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Ciudad de Buenos Aires

Invasiones Inglesas: el Cuerpo de Esclavos en la defensa de Buenos Aires

Guillermo Palombo

Firma de Joaquín de Guzmán., C. 1809.

La capital del Virreinato estaba libre de invasores: vencidos los ingleses era hora de recompensar los servicios prestados en la reconquista. La población negra, en su mayoría esclava, tuvo una participación heroica. Esta es la desconocida historia de Joaquín de Guzmán, quien logró hacer el milagro de reunirlos, adiestrarlos y conducirlos, mal armados pero con un gran entusiasmo, contra fuerzas muy superiores en número y pertrechos. Algunos esclavos fueron liberados, pero el líder negro capaz de tal proeza, no se desanimó y continuó la lucha, esta vez para conseguir la libertad de todos.

Joaquín de Guzmán y el tercio de esclavos
Concluidos los episodios bélicos de la Defensa de Buenos Aires, con el fin de recoger las armas repartidas a negros y pardos, el Cabildo les ofreció dos pesos por cada fusil y ocho reales por chuza, espada, bayoneta o arma blanca, como una pequeña y momentánea demostración de gratitud, dejando para más adelante el premio de sus méritos en la forma que le fuera posible.1
Joaquín de Guzmán, negro esclavo del Convento de Santo Domingo, que se tituló “Comandante de los Morenos Esclavos”, pidió a Liniers, por sí y a nombre de sus “soldados” vivos y muertos, “el premio prometido, y […] más arreglado a la justicia de sus celosos esfuerzos y gloriosos desempeños”.
Después de reseñar el mérito común de quienes tomaron las armas desde el 1º de julio de 1807 “para defensa de la Religión, del Rey Nuestro Señor y de la Patria contra los enemigos ingleses que por todas partes nos atacaban” recordaba que con sus hombres tomó un cañón y cajones de municiones tras al Hueco de Lorea; luego, junto a los Hornos, rescató un carro con pólvora y municiones en la mañana del domingo, en el muelle atacó y batió la columna británica que avanzaba por la calle de Sotoca, abatiendo muchos ingleses y resguardó la artillería. De allí pasó a la Residencia, donde, rechazado, contraatacó y rescató dos cañones.2
Para acreditar sus servicios, Guzmán presentó una certificación del capitán Juan Andrés de Pueyrredon, de la 3ª. Compañía del 1er. Escuadrón de Húsares Urbanos quien, a su petición, y pese a no tener presente su “fisonomía”, al ver que sus respuestas se ajustaban a lo que había sucedido, afirmó: “me atrevo cuasi a asegurar que es éste uno de los negros que ‘armados de chuzas y algunos fusiles’ combatieron con entusiasmo el 3 de julio, bajo sus órdenes y del ayudante mayor Domingo French, en las guerrillas con que incomodaban al enemigo por el Hueco de Lorea.3 Liniers proveyó: “ocurra al Ilustre Cabildo”.4
Guzmán reiteró la petición a la corporación municipal, aportando más datos. Dijo haber tenido bajo sus órdenes a “más de trescientos” valerosos esclavos, cuya lista acompañó, que sufrieron muertos y heridos. Proclamándose su “único jefe y caudillo” que daba órdenes y repartía trozos de gente, y a quien “ciegamente obedecían”. Los fue sacando de sus casas “de forma que nadie me resistía, ni había casa por privilegiada que fuese de donde no sacase soldados”. Con ellos, armados con chuzas, y después con armas de fuego que tomaron de los ingleses que pudieron apresar, combatieron en los corrales de Miserere y en la Plaza de Lorea, condujeron la artillería adonde se les ordenó y retiraron piezas de lugares donde peligraban.
En fin, ejecutó las órdenes del alcalde de primer voto Martín de Álzaga “en términos que los mismos ingleses demostraban el terror que habían cobrado a los negros”. Y como “con gusto” había oído “expresiones ofreciéndome en premio la libertad que acepté con la complacencia que podía recibir este corto obsequio debido a tantas fatigas, sin perjuicio de producir una exposición detallada de sus servicios, pedía “se sirva mandárseme dar la libertad ofrecida, a que en cierto modo soy acreedor por mis servicios”.5
Lo documentos refieren la existencia de un Cuerpo o batallón de 194 efectivos, repartidos en cuatro compañías de morenos esclavos. Cada compañía con un capitán, un teniente y un alférez. El número de soldados fue variable: 47 en la 1ª. Compañía, 49 en la 2ª., 50 en la 3ª., y 35 en la 4ª. Las bajas fueron 30: en la 1ª. Compañía 8 muertos y 4 heridos; en la 2ª, 2 muertos y 3 heridos; en la 3ª, 3 muertos y 2 heridos y en la 4ª, 2 muertos y 6 heridos.6

