939 y 1944 fueron fabricadas entre 8.000 y 10.000 pistolas 11,25 mm para el gobierno británico (se distinguen por tener una letra B antes del número de serie y una letra P con una corona sobre la misma. Estas armas fueron provistas a los miembros del SOE (Strategic Operations Executive) y a las fuerzas de contraespionaje. El gobierno británico pagó parte de las compras con el acero para su fabricación.
En la información que aquí agregamos es bastante escueta para determinar en que año se fabricó tal o cual pistola. Él número de fabricación más chico que se tiene conocimiento de la serie es el 75, y el más grande el 108.000.
Teniendo en cuenta que el comienzo de la fabricación de estas pistolas es del año 1938 y fin de dicha producción el año 1953, los rangos de fabricación serían los siguientes, de los que se tiene información:

Serie número 1 al 12.000:
del 1938 al 1942

Serie número 12.000 al 23.000:
del 1942 al 1944

Serie número 23.000 al 108.000:
del 1944 al 1953

Se debe considerar que entre los años 1944 y 1953 la producción de pistolas fue de aproximadamente 10.000 por año calendario.
También se fabricaron otros tipos de armas:
Carabina semiautomática Ballester Rigaud, modelo C2 y C4, calibre .45 (11.25 mm) ACP, capacidad 50 cartuchos. También se fabricaron en calibre 9×19 mm.
Pistolas ametralladoras Ballester Rigaud calibre 11,25 mm (.45 ACP).
Pistolas ametralladoras Halcón, que estuvieron en servicio en todas las fuerzas armadas y de seguridad, en calibre 11,25 mm (.45 CPA).
Pistolas Ballester Molina calibre 22 LR, similares a las de calibre 11,25 mm (.45 CPA).
Pistolas “Campeón” calibre 22 LR, similares a las anteriores pero con tres distintos largos de cañón.
Pistola Ballester Molina 11,25 mm (.45 ACP).

Fábrica Argentina de Automóviles C.C.
En 1923, el joven mecánico italiano César Castano, presentó en el Salón Internacional del Automóvil un vehículo deportivo de construcción y desarrollo propio para participar personalmente en competencias deportivas. El modelo estaba realizado sobre chasis Hudson, utilizaba como propulsor un motor de aviación marca SPA de 220 HP y fue construido en su taller de Canning 1248 del barrio de Palermo, donde Castano se dedicaba a la reparación de autos de serie y competición.
Su fama de buen mecánico le permitía contar entre su clientela a los equipos italianos que participaban de las tamporadas internacionales de Fórmula Uno. Su casa era frecuentada por los pilotos Varzi, Villoresi y el mismísimo Juan Manuel Fangio.
Impulsado por la evolución industrial del país, Castano desarrolla en 1945 un vehículo de características utilitarias y funda su propia empresa: Fábrica Argentina de Automóviles CC. El vehículo denominado “Castanito” es presentado publicitariamente el 4 de junio de 1946. Para su producción monta un taller en la calle Teniente General Donato Alvarez 224/40 de Buenos Aires, en el límite del barrio del Caballito.
El “Castanito” era una pick up con una capacidad de carga de media tonelada. Su planta motriz era una adaptación del motor DKW de 750 cm3 de 20 HP y su simplicidad permitía producirlo con maquinaria standard requiriendo muy poco herramental específico. La carrocería se montaba sobre un chasis de largueros reforzado con travesaños siendo su distancia entre ejes de 2700 mm y la trocha delantera de 1420 mm. La transmisión era delantera con una caja de cambios de cuatro marchas. Contaba con suspensión delantera independiente y trasera tipo Cantilever.

Pick Up “Castanito”
Motor
Tipo DKW montado
sobre cojinetes a bolilla.
Cilindrada: 750 cm3
Potencia: 20 HP
Transmisión
Delantera. Caja manual de 4 marchas y marcha atrás. Embrague monodisco en seco.
Suspensión
Independiente adelante y trasera tipo Cantilever.
Carrocería
Con cabina para 3 personas, montada sobre chasis de largueros reforzados con travesaños.
Dimensiones
Distancia entre ejes (mm): 2.700
Trocha delantera (mm): 1.420
Conjuntamente con la pick Up, Castano diseñó una versión furgón y un sedán cuatro puertas, aunque en ambos casos no se pasó de la etapa de proyecto. En 1955 presenta un prototipo de motocicleta que tampoco llega a producirse en serie.
Destinado fundamentalmente a abastecer la demanda de las pequeñas y medianas empresas industriales nacionales, el “Castanito” tuvo una muy buena aceptación en ese sector llegándose a producir de manera artesanal una veintena de unidades.

Un esfuerzo sin continuidad
El proyecto se vio interrumpido ante la aparición de las Industrias Aeronáuticas y Mecánicas del Estado (IAME) que comienza a producir masivamente vehículos de características similares. Sin embargo, Castano fue compensado parcialmente por el Estado que le encargó la producción de chasis para equipar los primeros Rastrojeros. f

Bibliografía
Gherovici, Alex, Military Pistols of Argentina, (Self Published, Philadelphia, Pennsylvania: 1994).
Sidoli, Osvaldo Carlos “El barrio de la veleta. Historia del Caballito”, segunda edición, inédita.
http://world.guns.ru/handguns/hg158-e.htm
http://www.gunsnet/forums/showthread.php?t=53596
http://www.gunsworld.com/world/ballester.html
http://www.sightm1911.com/lib/history/ballester.htm

 

Información adicional

HISTORIAS DE LA CIUDAD. Una revista de Buenos Aires
Declarada de “Interés de la Ciudad de Buenos Aires” por la Legislatura del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Año VIII – N° 42 – agosto de 2007
I.S.S.N.: 1514-8793
Registro de la Propiedad Intelectual N° 100.991

Categorías: Industria, fábricas y talleres, Cosas que ya no están
Palabras claves: Automoviles, armas

Año de referencia del artículo: 1938

Historias de la Ciudad. Año 8 Nro42

Hispano Argentino “El Redondo”.

Pistola Ballester Rigaud calibre 11.25 mm (.45 APC)

Pistola Ballester Molina calibre 11.25 mm (.45 APC)

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