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Ciudad de Buenos Aires

Historia del Colegio San José

Mabel S. de Coni Molina

Colegio San José, esquina Bartolomé Mitre y Larrea, 1912.

Derrotado Rosas, organizado el país, los gobernantes favorecieron  la inmigración   y  colonización. “El país esta desierto” decía Alberdi. Comenzaron a llegar inmigrantes italianos, españoles, vascos y de otras nacionalidades.

Los vascos se establecieron  en las ciudades, trabajaron en los comercios y  saladeros;      en los alrededores de  Buenos Aires, entre Flores y Luján,  explotaron una amplia red   de tambos y fueron durante muchas décadas proveedores de leche. La colectividad vasca, con una  sólida fe cristiana,  se sentía  desamparada en nuestro país por la falta de sacerdotes, especialmente sacerdotes vascos.

El cónsul  enviado por Urquiza  a Europa para traer inmigrantes  vascos al país  y el gobernador de Buenos Aires, Pastor Obligado,  solicitan al  obispo de Bayona, Monseñor Lacroix,  el envío  de  sacerdotes vascos y berneses a la Argentina  para atender las necesidades espirituales de los inmigrantes en su propio idioma.

El obispo pensó en una nueva congregación  sacerdotal y educativa fundada por el padre Miguel de Garicoits  en 1835 en  Betharram  cerca de Lourdes.

Al padre le pareció muy buena la idea, pensó venir el mismo, pero las obligaciones que tenía como director  se lo impidieron. Resolvió que viajara el padre Barbé, director del colegio de Betharran  acompañado de  cuatro  sacerdotes: los  padres  Guimon, Sardoy, Larrouy y Harbustan,  el estudiante y seminarista Magendie  y los hermanos Fabián y Joannes.

El obispo de Bayona  se lo  comunicó  al de Buenos Aires, Mariano José  de Escalada,  para asegurarse que serían bien recibidos.

El obispo Escalada, gozoso con la noticia,  la comunica a los ministros Adolfo Alsina  y Dalmacio Vélez Sarfield  quienes arreglan que sean  recibidos por la capitanía del puerto  y  se los trasladaría al convento de San Francisco  donde serían alojados. Su manutención sería cubierta por el encargado de la comisión de emigración vasca, señor Juan Sallano.

Los misioneros marcharon de Betharram a Bayona acompañados del padre Garicoits,  quién les facilitó una carta  donde decía  que eran invitados de la diócesis de Buenos Aires  para trabajar  cerca de sus compatriotas vascos y berneses junto  a los nativos bajo la dirección del  obispo  de  la diócesis.

La partida se realizó en el barco  Etincelle, construido en los astilleros de Bayona, el sábado 31 de agosto de 1856 a las dos de la tarde, bajo el mando del capitán Silhouete.

El  Etincelle  era un modesto velero  de  tres palos  que llevaba en primera clase a los ocho misioneros y a un joven de Oloron  y trescientos  pasajeros  en tercera clase.

El viaje  fue  muy largo,  sesenta y cinco   penosos días. Finalmente el 3 de noviembre llegaron a Montevideo, allí cambiaron de barco, embarcaron en el vapor Pampa,  soportaron una fuerte tormenta en el Río de la Plata  y  finalmente arribaron el  4 de noviembre a Buenos  Aires.  Estando  el obispo de Buenos Aires,  monseñor  Escalada,  realizando  una visita  en su. Diócesis y arribando los misioneros  en un barco  argentino  mientras  se los esperaba en uno  de bandera francesa  nadie los fue a recibir. Al  otro día  se  solucionó  todo y fueron alojados  en el Convento de San Francisco hasta  alquilar una casa en la calle Alsina  cerca de la iglesia de San Juan y del  monasterio  de las  monjas  Clarisas,  donde  ayudaban  al capellán hasta  que falleció  el 8 de septiembre  de 1862 en que el obispo les confía  la capellanía.

Los sacerdotes  acudían a evangelizar a los vascos en Flores, la Merced, San Telmo, Barracas,  Balvanera.

Les  ofrecieron  cátedras  en el seminario, pero el padre Barbé  declinó el ofrecimiento.

El padre y el  estudiante  Magendie  recorrieron  Buenos Aires, finalmente a  principios de  1858 se encaró  la fundación de un colegio,  como  lo habían  pensado  en  Betharram  con el  padre  Garicoits.