Manumisión de esclavos distinguidos en la Defensa
El 15 de octubre de 1807 el Cabildo trató “el modo de compensar el mérito que ha contraído la esclavatura de esta ciudad” en las acciones del 1º al 6 de ese mes “en cuya victoria tuvo mucha parte como es notorio la energía y valor con que los esclavos acometían al enemigo”. Considerándolos acreedores a un premio equivalente a sus servicios “si bien por la notoria escasez de fondos en este Cabildo a causa de los inmensos desembolsos que ha hecho no se puede dar a todos la libertad, premio el más apreciable que se les podría proporcionar”, acordaron, como un estímulo y por si se repetía el ataque enemigo, dar por cuenta del Cabildo la libertad “a todos los esclavos que resultaron mutilados e inútiles para el servicio, pagando a los amos el precio de su valor regulado por el estado en que se hallan en doscientos cincuenta pesos” y para su subsistencia una pensión mensual de seis pesos corrientes.
El Cabildo extendió su reconocimiento a otros esclavos que actuaron en la Defensa, por sorteo: a 25 esclavos de los que “concurrieron al servicio y defensa de la ciudad en los indicados días” y a 5 más, por elección, “de los que habiéndose aventajado no les cupiese la suerte en el sorteo”. Para poder acceder al beneficio, los interesados debían “acreditar sus servicios con certificaciones de los comandantes de los puestos y avanzadas a cuyas órdenes sirvieron y visto bueno o conformidad de sus amos”. El plazo para la presentación vencía el 7 de noviembre.7
Liniers aprobó lo acordado por el Cabildo, difiriéndole fijara la fecha para el sorteo; se determinó que el acto se llevaría a cabo el 12 de noviembre, día del cumpleaños del Rey. La ceremonia de sorteo, mediante bolillero, sería en un tablado, frente al Cabildo, con los retratos de los soberanos bajo dosel, con sitiales, cojines, sillería y sofás, orquesta de música, iluminación y concurso de tropas “para hacer más majestuoso el acto y evitar desórdenes”.8
Se presentaron al sorteo 686 candidatos, y resultaron beneficiados con la libertad 70 de ellos, pues a los 30 que pagaría el Cabildo se sumaron otros 25 (20 a la suerte y 5 por elección) que Liniers ofreció en nombre del Rey, y uno más, por sí, y 14 más por los Cuerpos voluntarios y otras personas.
Del Cuerpo de Esclavos resultaron incluidos entre los cinco por elección del Cabildo no beneficiados en el sorteo, Joaquín de Guzmán, José María (esclavo de Fray José Seguí) y Juan Acosta (esclavo de María Encarnación Esquiros).9

