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San Cristóbal

Historia de la Plaza Martín Fierro

Carlos Alberto Macagno

Inauguración Plaza Martín Fierro, 1940.

La plaza emblemática de San Cristóbal sigue siendo la Martín Fierro, terminada el 12 de mayo de 1940, durante la intendencia interina de Raúl Savarese, siendo Presidente De la Nación el Dr. Roberto M. Ortiz

Fue oficialmente inaugurada el 14 de Junio de 1940.

Inicialmente ocupaba el predio delimitado por las calles Rioja, Barcala, General Urquiza, Oruro, con una salida en escalinata sobre la calle Constitución, esquina Oruro.

Por su lado sudeste limitaba con la Escuela Primaria Leopoldo Herrera y viviendas de familias.

Al ser atravesada por la Autopista 25 de Mayo se redujo su superficie a la actual, limitada por las calles La Rioja, Barcala, General Urquiza, y la Autopista. Debajo de la Autopista y hacia la calle Constitución se ha construido un centro deportivo. La Escuela Leopoldo Herrera fue derruida y no fue reemplazada en la zona,

Este predio, tiene un gran valor histórico, pues en él se asentaba una de las mayores industrias metalúrgicas de comienzo del Siglo XX. Los talleres  de Pedro Vasena, pertenecientes a la llamada “Sociedad de hierros y Aceros Limitada de Vasena e hijos” que empleaba unos dos mil obreros.

Los excesivos horarios de trabajo y las magras remuneraciones, provocaron huelgas en el marco de la lucha para mejorar las condiciones laborales. Los obreros estaban representados por dos  organizaciones gremiales distintas, la FORA del V Congreso, (anarquista) y la FORA del IX Congreso, (Socialista)

Los obreros pedían una reducción del horario de trabajo a 8 horas, además del descanso dominical,  otras reivindicaciones económicas justas y correctas que la patronal se negaba a acordar. El conflicto fue incrementando su intensidad, y se declaró una huelga general. La patronal contrató rompehuelgas, y tuvieron lugar enfrentamientos con gran cantidad de muertos y heridos, en los disturbios que se extendieron desde el 8 al 14 de Enero de 1919. -Las primeras víctimas de la represión se produjeron en la esquina de Pepirí y Amancio Alcorta, cuando los obreros marchaban hacia la fábrica en La Rioja y Cochabamba. Fueron agredidos a balazos desde el colegio ubicado en esa esquina, donde había emboscadas fuerzas  policiales y bomberos, produciéndose muertes y heridos. En esa época era Presidente Hipólito Irigoyen e Intendente Joaquín Llambias.

El Gobierno convocó al General Dellepiane quien reprimió con importantes fuerzas militares provistas de armas pesadas, incluyendo ametralladoras, cañones y obuses.

Las refriegas duraron hasta el 14 de Enero con sucesos luctuosos hasta el 19 provocados por elementos parapoliciales conformados por jóvenes de la alta burguesía, pertenecientes a la llamada Liga Patriótica Argentina, con gran similitud con lo que décadas después fue la triple A.

Las manifestaciones multitudinarias, que reunieron en esa época casi 200.000 personas, fueron tiroteadas en su trayecto al Cementerio de la Chacarita, y dentro del mismo, arreciaron los ataques contra la multitud produciendo numerosos muertos y heridos. Se ha calculado que esos acontecimientos denominados de la “Semana Trágica” dejaron un saldo de más de 700 muertos y varios miles de heridos.

Dentro de las tropelías que se cometieron contra la población, hay que mencionar el ataque a las familias judías del barrio del Once y Balvanera, que constituyó el primer pogromo en la República Argentina, porque en su brutalidad e ignorancia la clase dominante asociaba judíos, con rusos y a estos con “maximalistas” como así se los llamaba a los simpatizantes de la Revolución Rusa de 1917.

Cuando cesó la rebelión, el gobierno convocó a los dueños de la empresa y los obreros lograron sus reivindicaciones.

Existe en la Plaza, fijada a los muros residuales que han sido declarados sitio histórico, una placa recién instalada por gestión de la Junta de Estudios Históricos de  San Cristóbal, que recuerda esos trágicos acontecimientos, transcribiendo la inscripción que oportunamente aprobó la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires, impreso en un cartel previo, extraviado cuando se remodeló la plaza, en la última gestión comunal. (2009-10)

La plaza Martín Fierro fue objeto de varías remodelaciones. A fines de la década del 90 la administración del Intendente de la Rua, reparó y puso en valor su predio e instalaciones, y la dotó de vigilancia durante las 24 horas, para ponerla al resguardo de la habitual depredación nocturna, a manos de grupos antisociales. También se instrumentó una campaña, infructuosa por la poca colaboración vecinal, contra la contaminación de la plaza que provocaba la gran cantidad de deyecciones caninas. Estudios específicos realizados por expertos en la materia demostraron que incluso el arenero donde retozaban los niños del barrio, estaba contaminado por dos parásitos caninos, (Toxacara y Anquilostoma) que contagiaban a los seres humanos.

La última modificación fue realizada en los años 2009 y 2010, durante el Gobierno de Ingeniero Macri, circunstancia en que obedeciendo a un criterio generalizado respecto a las plazas de Buenos Aires, fue enrejada para impedir el destrozo nocturno de sus instalaciones. Dentro de las modificaciones que sufrió con la última reestructuración, se suprimió la fuente, pero se conservó la obra escultórica de la Sirenita, de apreciable belleza artística.

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Categorías: Plazas, Parques y espacios verdes, Derechos Humanos
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Año de referencia del artículo: 2020

 

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