Eligió el  barrio  de Balvanera  pues era un lugar  alto,  pobre  y descampado, de quintas, con una iglesia  dedicada a la Santísima Virgen, de la cual era devotísimo. Enfrente de la misma encontró  una casa modesta de planta baja, de 40 por 50 varas, con  un patio interior. Pertenecía  al señor Tomás Rebollo quién la había utilizado  como depósito  de cueros, lanas  y otros productos  que traían las carretas del interior. Tenía el aspecto  de un almacén rural y hubo  que refaccionarla  y adaptarla para el uso que se le iba a dar. Se adquirieron mesas, bancos y pizarras. Sin avisos  ni carteles se inauguró el 19 de marzo de 1858, se divulgó entre algunas familias y estas mandaron siete  niños  que fueron los fundadores.  Había tres maestros, el padre Barbe, el estudiante  Magendie  y el hermano  Joannes.

A los tres meses no  se habían  conseguido más que  quince alumnos. Cuando  ya estaban decididos  a cerrar, el  párroco  de Balvanera,  Ángel  Brid, junto con el  comisario  de la sección, Don Ollaco Pico,  visitaron las principales familias del barrio con el objeto  de dar  a conocer el  nuevo colegio. El éxito fue tal que a fin de año tenían  más de 100 alumnos.

La casa de Rebollo resultaba  chica,  había  que  buscar   un nuevo  local. Intervino nuevamente  el  padre  Ángel  Brid,  que  deseando  que  el padre Barbé no se alejara lo puso al habla con el señor Alderete,  dueño  de un terreno  situado en los  fondos de la iglesia sobre  la calle Cangallo. El terreno  se vendía a 30.000  pesos. El padre tenía  sólo  la mitad sin embargo  se cerró  la venta ignorándose como se  procuró el dinero  restante.

A mediados de  octubre  de 1858  se  había comprado  el terreno  de 2000  metros cuadrados. El  señor Bernardo Idiart, vecino de la parroquia, que tenía sus dos hijos en  el colegio se ofrece al padre Barbé para levantar el edificio, no importaba que  careciera de fondos. El padre Barbé, entendido  en cuestiones de colegio, trazó  los planos  y el señor  Idiart  los ejecutó.

El nuevo  edificio comprendía  una planta baja y un primer piso, formado  por dos alas paralelas de 42 metros, una junto a la  calle y la otra a  mitad  de manzana, lindando  con Balvanera, unidas por un ancho  cuerpo central  de 12 metros, con galerías exteriores  sostenidas por columnas, con aleros que servían,  el del este  para resguardo de los alumnos y el del oeste  para la comunidad.

No faltó nada para el funcionamiento  de un internado: aulas, salas  de estudio, dormitorios para 100 camas, patio de recreo, canchas de pelota y un pequeño  jardín con diversas plantas. El  espacio  que quedaba hacia Larrea fue  reservado  a huerto  y gallinero. La entrada al colegio coincidía con la puerta actual de  la capilla en la calle Perón 2450.

En seis meses se había levantado el edificio. Los obreros trabajan 10 o 12 horas por día, de modo que el 19 de marzo de 1859 todo se hallaba habilitado para el traslado de los alumnos, que gozarían de mayores comodidades.

El padre Barbé, nacido en 1813,  a tres leguas de Betharram, estudió en el Seminario de Saint Pe, próximo a Lourdes, en 1840. Dirigió durante quince años el  colegio fundado por Miguel Garicoits. Llegó a Buenos Aires el cuatro de noviembre de 1856 y fundó el colegio San José.

Cuando el padre realizó los planos del mismo dispuso que tuviera patios abiertos y corredores abrigados para los días de lluvia donde los alumnos pudieran jugar en los recreos.

El juego era obligatorio, había que correr y saltar. Además se hicieron los frontones de dos caras, dividiendo los patios para el juego de pelota, se jugaba a mano limpia con pelota dura, con paleta o raqueta. Los maestros también intervenían.

Los alumnos eran pupilos y tenían una sola salida mensual; por lo tanto los lunes y jueves después de almorzar se los llevaba a pasear a campo traviesa de dos en dos, a los bosques de Palermo, a las Barrancas de Recoleta, a la quinta de Olivos en San Cristóbal. Rompían filas en lugar propicio y practicaban juegos deportivos: rescate, carrera, salto.

A corta distancia seguían los vendedores ambulantes de dulces y naranjas a quienes se les podía comprar después de la pitada.

El padre Barbe de estatura superior a la mediana, cuerpo firme, buena prestancia, comprensible hasta la ternura infundía amor al saber y a la virtud.

Emprendió la lucha sin recursos ni protectores, confiando en Dios; era muy buen profesor, preparaba las clases a conciencia.

Supo prevenir, organizar, ejecutar, no conoció descanso, inmoló su vida por el colegio.

Las clases no se limitaban a la exposición de los maestros. Se tomaba lección todos los días, las notas se consignaban en las libretas de clasificación, había premios semanales y mensuales. Se daba examen en la sección Humanidades de la Universidad de Buenos Aires, en calidad de alumno libre.

