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Ciudad de Buenos Aires

Sobre vías y con troley: ¡A la cola!

Aquilino González Podestá

A partir de las 17:30, en las terminales de las líneas “1”, “40” y “49” una verdadera marea humana bregaba por subir a los tranvías de vuelta a casa. Y/ sin embargo, a pesar del gentío, no eran comunes los tumultos. Eso sí: se subía por todos lados. (Fotografías del archivo del autor)., C. 1951.

Cuantas veces hemos oído, oímos y, por supuesto, habremos de oír esta queja, ante algún vivo que intenta adelantarse en la espera de turno para un trámite, la realización de una compra o la espera en la ventanilla de una boletería. Y si hablásemos de las colas para tomar algún vehículo, mejor ni pensarlo.
Sin embargo, hubo uno, el tranvía, donde este reclamo fue muy difícil de oír. Casi podríamos decir que prácticamente imposible. Y no porque haya sido muy cómodo tomarlo, sino simplemente porque no se la hacía.
No es esto una halago hacia el sistema, al contrario, puesto que a las horas pico eran verdaderas aglomeraciones las que se armaban en las paradas, pero también es justo dejar en claro, que, a pesar de todo, el “arreglate como puedas”, muy pocas veces llegaba a mayores.
Lo que ocurría es que nunca se estableció el sistema de espera en fila para este medio de transporte. Y no “porque no”, sino porque resultaba difícil de implementar. Veamos:
Cuando los tranvías circulaban por avenidas, iban por el centro de ellas y el lugar de espera, como se recordará, eran los refugios centrales que oficiaban de andenes y que, si bien ofrecían lugar a un suficiente número de viajeros, tenían poca o ninguna capacidad para hacer colas.
Cuando el recorrido pasaba por calles comunes, si bien en muchos casos iban bordeando el cordón de la vereda, la generalidad de las veces circulaban por el medio de la calzada, obligando, para el ascenso, a bajar y cruzar una parte de la calle. En suma: que ya fuera por una causa o por la otra, los tranvías nunca se sumaron al señalamiento de paradas con poste indicativo y número de línea que se implantó hacia mediados del siglo pasado (el XX se entiende…), Pero justo es reconocer que al tranvía le cupo el haber sido pionero en la fijación de paradas alternas, cuando se colocaron aquellas clásicas chapas amarillas con la letra “P” en negro fijadas en la línea aérea, que fueron las que se siguieron usando hasta el final de sus días.
Sin embargo… hubo una ocasión en la que se intentó hacerlo, en un punto estratégico como lo es la Plaza Primera Junta en Caballito, con el fin de tratar de ordenar el maremagnum de gente que se agolpaba en las terminales de los tranvías “1”, “40” y “49”, sobre todo entre las 17:30 y las 18:00 y en adelante.
Fue hace 56 años, en setiembre de 1951, y tras haber analizado a fondo y en el lugar el problema, que se llegó a la conclusión de que no se hacía viable por inconvenientes muy diversos. En un informe que, bajo el título: ”Ordenamiento en colas para tranvías”, presentó al respecto el Jefe del Departamento de Estudios de Tráfico de TBA, expresa:
“Se trata de un asunto muy complejo que, analizado a fondo y sobre el terreno, arroja los inconvenientes de diversa índole que pasamos a puntualizar:
“El alineamiento en filas en los lugares de ascenso resultaría inadecuado, por cuanto al encontrarse fijado sobre las bocas del subterráneo, quedaría obstruida la libre salida de los pasajeros que afluyen de las mismas. Por otra parte debe descartarse la posibilidad de formar filas de a uno en fondo, teniendo en cuenta que, en determinados momentos, podría alcanzar una longitud extraordinaria, o de lo contrario, habría que formar una serie de vueltas que, resultaría todo un laberinto. (Y aquí pasa a considerar un hábito muy común en aquella época y que, con seguridad, muchos recordarán.)
“Cabe señalar que existe una costumbre muy arraigada en el público usuario de la línea “1”, que es la de ir al encuentro de los coches e ir ascendiendo a los mismos en el trayecto entre Cachimayo y Centenera. Dada las características de los tranvías, resultará difícil desterrar esa modalidad, ya que el personal no podrá impedir en ese tramo, el ascenso de pasajeros sin ayuda policial y sin las incidencias que ello podría motivar
“Por otra parte, el emplazamiento de los rieles en el centro de la calzada, tanto en Rivadavia Sur (línea 1); como en Centenera, antes de llegar a Rosario (líneas 40 y 49), no favorece tampoco a que se formen allí colas, teniendo en cuenta que el público, para ascender a los tranvías, debe atravesar media calzada,, obstaculizando el tránsito que circula en esas franjas lo que, dada la frecuencia de estas líneas, provocaría una situación que podría ser objetada por las autoridades.
“En síntesis. Si bien consideramos eficaz el ordenamiento de la cola para el ascenso del público a los coches, destacamos que tal procedimiento no se ha realizado todavía en tranvías, precisamente porque la mayoría de estos vehículos no se adaptan para ello .
En el caso particular que nos ocupa, a ese inconveniente se agrega el más importante aún que es el de no contar con el espacios suficiente para la formación de las colas, todo lo cual hace que opinemos que no es posible establecer en Primera junta las colas de espera de que se trata”.
Como vemos, la sentencia fue concreta y precisa: No es posible establecer la cola de espera en los tranvías. A pesar de lo cual, la idea “quedó picando” y, un año y medio después, habría en Caballito novedades al respecto. Pero esto queda para la próxima nota.‘

Bibliografía
Nota Nº C 55355 / 51 – Archivo Frías – Biblioteca Popular “Federico lacroze” (AAT)

Información adicional

HISTORIAS DE LA CIUDAD. Una revista de Buenos Aires
Declarada de “Interés de la Ciudad de Buenos Aires” por la Legislatura del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Año VIII – N° 43 – octubre de 2007
I.S.S.N.: 1514-8793
Registro de la Propiedad Intelectual N° 100.991

Categorías: TRANSPORTE, Tranvías, trenes y subte, Cosas que ya no están
Palabras claves:

Año de referencia del artículo: 1950

Historias de la Ciudad. Año 8 Nro43

A partir de las 17:30, en las terminales de las líneas “1”, “40” y “49” una verdadera marea humana bregaba por subir a los tranvías de vuelta a casa. Y/ sin embargo, a pesar del gentío, no eran comunes los tumultos. Eso sí: se subía por todos lados. (Fotografías del archivo del autor).

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