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Liniers

Un vecino de Liniers, hoy de Villa Luro: Manuel Andón

Beatriz Cirigliano

La cuadra donde vivía el Sr. Andón, C. 1935. Al 10300 de Rivadavia, hoy Villa Luro, estaba la casa y la carpintería del Sr. Andón

Esta historia no relata la vida de un héroe nacional ni la de un gran patriota revolucionario, es sólo la de un buen hombre emigrado de España que llegó como tantos otros a nuestro país, en busca de una nueva vida. Lo que voy a contar se basa, fundamentalmente, en la historia que me han relatado, dos de sus siete hijos, Alberto y Elda, los únicos que sobreviven.

Don Manuel nace en la parroquia de Reyes, Pontevedra, Galicia, el 12 de agosto de 1888[1] . Siendo sus padres Doña Rosa Iglesias y Don Ramón  Andón[2]

Las razones que lo impulsaron hacia nuestra ciudad no están claras, y seguramente nunca lo estarán. Alberto, el mayor de los hijos, dice que simplemente vino convocado por una hermana que ya vivía acá, con promesas de futuro. Elda, por su parte, tiene otra versión: la muerte de su padre y un nuevo casamiento de su madre lo empujan hacia América. Una u otra razón, en síntesis, no importan, Don Manuel  llega a nuestro país aproximadamente hacía 1910 con esperanzas y una profesión, era carpintero.      .

Tiempo después, se casa con Doña Josefa Luisa Zampini, argentina, hija de Doña Malvina Ricci y de Don Domingo Zampini, el   27 de enero  de 1917[3]. Vivía para esta época en Tandil 2722, en casa de un pariente.  Tras varias mudanzas,  se instalan en el barrio de Villa Luro en la calle  Rivadavia 10381[4]. Allí, además de vivir la familia,  establece un emprendimiento fabril, una carpintería, que trasladó desde la calle Tandil, donde  la había fundado. Poco después, la vivienda familiar construida en el lugar tendrá salida hacía la calle Sáenz Valiente, quedando la fábrica sobre la calle  Rivadavia.

En poco tiempo se convirtió en la más grande de Sudamérica en el rubro muebles de cocina, que era básicamente a lo que se dedicaba. La empresa llegó a contar  con cien obreros y producir masivamente sus productos. A los muebles se agregaron escaleras tijeras con reposo en la parte superior, creación de Don Manuel, al igual que los bancos lustrabotas.

También se fabricaban heladeras para hielo a las cuales el ingenio de Don Manuel le adicionó un recipiente ubicado en el costado donde se colocaban botellas, el hielo goteaba y las enfriaba. Para recoger el agua del deshielo había debajo un cajón que periódicamente se retiraba y vaciaba. Fabricó y vendió millones de rejillas de madera y tablas de lavar la ropa.

Eran dos sus  clientes más importantes, la tienda Harrods Gath & Chaves y otro empresa ubicada en Rivadavia y Florida. Los muebles que fabricaba se exponían en las vidrieras de esta tienda porque siempre eran la novedad. Según cuenta Alberto,  su padre le ordenaba permanecer ante estas vidrieras para escuchar los comentarios de aquellos que se paraban a mirar, así él podía modificar los muebles y mejorarlos.

Amigo de Don José Amalfitani, donó una de sus escaleras con ruedas para la colocación de las bombillas de luz en el Fortín. La escalera se armó dentro de la cancha a fin de colocar las lamparitas destinadas a alumbrar el primer partido de football nocturno de la Argentina. Esto  le permitió a Alberto ser hoy el socio vitalicio más antiguo con vida del club Vélez Sarsfield, e ingresar a la cancha de sus amores, ya que los espectadores tenían acceso a las tribunas; sólo Don Manuel Andón tuvo ese privilegio, por aquellos años. El 7 de diciembre de 1928 cuando se inaugura el estadio con luz artificial y se realiza el primer partido nocturno en nuestro país[5], Don Manuel y Doña Josefa estaban entre los invitados especiales, sentados en un banco en la cancha. Alberto también estuvo presente en ese partido, aunque niño y ubicado en las tribunas, recuerda que al terminar el primer tiempo, sus padres se retiraron. Al llegar a su casa preguntó porque se habían ido. La respuesta de su padre fue, “si se fueron los jugadores a que nos íbamos a quedar”. Evidentemente Don Manuel no era un asiduo concurrente al fútbol, pero sí adicto a las apuestas.