El padre Barbé organizó para que en todos los cursos se dicte gramática,  redacción,  composición, literatura y declamación.

Había cursos de primaria y secundaria en esta  se cursaba comercial  o bachiller.

Como no había libros de texto ni mapas, el colegio  los hizo, los editó la imprenta Coni, fundada en 1863.

El padre Barbé  hizo que los alumnos estudiaran dibujo, materia que luego el ministerio de instrucción pública hizo obligatoria. El profesor Luis Milanesi enseñó durante muchos años, mientras pintaba las paredes del comedor  del subsuelo, pinturas hoy desaparecidas. Existía una sala de dibujo con modelos  de yeso.

El padre  tocaba el órgano  y concurría con sus religiosos a Balvanera a cantar. Los religiosos hacían música sacra y  los profesores laicos profana. Los alumnos estudiaban violín, piano, guitarra, flauta e instrumentos de metal. Tenían una banda y hacían canto coral.

En el comedor  se comía en silencio y se escuchaban lecturas de J.Verne, la historia de San Martín, narraciones de aventuras y viajes de Livingstone  o  Stanley, o de los misioneros  de China y África.  Esas lecturas despertaron vocaciones como la del perito  F. P. Moreno, que viajó por toda la patagonia y es el fundador del Museo de la ciudad de La Plata y de los parques nacionales.

El principal acontecimiento del  año 1868  fue la creación de la Academia Literaria, la idea nació  de los alumnos de cuarto año que era entonces la clase más avanzada, los alumnos de tercer año se adhirieron.

Aprobado el proyecto por el padre Barbé se reunieron en asamblea general el 19 de  julio en presencia del padre Magendie, designado director, y eligieron autoridades.

La academia subsanó  las carencias de los programas oficiales y ensanchó los horizontes intelectuales.

En ella se formaron los jóvenes que se destacarían en las letras, la oratoria y la vida pública.

El general Mitre visitó el colegio para conocer su organización cuando se estaba pensando en las escuelas secundarias que se crearon en 1863.

Llegaron nuevos profesores de Francia, el padre Dulong, el padre Serres.

El 13 de agosto de 1869 fallece el padre Barbé, esta enterrado en el altar de  la iglesia de Balvanera, muy dolorosa fue la desaparición del padre para el colegio, el cual permaneció en manos de religiosos jóvenes. Finalmente se tuvo la impresión que el colegio seguía como antes.

El padre Magendie, segundo rector, desde 1869 hasta 1897 y desde 1904 hasta 1910, tenía un temple sereno, impenetrable, criterio  certero, cultura clásica y carácter austero.

Tuvo la suerte de contar con tres eximios colaboradores llamados, con razón, columnas del colegio. El padre Pommes, brazo derecho, perfeccionó la disciplina, fue sabio profesor de ciencias. Entendido en arquitectura, planeó las construcciones del colegio, su presencia arrogante imponía respeto. El padre Castainhs  enseñó matemáticas y teneduría de libros, administraba el colegio con prudencia y tenía muy buen trato  con las familias de los alumnos. El padre Sampay enseñó física, filosofía y religión, dueño del púlpito fue predicador nato.

En aquellos felices tiempos, no se concebía casa de importancia que no tuviera un empinado mirador,  el San José levantó el suyo a fines de 1870, en el centro de la manzana, con base de seis por cinco metros y altura de cinco pisos.

La inauguración del mirador se hizo con la fiesta de premios de 1871,  servía además como observatorio, figura en los mapas militares de la época y fue ocupado por  las tropas a cada intento de revolución.

Hasta 1875 el colegio abrigaba un centenar de internos y otros tantos medio pupilos y externos que acudían con facilidad al mismo desde 1871 por haberse inaugurado el tranvía a caballo por los hermanos Lacroze.

El padre Pommes con el objeto de encerrar el colegio primitivo en un cuadrilátero inicio ampliaciones en 1875 completadas después de 1890 con la construcción de la capilla central.

Correspondió primero prolongar, en ambas direcciones, la fachada sobre Cangallo.  Luego  fueron edificadas sobre Azcuénaga  tres salas  superpuestas de 45 por 12 metros, con desemboque en el tramo inicial  saliente, donde se colocó la entrada del colegio como lo atestiguan  dos murales, pasando luego  al sitio actual.

El entresuelo  de dicho  cuerpo fue destinado  a  bodega y  depósito; la planta baja a Salón de Actos  y los pisos superiores a dos amplios dormitorios  con parquet reluciente y salas esquineras para baños y lavatorios. Un espacio de diez metros  junto a Balvanera  fue reservado para hall y portería.

