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Boedo

Parroquia San Bartolomé Apóstol

Silvia Nora Martínez

, 2020.

PARROQUIA SAN BARTOLOMÉ APÓSTOL

 

 

Don Bartolomé Devoto fue un hombre afortunado. Nacido en 1835 en la ciudad de Lavagna, Génova, durante el reinado de Vittorio Emanuele II, cursó estudios elementales en su ciudad natal, donde vivió hasta los quince años. Viajó entonces hacia la Argentina con uno de sus hermanos, Antonio, acudiendo al llamado de Cayetano, que ya se encontraba en el país y lo mismo hizo Tomás, el menor de los  hermanos, cuatro años más tarde,  por lo que el año 1855 encuentra a la familia reunida en Buenos Aires.

Los hermanos Devoto trabajaron con tesón, fundando importantes compañías de importación y exportación. Tanto Antonio como Bartolomé intervinieron en la formación del Banco de Italia y Río de la Plata, del cual fueron ambos Directores. También adquirieron en 1904 Colonias y Estancias Trenel, en la Pampa central, donde fundaron poblados, acercando el ferrocarril a esas lejanas regiones.

La fortuna de Bartolomé crece a la par de la de sus hermanos y se casa en la iglesia de La Merced con Virginia Arrotea, que fallece un tiempo después, dejándole una hijita: Virginia. Tiempo más tarde vuelve a contraer nupcias, esta vez con doña Juana González, quien curiosamente, pertenecía al personal de servicio de la casa de los Devoto.

Doña Juana fue una mujer excepcional, lo que seguramente contribuyó para que don Bartolomé fuese un hombre afortunado, como dijimos al principio. Pese a su humilde origen, al fallecer don Bartolomé en enero de 1920 en su lujoso chalet marplatense, comenzó a administrar la cuantiosa fortuna heredada, demostrando tener una mente brillante para los negocios. Pero el incremento de su riqueza no podía compensar la falta del compañero, por lo que decidió erigir una iglesia en su memoria, como homenaje al hombre a quien había amado tanto.

Juana puso en manos de la Curia Metropolitana la suma que haría posible la erección de una parroquia en la Ciudad de Buenos Aires, con la única salvedad de que la misma estuviese consagrada a San Bartolomé Apóstol, para poder así dedicarla a la memoria de su extinto esposo.

Quizás el hecho de que la viuda de Devoto no eligiera especialmente ningún solar dentro de la ciudad, hizo que la elección del mismo estuviese a cargo de Monseñor Copello. Este canónigo, propulsor de tantas capillas e iglesias importantes en la Argentina, escogió un barrio alejado del centro de Buenos Aires, en una zona donde aún imperaban las quintas y algún que otro horno de ladrillos. La única calle importante del lugar, daba nombre al barrio humilde, de casas bajas y pequeños locales comerciales, que se alineaban a lo largo de ese camino que había conocido el trajinar de vacunos en su camino a los viejos mataderos de Parque de los Patricios. Su nombre: Boedo.

 

Don José Lancestremere y don Miguel Lesertua eran propietarios, desde 1917, del terreno de Chiclana 3647/49, esquina Boedo.  Funcionaba allí una herrería con una gran caballeriza anexa, con capacidad para más de veinticinco animales, lo que la convertía en un lugar sumamente concurrido por ser el servicio que prestaba, algo imprescindible en una época en que los autos eran todavía  cosa rara en el barrio.

La Curia compró dichos terrenos y la erección canónica data del 31 de diciembre de 1932. Los planos edilicios se encuentran firmados por el mismísimo Monseñor Copello, lo que habla de su interés en la erección del nuevo santuario.

Según cuentan viejos vecinos de la zona,  la construcción del templo alteró visiblemente la tranquilidad del lugar. Los jóvenes se acercaban con curiosidad, las mujeres esperando ansiosas la finalización de la obra para tener un lugar en el barrio para sus oraciones, ya que en aquél momento la iglesia más cercana era la Basílica de Nuestra Señora del Rosario de Nueva Pompeya, y los ancianos se reunían a comentar el trabajo de los albañiles, criticando a todo el mundo.

