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Ciudad de Buenos Aires

La creación de la Banda sinfónica de Buenos Aires y los festejos del Centenario de la Revolución de Mayo.

Silvina Luz Mansilla Paola Rompato

Postal conmemorativa del centenario., . Centro de Estudio e Investigación de la Tarjeta Postal y Fotografía en Argentina

Una banda de música para una gran ciudad.

1.- Introducción.[1]
El presente trabajo documenta la creación de la Banda Sinfónica de la Ciudad de Buenos Aires. Organismo musical existente hasta hoy, su actividad, que se remonta a 1910, no ha sido hasta el momento motivo de interés para la investigación musicológica argentina. Interesa corregir algunos errores de índole fáctica existentes en la bibliografía, brindar una breve reseña biográfica del primer director, describir el debut y primer repertorio abordado y evaluar el rol que le tocó jugar en la retórica festiva del Centenario de la Revolución de Mayo, cuando el nacionalismo cultural comenzaba a ingresar en su periodo de mayor auge.

Las fuentes primarias para nuestro trabajo han sido por un lado, alguna documentación administrativa existente en el Concejo Deliberante de la Ciudad de Buenos Aires, y por el otro, referencias obtenidas de la prensa periódica de 1910. Asimismo, un pequeño libro, escrito por el primer director del organismo, Antonio (Antonino) Malvagni en 1931, contiene sus vivencias y peripecias laborales constituyéndose en una fuente invalorable por ser la narración de uno de los protagonistas de los hechos.[2]

2.- El Centenario y la creación de la Banda.
La Banda fue creada en el contexto de los festejos del Centenario de la Revolución de Mayo, casi bajo el imperativo de “seguir el ejemplo de las grandes ciudades”. Se creía que  Buenos Aires “no podía” carecer de una banda, por ser ésta un “elemento de cultura y sana diversión popular”.[3] Integrada por aproximadamente cien profesores, se convocó como organizador y primer director a un inmigrante italiano: Antonino Malvagni.[4] El ámbito de acción desde el comienzo fueron los paseos, plazas y jardines de la Capital Federal, en los cuales “un numeroso público” asistía “con verdadero placer a escuchar su escogido repertorio”.[5]

Para 1910, Buenos Aires había adquirido una fisonomía arquitectónica europea, ya que desde años anteriores, como bien se sabe, la comuna centraba sus esfuerzos en realizar obras que prepararan a la ciudad para los festejos del Centenario. La ornamentación y decoración de plazas y paseos, el trazado de la Plaza del Congreso, el arreglo del Paseo Colón, entre otras, fueron algunas de las obras que se llevaron a cabo en función de dicha conmemoración. Se hicieron refacciones y ampliaciones en el Jardín Botánico y en el Jardín Zoológico y se construyeron numerosos monumentos que se situaron en el espacio público.

Una “Comisión Nacional del Centenario”,[6] tuvo a su cargo la organización de los agasajos, homenajes y festejos, supervisada por el intendente Manuel J. Güiraldes.[7] Todo giraba en torno al Centenario. La ciudad se preparaba para la recepción de diferentes delegaciones extranjeras convocadas para las celebraciones oficiales y la prensa dedicaba amplias secciones con títulos destacados para relatar el desarrollo de los eventos.[8] Según Thomas Reese, la ciudad “proyectaba un aura única de cosmopolitismo” y mostraba una identidad colectiva que no era equivalente a la identidad nacional argentina, sino más bien una identidad metropolitana.[9] En el aspecto musical, algunos actos públicos fueron relevantes por el número de actores que involucraron: el 25 de mayo, un acto en la Plaza del Congreso habría contado con un coro de treinta mil voces de escolares y una banda de quinientos músicos (que debió ser la suma de varias bandas), interpretando el Himno Nacional Argentino bajo la dirección de Leopoldo Corretjer, entonces Inspector de Música.[10] Hubo además ese día dos importantes funciones de ópera: Rigoletto en el teatro Colón y Otello en la Ópera.[11]