El colegio no dispuso de Salón de actos hasta que el padre Magendie resolvió que la planta baja del edificio levantado  sobre Azcuénaga sirviera  como locutorio, sala de espera, lugar donde se interpretaran conciertos, dramas, comedias, se  prepararan  coros y se dieran cursos de gimnasia y esgrima  hasta que se inauguró el nuevo Salón.

Al comprarse los terrenos  sobre Larrea y Cangallo el padre Pommes uniforma el plano del colegio al edificar sobre Larrea un edificio paralelo al de Azcuénaga con dormitorios en el segundo y tercer piso y seis clases en la planta baja.

Hacia 1875 el alumnado concurría a la iglesia de Nuestra Señora de Balvanera a través del jardín del San José, utilizando una escalera de ocho gradas que subsiste aun.

Esa amable hospitalidad se prolongó durante más de quince años. El colegio retribuía a la parroquia con merecida ayuda en ceremonias, cantos y predicaciones.

Para uso exclusivo de los religiosos, existía desde la fundación un modesto oratorio en los altos de Cangallo, el cual fue prolongado hacia Larrea en los alrededores del 85 para formar lo que se llamaba la Capilla de la Congregación.

Pero llegó el día en que el incremento de alumnos exigió la habilitación de una capilla interna. Se pudo afrontar la edificación de la misma gracias a la buena administración del padre Castainhs.

Hacia 1880 se edificó la Capilla Gótica colocada por el padre Pommes en el centro de la casa. Mientras duró la construcción el dormitorio San Francisco, recientemente terminado, sirvió interinamente de capilla.

Mientras tanto subía el esqueleto de la nueva capilla, el templo gótico fue planeado con exacta concepción de su destino colegial. Cómodas dimensiones, treinta y dos por trece metros y quince metros de alto, galerías al modo vasco, sobre esbeltas columnas de bronce que no quitan visibilidad, luminosos ventanales en la planta baja, vitrales en la curva del apuntado techo, piso de mosaicos, un comulgatorio con arcadas de mármol.

La obra fue llevada a cabo con asesoramiento del constructor Señor Pandolfo y de su yerno señor Albónico.

La capilla fue inaugurada durante las primeras comuniones del año 1891.

Durante el mandato del padre Magendie  sucedieron hechos importantes en Buenos Aires, la fiebre amarilla de 1871 que produjo muchas muertes. En 1875 el incendio del colegio del Salvador; provoca que los alumnos tomen clase en el colegio.

El colegio contaba, en caso de necesidad, con un  médico; pero con la ampliación del edificio y el incremento del alumnado fue contratado uno que iba todos los días en el recreo de las 10hs. Fue el Dr. Rafael Herrera siendo luego reemplazado por el Dr. Roberto Wernike y luego por el Dr. Norberto Maglione y finalmente por el Dr. Andrés Copelo.

El padre Pommes logró hacer perforaciones y conseguir agua potable de la tercera napa sin contaminación.

Existía un botiquín que fue transformado en farmacia y lo atendía el hermano Román, era sastre, enfermero y boticario a la vez. Luego lo atendieron enfermeros diplomados.

Con fecha 17 de marzo de 1880 el colegio fue el primero en desprenderse de la Universidad e incorporarse a la enseñanza oficial que dependía del ministerio de Instrucción Pública  y  se debía dar examen en  el Colegio Nacional Central.

Se suprimió el curso comercial. Se compró en el camino de San Isidro a  Morón una quinta llamada primero Caseros y luego Martín Coronado.

Se fundó la Sociedad de ex alumnos a fin de prolongar los afectos y prácticas cristianas.

Se crearon nuevas sucursales cristianas de educación con la necesaria anuencia del gobierno de Betharram. En 1867 el colegio de la Inmaculada Concepción de Montevideo. En 1899 a pedido del señor Boneo, obispo de Santa Fe, se fundó el colegio del Sagrado Corazón de Rosario.

Un año después Monseñor Terrero obispo de La Plata consiguió que los sacerdotes bayonenses fueran a sustituir al clero secular en el colegio San José de La Plata.

En 1904 Monseñor Bogarin, obispo del Paraguay obtuvo la apertura del colegio San José de Asunción que fue organizado por el padre Tounédou de 1904-1908.

En 1904 el colegio se hace cargo de una escuela de los  Círculos Obreros que fundara en Balvanera el Padre Brasesco, era para varones y gratuito llamado San Miguel Garicoits.

En 1905 se puso la piedra fundamental en Barracas de un templo en honor del Sagrado Corazón, donado por la familia Pereyra Iraola. Tres años después, terminado el templo, la casa y el colegio fueron ofrecidos a los padres bayonenses.A la sombra del magnífico templo nace la escuela apostólica.