Al fin llegó el momento esperado. Era el 18 de noviembre de 1934.

Se hizo presente la señora Juana González de Devoto acompañada por miembros de su familia, Monseñor Copello bendijo las instalaciones y fue madrina de la nueva parroquia la señora Ana Encarnación Bernal Harris, esposa del Presidente de la Nación, don Agustín P. Justo.

El primer párroco que estuvo a cargo de la capilla fue el Padre Ratto. Cuatro años más tarde, el 3 de diciembre de 1938 se inauguró la ampliación de la casa parroquial y el salón de actos. Nuevamente se hizo presente Monseñor Copello para la bendición y junto a él se encontraban el cura párroco Presbítero Luis G. Brasesco, la señora Juana González de Devoto, el Presbítero Francisco Matute y el Dr. N. Brasesco. El discurso inaugural estuvo a cargo del señor Héctor Solimano.

En esa época existía una Asociación de Hombres de la Parroquia de San Bartolomé, cuya comisión directiva en el año 1938 la constituían los señores Francisco Tellerías, Felipe Romero, Domingo Prassolo, Domingo Grosso, Alfredo Payan, Juan Rotta, Raúl Corro y José Muttoni. Todos ellos vecinos de Boedo,  colaboraban con el párroco en la atención de fieles necesitados no solamente en la parte espiritual, sino también en la económica. Fue además lugar de reunión de la Junta Representativa Vecinal del barrio de Boedo.

 

Actualmente la parroquia está inscripta como Parroquia número ochenta y uno del Decanato cuatro, en la Zona Centro y la primera Partida de la misma data del 6 de octubre de 1934.

A lo largo de estos 75 años solamente siete párrocos han estado a cargo de San Bartolomé. Son ellos: El ya mencionado Padre Ratto, el Presbítero Luis Brasesco, el Padre Raúl Lucchia Puig, el Presbítero -hoy Monseñor- Cayetano Saladino, el Padre Bonano, el Padre Carlos Oliveros Eloy y nuestro párroco actual, Padre Adrián Eduardo Viola. Todos ellos dejaron su impronta en la parroquia, procurando hacer el lugar cada vez más acogedor para los fieles, que se acercaban en busca de una palabra que les diera contención y apoyo para sus problemas.

Durante estos  años, se fue incrementando la cantidad de imágenes en el templo, por lo que actualmente podemos hacer la siguiente descripción de la Parroquia y su contenido.

Está construida en estilo Románico, con una sola torre sobre la medianera que une actualmente la iglesia con el colegio parroquial de primaria y comercial del que hablaremos más adelante. Consta de una sola nave sostenida por doce columnas y rodeada en alto por una tertulia y su capacidad es de doscientas personas.

En su frente, cuatro columnas falsas situadas a cada lado de la entrada de Chiclana 3659 son decorativas. Preside el altar principal la imagen de San Bartolomé Apóstol y hay tres altares laterales con representaciones del Sagrado Corazón, la Virgen de Luján y Santa Marta.

En el hall de entrada nos recibe una bella imagen de la Inmaculada Concepción y durante el año 2010 se ocupó la hornacina de la derecha con una flamante Santa Teresita. Sobre la puerta principal, en el interior del templo, hay un pequeño mosaico representando La Sagrada Familia.

Traspasamos la puerta de la derecha para encontrar ahí el Calvario, la Virgen del Rosario, San Antonio, Santa Marta, San Cayetano, la Virgen de la Medalla Milagrosa y un mural dedicado a San Bartolomé que fuera donado en marzo de 2008 por Hilda y Carlos Potikian, realizado en un bello mármol blanco, con motivo de ser el Santo el Patrono de Armenia. A comienzos de 2013 se colocó una imagen de la Virgen Madre, Reina y Victoriosa, tres veces Admirable de Schoenstatt, la que se encuentra empotrada sobre la pared del templo.