Otro cliente importante era el gobierno nacional. En 1930, el gobierno que surge de la revolución, no le reconoce las deudas, la crisis económica que envolvió a nuestro país y al mundo, sumado a su fuerte adicción al juego, llevan a la carpintería a la quiebra. En 1931, la desesperación y el dolor lo llevan a pensar en la muerte. Alberto relata que su padre lo llama por teléfono desde Constitución y le dice que se va a matar. Él con apenas trece años le contestó “Si se quiere matar, hágalo”.  Revolver en mano, en la plaza ubicada frente a la fábrica, hoy Plaza Ejército de los Andes, dispuesto ya a la muerte, recuerda que su sexta hija, Elda, venía en camino, y por eso reaccionó y siguió adelante, aunque nunca se repuso del fracaso. A partir de ese momento, continuó trabajando como carpintero, pero  bajo dependencia.

El bienestar económico que disfrutaban por supuesto se perdió así como los bienes materiales. De allí, alquilaron una casa muy vieja ubicada en Av. del Trabajo (hoy Eva Perón) y Dupuy, luego se trasladan a la calle Picheuta 1056, donde  nace Elda en 1931. En 1936 se trasladarán a la calle  Quirno, entre Junta y Av. Del Trabajo.

Desde 1939 vivirán en Lacarra 1514, en una casa alquilada a la cual se accedía por un pasillo largo que desembocaba en un patio con las habitaciones que abrían sus puertas en él. La cocina en el final, el baño a su lado y una escalera sobre la izquierda que daba acceso a otra habitación y a la terraza. Los domingos, ese patio se llenaba de voces de hijos y nietos, con ravioles caseros amasados uno a uno por Doña Josefa. La tarde era Parque Avellaneda, futbol y cartas.

Como ya dije, fue padre de siete hijos: Alberto Ramón, Irma Inés, Horacio Domingo, Rodolfo Vicente, Manuel, Elda Nieves y Oscar Héctor.

Fallece en esa casa, el 28 de mayo de 1960, víctima de un cáncer de garganta. Amante de la pesca, fue el socio Nº 1601 del Club de Pescadores[6]. Desde su muelle, tal como él lo había pedido, fueron arrojadas sus cenizas al río.

Hoy la vivienda es propiedad de la familia de uno de sus hijos, Rodolfo, quien se la compró en 1974 a la misma dueña que durante tantos años les había alquilado la propiedad,  la señora María N. E. Blondeau de Colella. Rodolfo y su familia vivieron allí hasta que en 1977 compra la vivienda de adelante, Lacarra 1518 y construyó  su  casa sobre todo el terreno.

“Mi madre siempre  contaba, relata Elda, que cuando yo tenía alrededor de dos años, vivía con mis padres en la casa de mis abuelos, y él, mi abuelo,  estaba muy preocupado porque yo hablaba poco, quería que me cortaran el frenillo por miedo a que fuese muda. Aunque muy chica cuando falleció, permanece en mi recuerdo el hombre bonachón, que siempre tenía en el cajón de su mesita de luz terroncitos de azúcar que traía del café, para regalarle a sus nietos”.

FUENTES HISTORIOGRÁFICAS

 FUENTES DIRECTAS

Alberto Ramón Andón

Elda Nieves Andón

Amelia Gorse de Andón

FUENTES DOCUMENTALES

Cédula de Identidad

Libreta de Familia

Registro de Conductor

Carnet de la Asociación de Pesca

PAGINAS WEB

http://www.la-floresta.com.ar/velez.htm

[1] Cédula de Identidad Nº 585999, duplicado

[2] Libreta de Familia, 27 de enero de 1917

[3] Ídem.

[4] Registro de conductor 34186

[5] http://www.la-floresta.com.ar/velez.htm

[6] Carnet Asociación Argentina de Pesca

Información adicional

Categorías: Oficios, Varón, Vecinos y personajes, Inmigración
Palabras claves: Liniers, vecino, inmigrante

Año de referencia del artículo: 2012

1er Congreso

Documento de Manuel Andón

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