En 1910 el padre Magendi pasó a Barracas donde vivió hasta su fallecimiento a los 90 años  el 20 de octubre de 1925.

El padre Barbé en 1862 había comprado un terreno en Almagro de 4000 metros en la calle Díaz Vélez y Medrano para trasladar el colegio, ya que los terreros que rodeaban a la institución no se los podía comprar. Finalmente logró comprar los terrenos de Larrea y Perón. Por ese motivo el campo de Almagro sirvió de quinta, recreo y vacaciones hasta que fue vendido.

En 1897 el padre Juan Tounedou sustituyó al padre Magendei, especializado en ciencias y letras, prosa y verso, flojo orador, nada músico; fue prefecto de disciplina y director de la academia, no obstante su breve estatura se impuso con su personalidad.

Ascendido a director a los 49 años desde 1895 lo dirigió hasta 1921, salvo el período que fue a Asunción (1904-1908) a organizar el colegio  de allá.

La vida del colegio pasó de un ritmo discreto a una briosa trayectoria.

Las construcciones levantadas por el padre fueron proyectadas por el Arquitecto ex – alumno Pablo Hary de estilo greco romano en contraste por lo realizado por el padre Pommes  que era ojival; las galerías interiores superpuestas forman el patio de honor.

La sociedad de ex alumnos levanta el monumento al padre Barbe sobre la calle Azcuénaga el 20 de noviembre de 1898, obra del escultor Juan Lavarello. En 1913 se lo colocó sobre una sólida columnata de mármol de tres metros.

Se embelleció la capilla con una obra valiosa de estilo gótico del escultor francés José Peuch, vino y talló en roble americano un precioso retablo de 12 metros de alto. Con esculturas de la Última Cena, del Sagrado Corazón, de la Virgen, San Joaquín, San José y Santa Ana y Ángeles trepando hasta la fecha terminal. El profesor y ex alumno José Gutiérrez del Busto pintó sobre tela “La creación”, obra que domina el altar mayor.

En 1926 fue colocada en la capilla la estatua del Padre Garicoits, de mármol blanco de carrara, hecha por el escultor Marc Robert; luego se colocó el retablo de la Virgen de Betharram.

En 1913 se realizó un acto en honor de las bodas de oro sacerdotales del padre Magendi, Pommes, Sampay y Castainhs.

Se tomaron profesores auxiliares. El padre Tounedou publicó el regalamiento del colegio respecto a la disciplina, la piedad y el estudio. Dentro de un espíritu cristiano y paternal, el colegio era un segundo hogar.

El padre Tounedou soñaba con un nuevo salón de actos para 1500 personas, con graderías, proyector de cine, piano de cola y piso de parqué. Año y medio duraron los trabajos, la nueva sala mide 36 metros de largo, 19 de ancho con una nave elevada hasta 14 metros, es de estilo mixto, dórico en la platea, jónico romano en las galerías con molduras corintios en la base del cielo raso. Encierra entre dos rosetones un fresco alegórico de 15 metros de Fioravanti. El padre cumplió el sueño, la inauguración fue una velada solmene el 9 de octubre de 1915.

Con construcción del Salón de actos la primitiva entrada se trasformo en señorial vestíbulo. Se creó en 1915 la sección universitaria y el pensionario.

En 1921 se construyó en el patio mayor la cuarta galería dedicada a San José.

El comedor se traslado al subsuelo.

El padre Tounedou pensaba una revista del colegio, se pudo realizar en mayo de 1921. Nació la revista FVD, que duró 30 años apareciendo, sus antecedentes fueron el Anuario, Estudios, Boletín y Atlántida.

Poco a poco fue declinando, se interrumpió de 1952 a 1956. Después de la Revolución Libertadora aparecieron algunos números.

La revista publicaba las crónicas del colegio de La Plata, Rosario y Asunción. A partir de 1943 tuvieron su propia publicación.

 

Museo  de ciencias naturales

El museo ocupa desde 1914  un amplio local  de 36 metros  de largo continuo a Balvanera, con 20 armarios  de cedro adosados  a las paredes  y  mesas con vitrinas  exhiben preciosas colecciones  adquiridas o donadas .

Su comienzo fue modesto, los padres coleccionaban  animales embalsamados que llamaban la atención  hasta que tuvieron la suerte de ser asesorados por dos  naturalistas que eran directores del Museo de Historia Natural de Buenos Aires, el doctor  Guillermo Burmeister  y Carlos Berg.

Hay en el museo más de 1000 aves embalsamadas, hasta un cóndor, huevos y nidos,  cajas con mariposas, insectos, víboras, un yaguareté,  un puma,  monos  y una espléndida colección de corales y  caracoles.