Si accedemos al templo por la puerta izquierda, encontramos las imágenes de la Inmaculada Concepción, San José, el Sagrado Corazón de Jesús, la Virgen de Luján, San Expedito y la Virgen del Carmen. También se encuentran sobre ese ala dos de los antiguos confesionarios de madera oscura, muy bien conservados.

Los hermosos vitrales que reflejan escenas de la vida y martirio de San Bartolomé, fueron instalados en la década del cincuenta, en reemplazo de los vidrios traslúcidos que se colocaran en el momento de la inauguración del templo.

La Parroquia cuenta también con un órgano alemán de dos teclados manuales, de la casa constructora Laukhuff, que fue también la que fabricó el órgano de cuatro manos que se encuentra en la Basílica de Nuestra Señora del Rosario de Nueva Pompeya. El órgano lleva el número 68 en la lista de órganos instalados en parroquias de la ciudad de Buenos Aires. Desgraciadamente la Parroquia de San Bartolomé no dispone de los medios necesarios para la reparación del instrumento, que se encuentra fuera de uso.

La bendición del órgano la realizó el Excelentísimo señor Dr. Julián P. Martínez, Obispo Titular de Ibora, el 23 de agosto de 1941. Fue su Madrina la señora María Carmen Leguina de Cardoso, quien fuera la generosa donante en memoria de su esposo, don Bartolomé Cardoso. El Padrino fue don Ernesto V. Cardoso, hijo de la donante.

 

El Instituto San Bartolomé A-0421, anexo a la parroquia, data de 1957. Curiosamente, fue en sus comienzos una escuela para niños trabajadores por lo que funcionaba únicamente en el horario de 16 a 21.30. Hoy parece impensable que se acepte como trabajadores a los niños en edad escolar, pero afortunadamente el Instituto cuenta hoy con nivel inicial, primario y secundario y está equipado con gabinete de computación, biblioteca y videoteca, habiendo sido pionero en el barrio de Boedo.

 

Actualmente la Parroquia de San Bartolomé Apóstol brinda un nuevo servicio. En una pequeña capillita dedicada a San Marcos, ubicada a la izquierda de la entrada principal, fuera de la nave, se ha construido un cinerario, que fue inaugurado el 26 de junio de 2009. Durante el invierno de 2010 se pintó un hermoso mural alusivo al santo que preside este cinerario, sobre la ventana que mira hacia la entrada de la iglesia. Los fieles pueden acercarse hasta allí y depositar las cenizas de sus familiares, para que descansen cerca del Señor.

Esto ha sido parte de la obra de restauración que se está llevando a cabo en la Parroquia bajo la conducción del Padre Viola, que incluye reparación de techos y muros y pintura integral del edificio. Los muros exteriores han recuperado su prístino color blanco, que hace que la torre brille bajo el sol y parezca fosforescente bajo la luna. Es una bella imagen.

El 28 de agosto de 2010 se reinauguraron las obras de ampliación del altar mayor, durante las que se llevó hacia delante la mesa originaria, construida en mármol, pudiéndose ahora  disfrutar a pleno de la belleza de esta pieza original. El altar fue bendecido por Monseñor Vicente Bakalic.

Y por último llegamos a la parte más importante de este trabajo: La historia de San Bartolomé Apóstol.

Sabemos que es uno de los doce apóstoles, oriundo de Galilea, pescador, y que igual que los otros once, abandonó bienes y familia para seguir a Jesús. Algunos lo llaman también Natanael, aunque en un principio se pensó que eran dos personas, ahora se ha establecido fehacientemente que ambos son uno solo. Acompañó al Señor en sus peregrinaciones creyendo y dudando igual que sus hermanos evangelistas, pero tras la Pasión y Ascensión de Nuestro Señor, y superado el desconcierto del primer momento, Bartolomé se repuso y recordando las palabras del Maestro, comenzó su peregrinaje para enseñar la Palabra Divina.

