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Montserrat

Montserrat pierde uno de sus bares notables: La Puerto Rico

Liliana Massocco de Labonia

Confiteria "La Puerto Rico", Bar Notable, 2021. Frente de la Confitería "La Puerto Rico" en Adolfo Alsina 416

¡Qué institución tan importante es para los porteños el bar! Una marca indeleble de nuestra identidad. El lugar de encuentro con amigos, para compartir el típico cafecito ‑aunque se tome una gaseosa o una cerveza‑, la vidriera para mirar o ser mirado. Testigo de conversaciones amorosas y polémicas, de lecturas solitarias, de negocios y negociados, de discusiones políticas, de angustiosas esperas vanas como la vana intención de arreglar el mundo en una charla.

El concierto de ruidos y ruiditos, parloteos, celulares que suenan, máquinas que funcionan, alguna taza que se rompe, todo eso, extrañamente, en lugar de molestar, acompaña; es lo inherente al lugar.

***

Comenzaremos nuestra nota con los versos (en bastardillas y sin la correlación que le dio el autor) del tango “Café de La Puerto Rico”, con los que Francisco Lacal Montenegro, asiduo parroquiano, le rindió homenaje, en 1986, al bar que nos convoca.[i]

Café de “La Puerto Rico” …, / estampa del ayer/ porteño y señorial, / que allá por el ochenta y pico…/ viviste el florecer/ del alma nacional…

… Te fundaron hijos fuertes/ de la noble Patria Madre…

La Puerto Rico nació en pleno casco histórico de la ciudad, en noviembre de 1887[ii] (siglo XIX), en un solar de la calle Perú, entre Moreno y Alsina, de la mano de don Gumersindo Cabedo, quien le da el nombre como recuerdo de su paso por esa isla caribeña y de su apreciable café. Estos datos los registra Germinal Nogués en Buenos Aires, ciudad secreta. Sin embargo, Nuria Vázquez, hija de Manuel y Esther, dueños del lugar desde 1991, testimonia -en una entrevista realizada allí mismo- que “al parecer sus primeros dueños fueron Manuel Gómez y hermanos”, y lo acredita mostrando una tableta de chocolate, en cuyo envoltorio verde aparece, como único documento, esa denominación en referencia a sus propietarios.

Tiempos del “tranguay”, el abanico/ y el chipé/ horas de soñar ante un café…;

…Frente a “Los Altos” de argentina tradición, / junto a “La Estrella” que ilumina Barrio Sud…

En 1925 (siglo XX) la actividad se traslada al emblemático sitio actual, de Alsina 416/22, una antigua casa de dos plantas: local comercial en la planta baja y, en el piso superior, de fachada italianizante, oficina y depósito de mercaderías que, mediante una polea, se bajaban al negocio, según explica Nuria. Ella presume que La Puerto Rico comenzó siendo un almacén, que vendía grandes cantidades de café, que ellos mismos tostaban en la tostadora original del año de la fundación. Cada tipo de café, exhibido en las enormes tolvas dispensadoras, tenía el nombre de un lugar del país caribeño.[iii]

Con el tiempo fueron aumentando los servicios (venta en el mostrador para llevar) y ampliando la oferta gastronómica: además de la pastelería (las tortas y el tradicional pan dulce fueron muy apreciados, aunque el podio fue siempre para las cremonas y las medialunas) y los famosos sándwiches de jamón crudo, las comidas para el almuerzo se fueron haciendo cada vez más estilo gourmet.

En medio de la vorágine del barrio, el aroma a café recién molido convocaba a los caminantes distraídos y, apenas abría por la mañana, se formaba una fila para comprar no solo café sino también algún tentempié.

La fachada de paredes de granito negro con grandes vidrieras exhibidoras, la puerta de ingreso de madera, de doble hoja vaivén con vidrios esmerilados y una taza de café con su nombre, y su interior con boiserie de roble, redondos espejos que reflejan grandes columnas, claraboya, piso de granito con figuras de palmeras y negritos caribeños, muestran que el lugar sobrevivió a las modas sin perder identidad.

 …años de Groussac y de Ingenieros/ y Roldán,/ clásicos y fe con Monner Sans…

…De tus mesas peregrinas, / Capdevila y Obligado, / y otras glorias del pasado, / son laurel…

Todos estos personajes pasaron por las tradicionales mesitas redondas, con el nombre del lugar grabado en letras doradas sobre el granito oscuro.  Nuria asegura que hay recuerdos de cuando Borges tomaba allí un vaso de leche, y seguramente lo habrán señalado sorprendidos los alumnos del Colegio Nacional de Buenos Aires que durante mucho tiempo desayunaron o merendaron en su amplio salón, con capacidad para 180 personas, mezclados con intelectuales, funcionarios y empleados de empresas, ministerios, reparticiones públicas y bancos que abundan en la zona. También Niní Marshall, Enrique Cadícamo,[iv] el actual papa Francisco, Isidoro Blaisten y otros escritores, filósofos, artistas, políticos y periodistas pasaron por algunas de sus 70 mesas. Otro de sus habitués, el arquitecto José María Peña, fundador del vecino Museo de la Ciudad, reconocía el espíritu barrial de La Puerto Rico, a pesar de su céntrica ubicación.