A fines del siglo XIX  el señor Ángel Zotta avezado empleado del Museo Nacional   iba todos los días al colegio a  trabajar en el museo, también un ex alumno trabajó en el mucho tiempo: Daniel Camagni,  hoy el museo lleva su nombre.

 

Museo de historia.

Al  poco  tiempo de fundarse el colegio,  coleccionaron prendas, artefactos y documentos.

Tiene una valiosa colección de monedas argentinas  y extranjeras, medallas, recordatorios y cartas.

Existen armarios repletos de  tejidos, collares, brazaletes  y   urnas funerarias,  entre otros objetos,  pertenecientes a nuestros aborígenes.

Así mismo recordatorios de las guerras del Paraguay y  del Chaco.

En la actualidad se ubica al lado de la biblioteca en el segundo piso.

 

Devociones principales.

Tres son las devociones inculcadas a los alumnos, a la del Sagrado Corazón de Jesús, a  la virgen María y  a San José.

La devoción por la virgen María determinó  que la fundación del colegio se hiciera al amparo de Nuestra Señora de Balvanera.

La congregación Mariana  fue fundada en 1885 por el padre Magendie, el padre León Buzy   fue su promotor y primer director, eligió entre los alumnos una comisión directiva.  El nombre completo es Congregación de la Virgen y  del Glorioso Patriarca San José.

Fue importante la devoción del colegio, profesores, alumnos, exalumnos y  padres  a su Santo protector. Actualmente existen las devociones a San Miguel y San Luis.

 

Conferencias Vicentinas.

Llamadas así en honor a San Vicente de Paul, fueron creadas en París por Federico Ozaman para ayudar  moral y materialmente a los hogares pobres.

En Buenos Aires nacieron en la iglesia de La Merced y de allí  se expandieron a otras parroquias en capital y provincias.

El 10 de octubre de 1889 surgió la de Balbanera y el padre Jose Antonio Chantre asigno un grupo de familias pobres para que ayudara el colegio a conseguir bonos de pan y carne.

En 1933 las Conferencias Vicentinas  celebraron una reunión en el Salón de Actos del colegio, con gran afluencia de todos los centros parroquiales de capital.

 

Librería.

La librería del colegio estuvo en diversos lugares hasta que el padre Tounedou la ubicó en un punto central de cómodo acceso para todas las divisiones, donde el hermano Ripa sentó sus reales. Había sido oficial carlista en España, expatriado llegó a  Buenos Aires. Aires  e ingresó a la congregación del colegio, donde dedicó 57 años  de su vida, atendió cursos de  primaria, dormitorios, dio instrucción militar a los  mayores, atendió la librería y la secretaría del colegio.

Falleció el 1 de diciembre de 1936 en su honor se ha colocado un busto de bronce.

 

Gimnasia

Debido a los problemas con Chile, a partir de 1895  se impartió instrucción militar a los alumnos de quinto año y lecciones de tiro.

El colegio contaba con 500 máuseres dados por el ejército. El instructor era el coronel Ismael Lugones, ayudado por el hermano Ripa.

Se practicaba en el colegio esgrima con espada, florete y sable.

Fue a comienzos del siglo XX cuando la gimnasia sistematizada, en especial la sueca,  se introdujo en los colegios secundarios, primero en forma libre luego obligatoria.  El padre Magendie la introduce en 1908.

En 1912 el padre Tounedou inicio los festivales gimnásticos  en el patio, actualmente continúan.

 

Música

El Padre Víctor Serres llegado en 1871 formo una banda. En 1872 empezó a ser dirigida por el padre Descomps. Con 15 instrumentos que alegro durante 12 años el vecindario.

Los alumnos estudiaban órgano, piano, violín y guitarra. Los que estudiaban piano y violín se vieron favorecidos con la llegada del profesor francés Saint Soilier; sus sucesores fueron Bartolomé Frígolo y a partir de 1879 lo secundaba Roman Parborell, durante 40 años fue profesor de piano y compositor de música profana y religiosa. Al retirarse el maestro Frígolo lo reemplazo el violinista Torterola.

El padre Tounedu compro en Paris un órgano Merklin ignagurado el 19 de octubre de 1902.

 

Biblioteca

Pasó por distintas ubicaciones quedando finalmente establecida en el primer piso  sobre la calle Azcuénaga, con solado doble de madera, armazones relucientes, libros catalogados. Actualmente se encuentra en el segundo piso.

El observatorio astronómico

La idea de instalar, en el mirador del colegio, un observatorio pertenece al padre Pommes y Lamanne, en 1913.

