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Recoleta

La columna de Carlos Cantini

La Berlín del Sur

Carlos Cantini

Bombardeo a Plaza de Mayo durante el derrocamiento del General Perón., 1955.

El derrocamiento del General Perón en manos de la Revolución Libertadora fue (numerosos historiadores lo afirman off the record) la maniobra militar disuasiva más espectacular que registre la Historia Mundial para impedir que suceda el verdadero hecho que vencedores y vencidos supieron ocultar. Y, en todo caso, endilgarle a su enemigo. Una empresa que hoy resulta inverosímil. Propia de un romanticismo tardío. Pero que en el contexto de la época capitalizaba de poder simbólico sin igual a quien, finalmente, impusiera su posición. Lo que estaba realmente en juego era la división del barrio de la Recoleta en dos a partir de la creación de uno nuevo que se pasaría a llamar: Berlín del Sur.

 

Hoy, los pocos sobrevivientes de aquellas tertulias palaciegas divisionistas en el Palacio Unzué (antigua residencia presidencial donde hoy funciona la Biblioteca Nacional proyectada por Clorindo Testa) o del Palacio Paz, sede del Círculo Militar, niegan el dato. Lo cierto es que la idea de fundar una nueva Berlín (el régimen peronista sostenía un vínculo nunca explicitado, pero tampoco negado, de marcadas evidencias que emparejaban, como mínimo, sus puestas y vestuarios con la propaganda e iconografía del Eje) se les adjudicó a los círculos más próximos a Perón. Se sospecha que el germen del plan llegó a Buenos Aires en un submarino alemán con nazis que escapaban del hostigamiento Aliado (un parte emitido por la entonces Administración General de Puertos registró el dato de un submarino que circundó la zona de Ensenada y tomó contacto con operadores radiofónicos germanoparlantes pertenecientes a la comunidad alemana afincada en Quilmes). Una vez que fue recepcionado cálidamente el mensaje los jerarcas nazis emergieron en nuestras costas, replicando la diáspora que habían sabido combatir, a la espera de una respuesta positiva a su propuesta. El masterplan (que meses antes del arribo del submarino había circulado secretamente entre un reducido grupo de abogados, urbanistas, agentes inmobiliarios y constructores locales pertenecientes a los grupos de poder y con estrechos vínculos en las familias patricias) incluía mudar el cementerio fuera de la ciudad y modificar el código urbano para permitir la construcción de la nueva Berlín del Sur, la que incluso utilizaría el frontis del camposanto como ingreso al barrio para asemejarse a la Puerta de Brandeburgo. La financiación del proyecto se cubriría con el oro que la tripulación del submarino llevaba como equipaje acompañado (que fuera sustraído a las víctimas de sus campañas conquistadoras europeas). Los lotes se repartirían entre amigos y conocidos del poder, herederos de la elite patricia que tenían a sus parientes en las bóvedas del cementerio, nazis escapados que estrenarían nuevas identidades y vidas en comunidad y jueces que le darían su visto bueno al proyecto. Borradores, croquis y planos (disponibles al público en la hemeroteca de la Biblioteca Nacional) señalan como límites del infundado barrio a las calles Junín, Av. del Libertador, Coronel Díaz y Av. Santa Fe.

 

Lo que la estructura mental y cultura alemana no previó es que en la Argentina todo plan meticulosamente estudiado y luego confirmado puede ser modificado en cinco minutos sin informar a todas las partes. De pronto, una muy seria versión comenzó a circular cercana al Ejecutivo. La fuente decía que la urbanización se haría efectiva, pero que la Berlín del Sur pasaría a llamarse: Barrio Presidente Perón. Y que las suertes se repartirían entre destinatarios afines al líder del Movimiento.

 

Esta extralimitación fue entendida por la cúpula militar y la oligarquía porteña como una mojadura de oreja insostenible y el inicio del fin del gobierno peronista que derivaron en los bombardeos del 16 de junio de 1955. Muchas veces los grandes hechos de la Historia surgen como consecuencia de otros menores que actúan como disparadores de profundos cambios. La división de la Recoleta se archivó definitivamente como proyecto. El cementerio, y sus restos, se mantuvieron en su sitio. No se creó ni Berlín del Sur ni el Barrio Presidente Perón. Sin embargo, como una mueca de la historia que no deja conforme a ninguna de las partes, con los años, la zona comenzó a conocerse como Barrio Norte.

 

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Carlos Cantini

Frontis del Cementerio de la Recoleta

La columna de Carlos Cantini

 

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