Su -para muchos- inigualable café, el encanto conferido por los años, el ambiente nostálgico, los mozos -todos de oficio y con moñito-, los clientes -cada uno con su mesa preferida-, su historia vinculada a la ciudad y al tango, el escenario de buenos espectáculos nocturnos, todo eso lo convirtieron en “Símbolo de la tradición porteña.”

con tres Benditos tan cercanos a tus puertas, / quiera Dios que siempre abiertas…

No se cumplió el deseo del poeta. Ciento treinta y tres años vivió La Puerto Rico, hasta agonizar en los últimos días del 2020 (siglo XXI). La crisis económica del país y la pandemia de Coronavirus obligaron a sus dueños a cerrar las puertas.

Ese lugar tan querido por mucha gente, reconocido en 1984 por el Museo de la Ciudad como “Testimonio vivo de la memoria ciudadana”; declarado en 1999 por la Legislatura como “Sitio de Interés Cultural” y “Bar Notable”[v]; ese lugar que fue locación para algunas escenas de la película de Jaime Chávarri, “Las cosas del querer II”[vi], no pudo frenar lo inevitable. Con el cierre de este bar, Montserrat y la ciudad toda pierden un referente, una marca, una historia y a la vez muchas.

Uno de los letreros colgados en la pared decía con letra manuscrita: “Científicos han descubierto una novedosa forma de chatear en directo a través de la voz y en 3D: lo llaman tomarse un café con alguien en La Puerto Rico.”

 Esperemos que algún inversor, valiente y nostálgico, permita que podamos volver a sentarnos a sus mesas.[vii]

Notas

[i] Contamos con la letra completa del tango gracias a la generosidad de su hija Lucía, a quien agradecemos especialmente su amabilidad y su emoción al relatarnos que su padre “hizo llevar un piano a La Puerto Rico, para presentar el tango… ¡al hombro cargado!” y que durante muchos años su foto estuvo exhibida en las paredes del bar.

[ii] El mismo año en el que se realizó el primer censo municipal: Buenos Aires tenía 435.000 habitantes. Solo un par de años antes se había demolido la recova de la que hoy es Plaza de Mayo.

[iii] A pesar de eso, el encargado, Jorge Frías, confiesa: “Nuestro café es traído, exclusivamente, de Brasil.” (En: “La Puerto Rico: el café de 1887 con las mejores cremonas que nunca frena”, por Pablo Mascareño. La Nación, 15 de noviembre de 2018).

[iv] Autor de varios temas –muchos de los cuales nacieron en La Puerto Rico- que fueron interpretados, entre otros, por Carlos Gardel (por ejemplo, “Nostalgias”,” Los mareados”, etc.). Él mismo fue homenajeado con el tango que lleva su nombre (“Cadícamo”, con letra de Enrique Bugatti y música de Atilio Stampone). El poeta, en forma de muñeco, sentado a una de las mesas, la suya, recibía al visitante que entraba en La Puerto Rico.

[v] “Se considera un bar notable a aquellos bares, billares o confiterías relacionados con hechos o actividades culturales de significación; aquellos cuya antigüedad, diseño arquitectónico o relevancia local, le otorgan un valor propio”.  El objetivo es proteger su historia y su tradición.

[vi] Basada en la vida del cantante malagueño Miguel de Molina, exiliado en Buenos Aires. Se exhibía en el salón una foto de los actores españoles Ángela Molina y Manuel Bandera.

[vii] Hay otro tango tan lindo y cálido como el de nuestra nota, pero menos mencionado, y no queremos dejarlo de lado. Se llama “Café La Puerto Rico” (Música: Jorge Dragone. Letra: Carlos Cerrilla).

Sos un café con historia/ que ya cumplió más de un siglo/ y que ha escrito sus memorias/en estos viejos ladrillos.// Tus mesas, las frecuentaron/ los grandes de nuestra patria/ los artistas destacados…/ poetas de gran estilo.// En Monserrat, que es tu barrio,/ Y en tu calle, que es Alsina,/ Buenos Aires te ha clavado,/ donde empezó a cobrar vida.// Y así se va impregnando/ uno, aquí en La Puerto Rico,/ Del aroma que da el tango/ y el café recién molido.// Mil ocho ochenta y siete,/ tu fundación dio motivo./ Del naciente Buenos Aires/ vos sos el mudo testigo.// Igual que ayer, nos espera/ aquí, el Café Puerto Rico,/ Con sus puertas aún abiertas…/ pa’ que entren hoy, los amigos.//…// Igual es hoy que el pasado,/ en este barrio querido,/ que, de aroma a café y tango,/ lo inundó La Puerto Rico.

 

Información adicional

Edificios destacados, Vecinos y personajes, Bares, Café, Hitos sociales, Popular, Tango / "La Puerto Rico", Café Notable, porteño
2021 /

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@buenosaireshistoria @JuntaCentralBuenosAires @rumbosurong @rumbosurorg

Fotografía de la marca "La Puerto Rico" en el mármol del frente del local. Una de las imágenes publicitarias del Bar Notable "La Puerto Rico"

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