El doctor Sinforoso Molina, padre de un alumno, donó el magno telescopio en memoria del padre Pouret.

En 1914 la construcción del Salón de Actos restó anchura al mirador, en cuya plataforma terminal fue instalada la cúpula giratoria  que sirve de morada al valioso ecuatorial.

Allí dictaron clase  los padres Taillefer, Mourie, Guithón, Grange y Gay.  Fallecidos los sacerdotes  permaneció cerrado  hasta 1981, año en que un grupo de exalumnos  lo repararon y repusieron sus piezas perdidas.

En la actualidad  se hacen  observaciones  astronómicas y se  sacan fotografías  los días viernes de 19 a 21 horas, se dicta un curso de Astronomía General Básica.

El Salón de Actos.

El Salón de Actos ha sido foco y centro de la vida  social y cultural del colegio.

Coronaba el arco del escenario una cita bíblica:

Cor unum  et anima una

Un solo corazón y una sola alma.

Se perdió en un incendio.

Existen dos placas de bronce, una dedicada a las bodas sacerdotales  de los padres Magendie, Pommes, Castainhs  y Sampay; fueron colocadas en 1928. La otra colocada en 1935 tiene la lista completa de los padres y hermanos fallecidos en el colegio.

Está adornado con medallones colocados por la  Sociedad de exalumnos en recuerdo de los alumnos más reconocidos: Dr. José Antonio Terry, dr. Emilio Giménez, general  Antonio Donovan, dr. Daniel Donovan, Juan Maglione; dr. Francisco Sagasti, doctor H. Irigoyen, monseñor Terrero, dr.  Luís María Drago.

En el atrio de la casa hay dos bustos de mármol blanco; uno del padre Magendie, obra del escultor Marc Robert y otro del padre Tounedou.

 

Cine y teatro en el colegio.

A partir de 1915 las funciones en el Salón de Actos adquirieron mayor  grandiosidad con profusión de luces, amplio escenario  y mayor  público.

Presidían los actos el Superior y su  consejo.

Una vez al mes se hacían funciones literarias musicales con presentación de canto, piano, violín, guitarra, exhibiciones de esgrima y representaciones teatrales.

A principios  de 1911 se introdujo  el cine; se adquirió un aparato proyector, se pasaban películas instructivas. Se filmaron los festivales gimnásticos y las celebraciones de la congregación.

Desde 1870  hay fotografías en el colegio que documentan las actividades.

Se guardan en el Museo de Historia cuatro proyectores que funcionaban a kerosén.

 

Rectores, sucesores del padre Tounedou.

Padre Gregorio Laulhe, Padre Basilio Sarthou, Padre Lagarrue, Padre Benito Grange, Padre Raimundo Peyroutet, Padre Luis Abate, Enrique Urani, Padre Antonio Cofreces, Padre Ignacio Gogorza, Padre Jorge Murias, Padre Raul Travezaro, Padre Francisco Daleoso.

 

ACONTECIMIENTO.

Se celebró en 1923 la Beatificación de San Miguel Garicoits. Y en 1947 la canonización en Roma.

Un exalumno Santiago Luis Copello es nombrado arzobispo de Buenos Aires y Cardenal.

Se empezó a reunir anualmente a los exalumnos de 25, 50 y 60 años de egresado, continúa.

Se inaugura el izado cotidiano de la bandera.

En 1934 se realizó el 32° Congreso Eucarístico Internacional,  el colegio participó  de su realización.

 

VISITA DE LOS SUPERIORES GENERALES.

Se realiza primer viaje a Bariloche y se hacen cabañas

Revolución de 4 de Junio de 1942 y Perón sube el 4 de Junio de 1946.

En 1955 comienza el malestar político religioso.

El 16 de Junio de 1955 conato de revolución contra Perón, en represalia se organiza la operación hoguera, se incendia la Curia la Eclesiástica y siete Iglesias.

16 de Septiembre Revolución Libertadora.

Se funda el Club Atlético San José.

Se festeja la primera llegada de los misioneros de Betharram.

Concurren al colegio miembros de Acción Católica.

 

Posible  cierre del  colegio.

En 1998 el Superior General de la Congregación Francesco Radaelli por  las dificultades económicas que pasaba el colegio, decidió que se cerrara. Pero los alumnos, exalumnos, las familias, sacerdotes, hermanos, profesores y empleados marcharon de la catedral al colegio, ofrecieron un salvataje económico que presentaron al rector Luis De Riso, incluido un subsidio del gobierno porteño y el alquiler de parte del edificio. A Dios gracias se pudo seguir, como decía San Miguel Garicoits, siempre adelante.

 

El  colegio hoy.