Parcos como siempre, los Evangelios no nos dan muchos detalles sobre su vida. Solo sabemos que Jesús fue moldeando a sus discípulos como el alfarero al dócil barro. Los Apóstoles fueron la mejor obra artesanal del Carpintero de Nazaret.

Su festividad se celebra el 24 de agosto en Italia, España y Argentina, según el Rito Romano; el 11 de junio según el Rito Oriental, para coptos, griegos y sirios; y finalmente el 8 de diciembre lo festejan los armenios.

En algunos pueblitos de España, en la mañana del 24 de agosto, durante la misa de la aurora, se cantaba la siguiente coplilla:

 

No hay ningún Santo en el cielo

Que tenga la honra de San Bartolomé,

Porque tiene el cuchillo en la mano,

El pellejo al hombro y el diablo a los pies.

Y habéis de saber

Que este Santo fue martirizado

Porque predicaba nuestra fe.

 

Lo del pellejo al hombro y el cuchillo en la mano está relacionado a su martirio; lo del demonio encadenado se refiere al milagro que hizo el santo, aherrojando con cadenas al demonio que hablaba por boca del ídolo Astaroth, que engañaba a los cándidos habitantes de una de las ciudades que él evangelizó.

Efectivamente, la imagen que representa al santo tiene en su mano un gran cuchillo, símbolo de su martirio, por lo que también es patrono de carniceros y curtidores. Respecto a la piel que lleva al hombro en algunas representaciones de su imagen, se debe a la causa de su muerte.

Entre las pocas versiones comprobadas sobre su vida, se conoce que predicó en Mesopotamia, Persia y Armenia. Ahí habría predicado la fe en Aerobanos, no lejos de Albak, donde habría convertido al hermano del rey Astiages, el rey Polimio. Pero los sacerdotes de los templos paganos se estaban quedando sin clientela a causa de la evangelización de Bartolomé, por lo que el rey Astiages lo mandó llamar y le ordenó adorar los ídolos en su presencia, como había obligado a hacer a su hermano Polimio. Bartolomé se negó, por lo que fue condenado al martirio frente al rey. Fue desollado vivo y terminaron cortándole la cabeza. Esa es la causa de que los armenios lo consideren su patrono principal.

En la Capilla Sixtina hay una representación del Santo con la piel a sus pies, cosa que recién se descubrió a mediados del siglo diecinueve. Incluso se cree que es un autorretrato de Miguel Ángel. Esta es la causa de que se considere a San Bartolomé como el protector de las enfermedades de la piel.

Una coincidencia asombrosa. Cuando hace 75 años se inauguraba la Parroquia de San Bartolomé Apóstol, a lo largo de esa humilde calle llamada Boedo que ya hemos mencionado, comenzaron a radicarse gran cantidad de inmigrantes armenios, casi todos trabajadores del cuero en todas sus modalidades. Incluso hoy en el tramo que va desde Constitución hasta Inclán, sobre la Avenida Boedo, se encuentran los principales mayoristas del ramo, conformando un importante centro comercial ¿Coincidencia, o una voluntad superior que los trajo hasta este lejano barrio de Buenos Aires, para colocarlos bajo la protección de su Santo Patrono?

Por último, digamos que la Parroquia de San Bartolomé Apóstol, es la única iglesia católica del barrio de Boedo.

 

Bibliografía y fuentes

SONCINI, Alfredo Luis: El Barrio de Boedo. Buenos Aires, Centro de Estudios Internacionales, 1984

Del PINO, Diego A.: Ayer y hoy de Boedo. Ediciones del Docente, Buenos Aires, 1986

“Inauguración de nuevas obras en San Bartolomé”, periódico Boedo, Buenos Aires, 1º de enero de 1939, p. 3, Año III, Nº 51

COSTA, Susana: Bartolomé Devoto, El Devoto a quien en su recuerdo, se edificó una iglesia, en Revista de Colección Devoto Historia, Buenos Aires, primavera 2008, p. 8, Nº 15.

 

 

 

 

 

 

 

Información adicional

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2020 /
10mo Congreso

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