No se ha encontrado la resolución u ordenanza que dé cuenta de los detalles de la fundación de la Banda por parte del Intendente Güiraldes. Sin embargo, debido a la mención que se hace en la Memoria de 1910, se deduce que fue creada por decreto.[12] La prensa periódica de la época es rica en detalles que documentan los inicios del organismo. El martes 25 de enero de 1910, La Razón apoyaba la idea de la creación de una banda de música de la comuna y daba su opinión acerca de la elección del director en los siguientes términos:

 

“La cultura artística de nuestra ciudad exige que al frente del nuevo cuerpo musical se encuentre un maestro reputado. Se ha anunciado la idea de un concurso y también la de contratar una reputación extranjera o nacional. No apoyamos ni combatimos esas ideas. Lo que queremos es que la batuta no sea empuñada por una mediocridad. Cuando apoyábamos la idea de crear la banda municipal lo hacíamos en el concepto de que ella debía salir de lo común. No necesita Buenos Aires una banda de turistas. Y tampoco necesita un director de tantos”.[13]

Días después, el mismo periódico publicaba una entrevista realizada a Malvagni, en la que se explicaba que el orgánico estaría conformado por un centenar de músicos y una “instrumentación moderna”, que incluía percusión, arpas, contrabajos y desde luego, maderas y metales. Los instrumentos llegarían en breve: los de madera (flautas, clarinetes, etc.) habían sido pedidos a la casa Buffet-Crampón de París; los bronces, a la casa Hullman, de Viena.[14]

Para mediados de febrero de 1910 la Banda Municipal ya estaba formada, habiendo transcurrido poco tiempo desde el nombramiento del director hasta el comienzo de los ensayos. Malvagni es quien nos aporta más datos en su relato:

“Con fecha primero de febrero de 1910, el Intendente […] me nombró, pues, director de la naciente Banda Municipal, dándome […] el encargo de presentarle el presupuesto que su constitución importaría, determinando en el mismo tiempo el número de sus músicos.

El presupuesto […] contemplaba cien músicos, pero no incluía la partida para uniformes, porque los 150.000 pesos que estaban asignados en el año para la banda no alcanzaban para ello. Así lo hice observar al Sr. Intendente […]. Pero él no quiso distraer ni un centavo para ese fin, insinuándome […] que, […] por el momento podía formarse una banda con unos noventa músicos, y con lo que había presupuestado para los restantes diez, cubrir los gastos para la confección de los uniformes.

[…] Lo invité [al Intendente] para que presenciara un ensayo de la banda […], le hice oír precisamente “La Cabalgata” [de La Walkiria, de Wagner] […]. Fue tan bueno el éxito de la ejecución y tan grande el placer inesperado que experimentara aquel digno Jefe de la Comuna, que en el mismo instante me preguntó si me seguían haciendo falta los diez músicos que me había quitado con motivo de los uniformes; y, como yo le arguyera ser obvio que los diez músicos habrían dado más realce a la banda, él [….] indicó a su Secretario de Hacienda, Dr. Ruiz Guiñazú […] buscara la vuelta de comprar uniformes cargando el gasto a ‘eventuales’, dejándome libre la suma correspondiente para contratar otros diez músicos”.[15]

La lectura de este testimonio nos hace inferir que la banda fue incluida en el presupuesto de la comuna porteña desde sus comienzos y que, de las instituciones musicales pertenecientes hoy a la Ciudad de Buenos Aires, fue la primera en depender íntegramente de ésta.[16] También resultan notables dos asuntos: por un lado, la manera de negociación a la que recurrió Malvagni para lograr su cometido de contar con cien músicos, interesando al intendente a través del efecto musical (la escucha de la Cabalgata); por el otro, la importancia dada a la vestimenta de los integrantes, que en ningún momento parece haberse declinado.