Los no favorecidos
Pedro Caxaravilla, capitán de la 2ª Compañía, presentó los dos certificados que se requerían. Curiosamente, el del comandante del puesto lo era por su propio comandante de color: “Digo el abajo firmado como es verdad que el negro esclavo de doña García Migues llamado Pedro Caxaravilla se halló conmigo desde el primer día del combate sin desampararse de mi lado y se portó como hombre hasta el último día de la batalla. Y para que conste lo firmo en Buenos Aires a veinticinco de octubre de mil ochocientos siete = Joaquín Guzmán, Comandante de los Morenos de Chuza”.10
También su ama, acreditó: “Certifico que es verdad que mi esclavo arriba dicho se me fue por ir a defender la Patria = García Migues”.11
José Luis Ruiz, capitán de la 1ª compañía, presentó tres certificados de sus jefes de puesto, firmados por Pirán,12 por Isidro Illa, teniente de la primera compañía del Batallón de Urbanos Voluntarios de Cataluña que dio fe de la participación de Ruiz el 3 y 4 de julio “en las guerrillas que tuvimos en las quintas inmediatas al Hueco de Lorea”13 y por Joaquín de Guzmán, quien destacó el valor de Ruiz en los parajes avanzados y de mayor peligro “hasta haberles quitado dos cañones que presentamos al señor don Santiago Liniers, nuestro General, hallándose en la Real Fortaleza”.14
Por su parte, el amo de Ruiz dio también su opinión: “Certifico que mi esclavo José Ruiz se me fue de mi casa para ayudar en el combate de los días tres, cuatro, cinco y seis del próximo pasado julio de este año de mil ochocientos siete, y para que conste le dí ésta a petición de su Comandante, Joaquín de Guzmán, a veintiséis de octubre de mil ochocientos siete = Lucas José Ruiz”.15
José Molino Torres, esclavo de Julián del Molino Torres, y sargento de la 1ª Compañía del Cuerpo de Esclavos, se dirigió a Martín de Álzaga, al alcalde de 1er. Voto, solicitando “tenerlo presente en los del sorteo o los seis últimos escogidos por el ilustre Cabildo, para su libertad”, alegando haber participado el 2 de julio, con fuerzas del Tercio de Galicia, en el ataque de Miserere; el 3 en una azotea en la calle de las Torres con la compañía del capitán Bernardo Pampillo; el 4 en las guerrillas en el Hueco de Lorea, donde recibió un balazo en la caja de su fusil, y el día 5 en la esquina del Arco y en la Residencia,16 acompañada por la certificación del capitán Pampillo, con el visto bueno del comandante Pedro Cerviño,17 y de Mansilla.18
Pero José Ruí y José Molino Torres, que se presentaron al sorteo con resultado negativo, lo hicieron nuevamente ante el Cabildo pues, dijeron, “nos tocó suerte infeliz”, quedando “en nuestra antigua esclavitud sin la más leve gratificación”, reclamando se les diese copia de las certificaciones que presentaron para el sorteo, “documentos [que] pueden servirnos en todo tiempo para hacer constar nuestro amor y fidelidad a nuestro soberano.19
El 18 de marzo de 1808, el Cabildo proveyó: “Entréguense a estos beneméritos defensores de la Patria los documentos que solicitan, haciéndoseles entender de nuevo por el actuario cuán sensible le ha sido y le es al Cuerpo hallarse en tan estrechas circunstancias, para no poder premiar sus servicios del modo que quisiere, y entréguenseles igualmente este pedimento con el decreto original y los testimonios que pidan a los efectos que les convengan”.20
En estos papeles, Ruíz y Molino Torres se presentaron a Liniers planteando que como “los esclavos que han quedado en esclavitud nos conocen siempre por sus jefes, podamos en la misma clase continuar reclutando los que se puedan, con permiso de sus amos para en caso de nueva invasión hacer más visible el amor a nuestro Soberano”.21
Pero Liniers rechazó el ofrecimiento: “Sin embargo del aprecio que merecen los servicios de los suplicantes, y la oferta que hacen en esta instancia, se reserva su admisión para otra oportunidad, respecto a que por ahora no pueden ser alistados los esclavos, según lo determinado por la Junta de Guerra”.22