Actualmente en 2012, el colegio sigue funcionando, con el Nivel Inicial, con Enseñanza Curricular Oficial, con salas de 2°, 3°, 4° y 5° años; Primaria, con Enseñanza Curricular Oficial de 1° a 7° año; Secundaria, con Enseñanza Curricular Oficial, Ciclo Básico Unificado, de 1° a 3° año, Ciclo Superior, de 4° y 5° año, con Bachillerato con Orientación en Ciencias Exactas Aplicadas a Técnicas Administrativo-Contables y Bachillerato con Orientación en Ciencias de la Comunicación; tiene un sistema de Tutorías de 1° a 5° año.

En Primaria y Secundaria, enseñanza de idioma Inglés, con presentación a Exámenes Internacionales: Universidad de Londres, Universidad de Cambridge.

En nivel Inicial, Primario y Secundario, cuenta con Formación Religiosa, con Preparación Sacramental; Informática; Depto. de Orientación, gabinete Psicopedagógico; Depto. de Educación Física, Deportes y Recreación.

Además el colegio Cuenta con Biblioteca, Museo de Historia, Museo de Ciencias Naturales, Salas de Medios Audiovisuales, Laboratorio de Informática y de Idiomas, Laboratorio integrado de Biología, Física y Química, Observatorio Astronómico y Campo de Deportes en Martín Coronado.

El actual director es el Licenciado Luís De Riso, acompañado por un Equipo de Conducción Institucional formado por la directora de Nivel Inicial, Analia Mandra, de Primaria, Gabriela Rodríguez de Dávila y de Secundaria Héctor Mario Vigil. Y de los profesores, sacerdotes, familias animadoras y empleados.

Hay en el colegio un movimiento juvenil extraescolar y optativo que organiza la Congregación de los Padres de Betharram. Desde 1982 se convocan alumnos de 5°, 6° y 7° grado y se llama Prejube y alumnos de 1° a 5° año  de secundaria y  se llama Jube.

Se valoriza lo que Jesús nos transmitió por medio de San Miguel Garicoits. Amar el FVD (hágase la voluntad de Dios), la humildad, la alegría y la constancia.

Tiene un escudo con una fogata que representa la unidad y el amor a los demás, una estrella y un ramo que es símbolo de María que nos guía e ilumina, un corazón que es el Sagrado Corazón de Jesús que nos ama con plenitud y pureza, y una carpa que es signo de la disponibilidad.

 

Bibliografía

  • Padre GRANGE, Benito, “20 años de acción católica”, FVD, Revista mensual Órgano de los establecimientos de educación dirigida por los padres del Sagrado Corazón de Jesús. 1958 Argentina.
  • Padre LAGARRUE, Justino, “Un siglo de historia”. FVD, 1935 Argentina.
  • GOROSTARZU, Mario, “En vísperas de la beatificación de Miguel Garicoits” FVD, Abril 1923 Argentina.
  • Padre LARRAÑAGA, “Asamblea de A. C. A. en Rosario”. FVD, 1958 Argentina.
  • Padre MAGENDIE, Juan, “Antecedentes del envió de los padres al Río de la Plata”, FVD, Mayo de 1923 Argentina.
  • Padre MAGENDIE, Juan, “Preparativo para la partida de nuestra primera misión”, FVD, Junio de 1923 Argentina.
  • Padre MAGENDIE, Juan, “Partido de Betharram”, FVD, Julio de 1923 Argentina.
  • Padre MAGENDIE, Juan, “Nuestra primera misión” FVD, Enero de 1924 Argentina.
  • Padre MAGENDIE, Juan, “Nuestra primera misión” FVD, Marzo de 1924 Argentina.
  • Padre MAGENDIE, Juan, “Fundación del colegio” FVD, Agosto de 1924 Argentina.
  • RUSCHI CRESPO, María Isabel, “Perón y la Iglesia Católica” La Argentina en siglo xx, del Diario La Nación, impreso en los talleres de Anselmo L. Morville S. A.
  • Padre SAMPAY, Carlos, “La beatificación de Miguel Garicoits” FVD, Mayo de 1923.
  • Padre SAMPAY, Carlos, “La gloria del beato y sus virtudes”, FVD, Julio de 1923.
  • Padre SARTHOU, Basilio, “75 años aniversario del colegio San José”, “Breve historia del colegio”, FVD, Marzo de 1923.
  • Padre SARTHOU, Basilio, “Historia centenaria del colegio San José”, “Breve historia del colegio”, 1858-1958. Buenos Aires 1960, impreso en la Argentina.

 

Información adicional

Categorías: CULTURA Y EDUCACION, Escuelas y colegios,
Palabras claves: San José

Año de referencia del artículo: 1912

11mo Congreso

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