3.- Malvagni, el primer director.
Poco documentada está la vida artística de Antonio Malvagni (Potenza -Italia-, 1867; Buenos Aires, 1943), si no fuera por el pequeño libro ya citado, de su misma autoría. La dificultad reside en el centralismo existente en la tradición historiográfica de la musicología argentina, que escasamente registró a un músico cuya labor hasta antes de 1910 se había desarrollado en las ciudades de Córdoba y Tucumán y que descolló en la interpretación, pero no en la composición. La entrada léxica “Córdoba” del Diccionario de la música española e hispanoamericana no hace referencia a la existencia de una Banda en el Regimiento 1º de Artillería, que Malvagni nos informa dirigió desde 1897 a poco de haber ingresado a Argentina, hasta comienzos de 1899.[17] “Bandas” –del mencionado diccionario–, a su vez, ubica al interesado en Tucumán frente a la Banda de Bomberos, en 1889, errando la fecha por una década.[18] El error de datación del ingreso al país del músico italiano parece originarse en la Historia de la música en la Argentina de Vicente Gesualdo, y está bastante repetido en otras fuentes generales, lo cual denota la escasa indagación sobre el interesado que ha habido hasta el presente.[19]

No obstante, ciertas lagunas se cubren con la autobiografía de Malvagni, suerte de pequeño anecdotario. Por esa fuente, que además de ser una narración sencilla de las circunstancias y alternativas vividas, trae a colación documentos, citas periodísticas e informaciones rastreables en archivos, sabemos de su actividad musical previa a 1897, llevada a cabo en Bologna, Italia. Malvagni estuvo de maestro de una banda-charanga (esto es, una agrupación solamente de instrumentos de viento de metal) en el Tercer Cuerpo de Artillería de Bologna; ya casi era candidato a dirigir la de un Regimiento de Infantería cuando, por un malentendido, decidió alejarse de ese lugar. Sospechado de ser anarquista por haber asistido al funeral de un amigo que lo era, una serie de llamados de atención, órdenes de arresto y actitudes coercitivas por parte de sus superiores lo fue desalentando, según comenta, a continuar en ese ámbito.

Desde su establecimiento en 1910 en Buenos Aires, Antonino Malvagni fue adquiriendo popularidad según comentan las fuentes secundarias, por la difusión al aire libre de los más conocidos fragmentos de ópera italiana.[20] Hasta 1928 estuvo al frente de la agrupación local, encargándose tanto de las orquestaciones como de la selección de los instrumentistas.[21] Sus actuaciones se llevaron a cabo en el Rosedal de Palermo, en la Sociedad Rural, en las Barrancas de Belgrano,[22] en la Plaza Flores y otros sitios públicos. En 1931, ya jubilado, fue re-contratado por un tiempo, para volver a poner a punto al organismo.

4.- El debut de la Banda Sinfónica Municipal
Casi tres meses pasaron desde el nombramiento del director hasta el debut de la banda, que por los diarios de la época se infiere tuvo lugar el sábado 14 de mayo de 1910 en el Teatro Colón en una audición “oficial” para las autoridades gubernamentales.[23] Luego, el domingo 15, vino la audición ante el público general en la Plaza de Mayo.[24] El Diario brindó estos detalles sobre ambas presentaciones:

“La banda consta de 108 músicos profesionales, seleccionados entre lo mejor y formará un conjunto tan grande, como no se ha obtenido nunca en banda oficial. A la audición será invitado un pequeño y seleccionado número de familias, miembros de la prensa y altos empleados nacionales y municipales. En la plaza de Mayo, al costado Este de la rotonda central, será levantado el quiosco […], el himno nacional será cantado por el coro de 1800 voces, que se dará colocación sobre el tablado que se construye frente a la casa de gobierno”.[25]

Como se puede observar, la presentación en el Colón, reservada para autoridades e invitados especiales, hace visible la idea de propiedad asumida desde aquéllas, que solo en segunda instancia compartieron con la población el debut sonoro de la Banda.[26] Dos críticas aparecidas con posterioridad al concierto del Colón confirman el éxito de la primera aparición, a la que asistieron los funcionarios:

“Ayer a las 5 p.m. […] tuvo lugar en el teatro Colón, el estreno de la banda municipal de música que dirige el maestro Malvagni, ante numerosa concurrencia. Hicieron acto de presencia el intendente, sus secretarios y muchos funcionarios y señoras. A las 6 se retiraba la concurrencia, después de haber aplaudido largo rato al maestro Malvagni por la esmerada ejecución de las músicas que tocó”.[27]