Guzmán intercede por sus camaradas
En 1809 Joaquín de Guzmán se presentó ante el Virrey invocando su carácter de “moreno libre y aclamado comandante por los Morenos Esclavos de esta Capital”. Recordó que en la Reconquista y la pasada invasión concurrió de inmediato con su gente “reclutada y prevenida muy de antemano” con la que se presentó ante el Cabildo, que le proporcionó chuzas, por no haber otra arma, con las que enfrentaron al enemigo “procurando mejorar de armas”. Recordó que sus compañeros, muchos de ellos muertos y heridos, despojaron a los británicos de un cañón y de un carro de municiones, y que mejoraron de armas y tomaron varios prisioneros.
También, que “aproximándome con mi gente de retirada empezó el Pueblo a clamar se me diese libertad”. Asimismo refirió “el dolor que me causó al ver que llegando el sorteo para los esclavos que trabajaron los principales que mucho antes habían trabajado para juntar la gente ordenarla y mandarla al frente de mayor peligro, quedaron sepultado en su antigua esclavitud, y muchos de ellos de los que habían sido heridos”.
Sin embargo, no desistió de su empeño: se embarcó en el San Juanciño con destino a España “a ver si conseguía algún premio junto con algún alivio a mis leales compañeros, pero la suerte adversa permitió que en el Janeiro se nos impidiera el viaje, quedando de este modo frustradas todas mis esperanzas, de forma que me vi en la precisión de remitir los originales con el señor Pampillo y los duplicados con el comandante Pueyrredón” que “caminaron a España”, por lo que ahora pedía “tenga presente mis méritos y los [de] los infelices compañeros que han manifestado su fidelidad y patriotismo y defensa de la Religión y de nuestro Soberano” para que se elevara a la Suprema Junta.23
El 12 de mayo, el virrey dispuso que el escribano mayor de gobierno y guerra, José Ramón de Basavilbaso, sacara testimonio de la instancia y documentos acompañados, para ser entregados a Guzmán,24 lo que se cumplimentó trece días después.25
Con el testimonio en su poder, Guzmán pidió que fuera remitido al Rey de España “en primera ocasión”.26
Finalmente, Guzmán se presentó “a los pies de Su Majestad, lleno de confianza”, designándose a sí mismo –sin que antes nunca nadie controvirtiera su invocado título– como “caudillo” de los “humildes morenos esclavos” de Buenos Aires que tomaron las armas desde el 1º de julio de 1807, y “sin perder momento o teniendo licencia de sus amos” formaron un cuerpo distribuido en compañías. Recordaba como “quedaron libres muchos de los que mis capitanes y subalternos habían reclutado y éstos sepultados en su antigua esclavitud , y muchos aún con recientes heridas lloraban su infeliz suerte sin quedar otro recurso que ocurrir a buscar el alivio en Vuestra Majestad, como lo hago por esta humilde representación, suplicando tengan lugar estos humildes e infelices esclavos en la piedad de Vuestra Majestad, concediéndoles la libertad a expensas del Real Erario para poder con más franqueza éstos y yo ocuparnos siempre en servicios de nuestra Religión, de nuestro Soberano y de la Patria, con aquel ardor, fidelidad propia de unos fieles vasallos que están prontos a derramar su sangre por su Rey”.27

Decisión Real
En el Archivo General de Indias existe el borrador de un Real Decreto de 17 de marzo de 1808, que dispuso:
“Además de las gracias que por mis Reales Decretos y Resoluciones anteriores tengo acordadas a la ciudad de Buenos Aires, a los capitulares de su Ayuntamiento y a algunos Vecinos en premio a su lealtad y de los relevantes servicios que contrajeron en la Reconquista y esforzada defensa de ella, siendo invadida por las armas británicas: he venido en conceder al mismo ayuntamiento que en las funciones públicas de toros y comedias presida y mande uno de los alcaldes ordinarios o el regidor que por ocupación de éstos delegue, siempre que no asista el Virrey; relevo de las penas que causan infamia a todas las personas que hubieren concurrido a la Reconquista y Defensa, y mando que en caso de incurrir en delitos que las merezcan, sean castigadas con las que se acostumbra imponer a los nobles.
Para que participen de mi soberana beneficencia todas las clases que se han hecho acreedores a ella, declaro exentos de tributos […] por sus vidas a los indios que se hubiesen distinguido; y quiero que los esclavos reciban la libertad de sus amos, dándose a éstos el compensativo que estimare proporcionado el gobierno de Buenos Aires.
Tendrase entendido en el Consejo de Indias para su cumplimiento. En Aranjuez a 17 de de enero de 1808. Al marqués de Bajamar”.28 ‘