“Con un programa selecto […], la banda de música municipal dio su primera audición pública atrayendo numerosa concurrencia que ovacionaba al director Malvagni al terminar cada acto. La interpretación […] no ha dejado nada que desear y, por el contrario, ha merecido los honores de ser aplaudida con entusiasmo”.[28]

5.- El repertorio abordado en el Centenario
Sobre el repertorio musical interpretado en el momento del debut y durante el año del Centenario, se han contado con fuentes un tanto escasas. En líneas generales, se cree que el repertorio emprendido se correspondía con el abordado tradicionalmente por las bandas de música: marchas y arreglos de fragmentos de óperas, seleccionados de compositores consagrados o bien de compositores contemporáneos o en vigencia en la época.[29] La Prensa mencionó las siguientes obras en el debut en el teatro Colón y agregó también que en la plaza de Mayo se agregaría la “sinfonía” de Dinorah.[30]

Sobre las orillas del Nilo (marcha) Camille Saint-Saëns
Fantasía sobre la ópera Fedora  Umberto Giordano
Peer Gynt. Suite nº 2 Edward Grieg
Cabalgata de las Walkyrias Richard Wagner
Minuetto Giovanni Bolzoni

 

La inclusión del conocido fragmento de La Walkyria de Wagner parece haber sido un desafío para lo que era el repertorio habitual de las bandas. Es bien sabido que esos organismos tuvieron usualmente a su cargo el acompañamiento de los desfiles en las fiestas patrias, la animación de bailes y la realización de conciertos al aire libre en las plazas, lo que les daba un carácter popular.[31] Para el imaginario de la época, una banda no podía interpretar una obra orquestal de la magnitud de la de Wagner, y que además había sido interpretada recientemente en el “máximo teatro porteño”.[32] Malvagni se ponía ante un desafío al intentar quebrar las convenciones haciendo que su agrupación se diferenciara de las otras ya existentes en Buenos Aires, pertenecientes al cuerpo de bomberos y a los cuerpos armados. Sin embargo, tomó con decisión la actitud que emanaba del propósito de la comuna: ante la dimensión de los festejos patrios del Centenario, se buscaba que la resplandeciente Capital Federal –ciudad principal de la República– se distinguiera en todas las formas posibles del resto de las ciudades.

Entre fines de mayo y mediados de julio de 1910, la Banda Municipal actuó los sábados a la noche, al aire libre, en la zona cercana a la Plaza de Mayo. Según se lee en La Prensa y en La Nación, la intendencia había dispuesto palcos en la calzada a lo largo de la Avda. de Mayo con el objeto de colocar allí a todas las bandas.[33] En la primera oportunidad, el 4 de junio, se decidió dividir en dos grupos a la Banda Municipal, lo que hizo observar al cronista de ese diario que de esa manera no podía hacer escuchar “trozos serios”, por lo cual aconsejaba situarla completa en la Plaza de Mayo.[34] El sábado siguiente, 11 de junio, se la situó en la Plaza, mientras que varias bandas de línea situadas a lo largo de la Avda. de Mayo, amenizaron, hasta la Avda. Entre Ríos, el paso de los carruajes y peatones, durando la fiesta hasta la medianoche.[35]

No solamente la Banda Municipal y las oficiales tomaban parte en estos festejos populares de los sábados. El sábado 25 de junio, según se sabe, se iluminó la Avda. de Mayo y la calle Florida. Tomaron parte además de la Municipal, la de la Sociedad Giuseppe Verdi, la de la Policía, la de la Sociedad Lago Di Como y la de varios Batallones de Infantería. Sobre la recepción del público, La Prensa comenta que,

“A pesar de la temperatura fría que reinaba, aquellas dos calles se vieron muy concurridas y se formaron grandes grupos de público alrededor de cada una de las bandas de música, las cuales fueron aplaudidas por los oyentes”.[36]

 

6.- Epílogo.
De acuerdo con David Viñas, 1910 no solo fue el año de la celebración del Centenario sino que, a la vez, fue el momento de la “culminación del optimismo nacional fundado en una suerte de progresismo mecánico”.[37] Los festejos del Centenario fueron el escenario propicio para acrecentar una suerte de defensa de la clase dominante, legitimada en el homenaje a la “nación”, ante los avances cada vez más visibles de las clases medias y trabajadoras.[38] Al origen popular y aldeano que habían tenido las celebraciones patrias en Argentina seguiría, a través de la instauración de rituales en torno a la celebración de las fechas patrias, una gradual “encarnación” de la nacionalidad promovida por la misma repetición propia de un ritual. En el acrecentamiento de ese sentido de pertenencia mucho tendría que ver la escuela como plataforma en la cual concretar ese conjunto de mecanismos de acción, comunicación y control.[39]

En tal sentido, el Centenario movilizó a vastos sectores de la sociedad. Se agregó al clima de celebración casi apoteótico, la alabanza de los logros que alcanzaba la joven república y un pretendido sentimiento de identidad nacional, que se visualizaba como generalizado.[40] Lilia Ana Bertoni destaca que había prosperidad y que esa prosperidad ofrecía posibilidad de ascenso social y oportunidades de trabajo a la mayoría, por lo cual fue consecuencia esperable la emergencia del primer nacionalismo a través de los festejos, en pos de querer demostrar que la nación estaba conformada.[41] Dentro de este contexto “optimista e integrador”, en el que se mostraba a los ojos del mundo “una Argentina fuerte y pujante”,[42] la comuna porteña con su decisión de crear una banda de música “siguiendo el ejemplo de las grandes ciudades” reforzaba ante las delegaciones extranjeras que llegaban a la capital del país, una retórica festiva acorde con un sentido fuerte de pertenencia, en la que la música cumplía un papel de suma importancia. Por eso, la creación de la Banda Municipal de Buenos Aires se hizo pensando todo a gran escala: un número elevado de músicos –simbólicamente, un centenar– para su integración, una batuta que correspondiera a un director renombrado y un concierto inaugural ofrecido en el teatro con mayor poder de legitimación del país. También el repertorio inicial, internacional como la fisonomía arquitectónica que caracterizaba al cosmopolitismo de la metrópoli, parece haber jugado a favor del contexto de la celebración del Centenario de la Revolución de Mayo, en el que se darían cita personalidades de muy diversa procedencia.[43]

Las actuaciones de la Banda Municipal en el contexto del Centenario, asociadas al entusiasmo generalizado y al hecho de engalanar los festejos, debieron significar mucho más que un mero entretenimiento, que algo accesorio. La presencia multitudinaria de una población heterogénea, fuertemente conformada por inmigrantes, que podía emocionarse tanto con una ópera italiana como con una danza de salón, debió constituir una instancia de consenso colectivo en la que, en superposición con identificaciones de diverso signo, se iba de a poco delineando, en forma incipiente, la presencia de una conciencia “nacional”.[44] La música, como en muchas otras circunstancias, colaboraría en dicha construcción.

 

BIBLIOGRAFÍA

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ARTÍCULOS EN SITIOS ELECTRÓNICOS

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FUENTES

.- Actas del Honorable Concejo Deliberante correspondientes a 1909 y 1910.

.- Breve Reseña de la Banda Sinfónica de la Ciudad de Buenos Aires. Dirección de Organismos Estables del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, diciembre de 2001.

.- Datos históricos de la Banda Sinfónica Municipal de la Ciudad de Buenos Aires, Instituto Histórico Municipal, 1977.

.- Guía Cultural de Buenos Aires, año I, Nº 7, abril 1970.

.- Guía Cultural de Buenos Aires, año VII, Nº 73/74, noviembre – diciembre 1975.

.- Memoria de la Intendencia Municipal de Buenos Aires correspondiente al año 1909.

.- Memoria del Departamento Ejecutivo de la Capital Federal correspondiente al ejercicio administrativo del año 1910.