Notas
1.- Acuerdo del 7-VII-1807, en Acuerdos del extinguido Cabildo de Buenos Aires, serie IV, t. II, Buenos Aires, Archivo General de la Nación, 1926, 620.
2.- Pedimento de Joaquín de Guzmán, firmado a su ruego por Juan Tomás González, al Gobernador y Capitán General, sin fecha, en Archivo General de la Nación, Buenos Aires (en adelante A.G.N.), IX, 26-7-5, f. 213 vº-215, copia testimoniada.
3- Certificación firmada por Juan Andrés Pueyrredón, Bs. Aires, 14-VIII-1807, en A.G.N., IX, 26-7-5, f. 213-213 vº, copia testimoniada.
4.- Decreto firmado por Liniers, refrendado por el Secretario [Manuel] Gallego, Buenos Aires, 17-VIII-1807, en A.G.N., IX, 26-7-5, f. 215, copia testimoniada.
5.- Pedimento de Joaquín de Guzmán, firmado a su ruego por Mariano López, al Cabildo, sin fecha, en A.G.N., IX, 26-7-5, f. 210 vº-212, copia testimoniada.
6.- Lista nominal de las compañías del Cuerpo de Esclavos en A.G.N., IX, 6-7-5, f. 208-210 vº, copia testimoniada.
7.- Acuerdo del 15-X-1807, en Acuerdos del extinguido Cabildo …, II, 694-695.
8.- Acuerdo del 21-X-1807, en Acuerdos del extinguido Cabildo …, II, 699-700.
9.- Para los detalles de la ceremonia de sorteo, véase Juan Manuel Beruti, Memorias curiosas, en Biblioteca de Mayo, IV, Buenos Aires, 1960, 3703-3704; Diario de un soldado, Buenos Aires, 1960, 196; Acuerdos del extinguido Cabildo …, II, 753. La lista de los esclavos manumitidos por sorteo y elección ha sido recogida en el impreso Relación circunstanciada de los premios de libertad … (Museo Mitre, 20-3-3, Nº 106).
10.- A.G.N., IX, 16-7-5, f. 214, copia testimoniada.
11.- A.G.N., IX, 16-7-5, f. 216, copia testimoniada.
12.- Certificación firmada por Pirán, Buenos Aires, 18-VII-1807, en A.G:N., IX, 26-7-5, f. 216, copia testimoniada.
13.- Certificación otorgada por Isidro Illa, con visto bueno de Olaguer Reynals, Buenos Aires, 24-VII-1807, en A.G.N., IX, 26-7-5, f. 215-215 vº, copia testimoniada.
14.- Certificación otorgada por Joaquín de Guzmán, firmada a su ruego por José María Patiño, Buenos Aires, 26-X-1807, en A.G.N., IX, 26-7-5, f. 216 vº, copia testimoniada.
15.- A.G.N., IX, 26-7-5, f. 216-216 vº, copia testimoniada.
16.- Nota de José Molino, firmada a su ruego por Francisco Machado, a Martín de Álzaga, en A.G.N., IX, 26-7-5, f. 212-213 copia testimoniada.
17.- Certificación otorgada por Bernardo Pampillo, Buenos Aires, 18-VII-1807, en A.G.N., IX, 26-7-5, f, 215 vº, copia testimoniada.
18.- Certificado otorgado por Mansilla, Buenos Aires, 18-VII-1807, en A.G.N., IX, 26-7-5, f. 215 vº, copia testimoniada.
19.- Presentación de José Ruíz y José Molino Torres, firmada a su ruego por Francisco Baladón, al Cabildo, en A.G.N., IX, 26-7-5, f. 216 vº-218, copia testimoniada.
20.- Decreto del Cabildo, Buenos Aires, 8-III-1808, en A.G.N., XI, 26-7-5, f. 218, copia testimoniada.
21.- José Ruíz y José Molino Torres, firmado a su ruego por Francisco Baladón, al Gobernador y Capitán General, en A.G.N., IX, 26-7-5, f. 218-219 vº, copia testimoniada.
22.- Decreto del Virrey, refrendado por el Secretario [Manuel] Gallego, Buenos Aires, 21-V-1808, en A.G.N., IX, 26-7-5, f. 219 vº-220, copia testimoniada.
23.- Joaquín de Guzmán al Virrey, en A.G.N., IX, 16-7-5, f. 220-222, copia testimoniada.
24.- Decreto de Cisneros, refrendado por [Manuel de] Uclés, Bs. Aires, 12-V-1809, en A.G.N., IX, 26-7-5, f. 222, copia testimoniada.
25.- Certificación firmada por José Ramón de Basavilbaso, Buenos Aires, 25-V-1809, en A.G.N., IX, 26-7-5, f. 222, copia testimoniada.
26.- Joaquín de Guzmán al Virrey, en A.G.N., IX, 26-7-5, f. 207, copia testimoniada
27.- Joaquín de Guzmán al Rey, en A.G.N., IX, 26-7-5, f. 206-206 vº.
28.- Archivo General de Indias (Sevilla), Sección Va., Audiencia de Buenos Aires, leg. 28.

Información adicional

HISTORIAS DE LA CIUDAD. Una revista de Buenos Aires
Declarada de “Interés de la Ciudad de Buenos Aires” por la Legislatura del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Año VIII – N° 43 – octubre de 2007
I.S.S.N.: 1514-8793
Registro de la Propiedad Intelectual N° 100.991

Categorías: Ejército, Policía y fuerza pública,
Palabras claves: Esclavos, Joaquín de Guzmán, reconocimiento, invasiones inglesas

Año de referencia del artículo: 1809

Historias de la Ciudad. Año 8 Nro43

Santiago de Liniers.

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