.- Versiones taquigráficas de las sesiones del H. Concejo Deliberante de la Ciudad de Buenos Aires correspondientes al primer período de 1913.

.- Versiones taquigráficas de las sesiones del Concejo Deliberante correspondientes al primer período ordinario y de prórroga del año 1919.

SITIOS ELECTRÓNICOS

www.bandasinfonica.com.ar: Página web de los músicos de la Banda Sinfónica de la Ciudad de Buenos Aires.

www.cedom.gov.ar: Centro de Documentación de la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires.

DIARIOS Y REVISTAS

Caras y Caretas, abril-agosto de 1910; El Diario, mayo de 1910; El País, mayo de 1910; El Tiempo, mayo de 1910; La Nación, mayo de 1910; La Nación. Suplemento aniversario, mayo de 1910; La Razón, enero-febrero de 1910; Tribuna, enero-mayo de 1910; La Prensa, junio 1910.

[1] Un primer acercamiento a esta temática fue realizado por Paola Rompato bajo el título “Banda sinfónica de la ciudad de Buenos Aires. Breve reseña acerca de su creación (mayo 1910)”, como trabajo final para la asignatura Música Latinoamericana y Argentina (FFyL-UBA), a cargo del Profesor Omar Corrado. Esta ponencia constituye un recorte de un capítulo en preparación para un libro colectivo del proyecto UBACyT F-831 de la programación 2006-2009. Un agradecimiento especial a Leandro Donozo y a Marina Cañardo, por sus consejos metodológicos.

[2] MALVAGNI, Antonio. Mis treinta años de vida artística en la República Argentina. Buenos Aires, Editorial “Italia”, 1931.

[3] Mensaje del Intendente al Honorable Concejo Deliberante, en Memoria del Departamento Ejecutivo Municipal de la Capital Federal correspondiente al ejercicio administrativo del año 1910. Buenos Aires, 1911, pp. XXVII-XXVIII. El intendente firmante es Joaquín S. de Anchorena quien había asumido el cargo en octubre de 1910.

[4] En 1958 cambia su nombre por el de Banda Sinfónica Municipal (Decreto Nº 3851 del 27/08/1958) y mantiene esa denominación hasta que la Capital Federal pasa a llamarse Ciudad de Buenos Aires, recibiendo en ese momento su nombre actual. (Datos proporcionados por el Centro de Documentación de la Legislatura de la Ciudad -CEDOM-).

[5] Ídem nota 4.

[6] Según Veniard la comisión se constituyó en 1906 y tenía como propósito llevar adelante los proyectos a nivel oficial. Cfr. VENIARD, Juan María. “Las publicaciones producidas por el ambiente del centenario de la Revolución de Mayo (1910)”, Temas de historia argentina y americana 7. Buenos Aires, FFyL-UCA, julio-diciembre 2005, p. 177.

[7] Los diarios de la época detallaban día por día las reuniones de estas comisiones. En nuestro trabajo seguimos especialmente a Tribuna por ser el que mayores datos aporta al respecto.

[8] Veniard menciona que “quedaron en carpeta de proyectos”, sin concretar, un concurso internacional de bandas de música y un certamen coral y musical del Centenario. A su vez, se defraudó a Arturo Berutti, a quien se le había pedido con mucha antelación la composición de una ópera –Gli Eroi-, no incluyéndolo en la Ley del Centenario, promulgada en marzo de 1909. Cfr. VENIARD, Juan María. Aproximación a la música académica argentina. Buenos Aires, EDUCA, 2000, pp.162-163.

[9] REESE, Thomas. “Buenos Aires 1910: Representación y construcción de identidad”, en GUTMAN, Margarita / REESE, Thomas (eds.). Buenos Aires 1910. El imaginario para una gran capital. Buenos Aires, EUDEBA, 1999, p. 22.

[10] NOVATI, Jorge (coord.). Antología del Tango Rioplatense. Buenos Aires, INM, 1980, p. 118. La música como forma de incentivar la identificación patriótica en los niños estuvo contemplada en la enseñanza escolar. En La educación común en la República Argentina. Año 1909-1910, el presidente del Consejo Nacional de Educación José María Ramos Mejía escribió: “La música […] estaba también descuidada, dentro de la enseñanza primaria. En unas escuelas se cantaban trozos de óperas, en otras canciones extranjeras, generalmente mal traducidas, y en las demás, canciones sin valor alguno […]. Había muchos [profesores], según lo he comprobado personalmente, que no conocían el Himno Nacional. De más está decir que era rara o ninguna, la canción que tuviera verdadero carácter patriótico o por lo menos, una ligera tendencia nacional. […] El canto escolar fue uno de los agentes que más contribuyeron a revivir el sentimiento patriótico […] [aprovechando] su máxima eficacia […] en la educación nacionalista de los niños”. Cfr. La educación… Buenos Aires: Consejo Nacional de Educación, 1913. Disponible en: http://www.bnm.me.gov.ar/ebooks/reader/reader.php?dir=00077770. Último acceso: 10-VIII-2009.

[11] Romero, Luis Alberto. Argentina. Una crónica total del siglo XX. Buenos Aires, Aguilar, 2000, p. 40. Salas agrega: “un notable Rigoletto cantado por Titta Rufo, José Anselmi y Graziella Pareto en el papel de Gilda, deslumbró a un público consciente de que formaba parte de los elegidos para conducir al país, convencidos de que poseían los méritos necesarios para ello”. Salas, Horacio. El centenario. La Argentina en su hora más gloriosa. Buenos Aires, Planeta, 1996, p. 146.

[12] Tanto en la Memoria como en las Actas de 1909 y 1910 se hace referencia a todo lo concerniente a la fiesta del Centenario, desde pavimentación de calles y construcción de monumentos, hasta la organización de distintas comisiones de festejos con la aprobación de las respectivas partidas de dinero para concretar sus tareas. Sin embargo, no se hace referencia a la creación de la Banda Municipal. Valenti Ferro menciona la resolución Nº 11.113 como acto legislativo de creación de la banda, dato que no se ha podido localizar en los archivos de la legislatura porteña. Valenti Ferro, Enzo. 100 años de música en Buenos Aires. Buenos Aires, Gaglianone, 1992, p.57.

[13] “Banda Municipal”, La Razón, 25-I-1910, p.3; sección “Municipales”. Hemos actualizado la ortografía en las citas textuales.

[14] La Razón, 28-I-1910, p.1.

[15] Malvagni, op. cit., p.52-54.

[16] En tal sentido, es necesario mencionar que los cuerpos estables del teatro Colón (orquesta, coro y ballet) se crearon en 1925, sustituyendo el sistema de contrataciones anuales que había hasta entonces, como también que el mismo teatro pasó a depender totalmente de la municipalidad porteña solo en 1930. A su vez, la Orquesta Sinfónica de la Municipalidad de Buenos Aires (actual Orquesta Filarmónica de Buenos Aires) fue creada como se sabe, en 1946. Huseby, Gerardo. “Buenos Aires. Música Académica. II. 3. Desde el Centenario hasta 1991”, Diccionario de la música española e hispanoamericana. Madrid, SGAE, 1999-2002, p. 759-760; Valenti Ferro, op. cit., p.42-43 y 255.

[17] Ábalos, Gabriel / Illari, Bernardo / Rubio, Héctor / Waisman, Leonardo. “Córdoba (II)”, Diccionario de la música española e hispanoamericana, Madrid, SGAE, 1999-2002, vol. 3, pp. 966-974.

[18] Plesch, Melanie. “Bandas. II. Argentina”, Diccionario de la música española e hispanoamericana Madrid, SGAE, 1999-2002, vol. 2, p. 140.

[19] Todas las breves menciones biográficas de este director mencionan su llegada al país en 1887. Véase Gesualdo, Vicente. Historia de la música en la Argentina, Buenos Aires, Beta, 1961, vol. 2, p.784; Arizaga, Rodolfo, Enciclopedia de la música argentina, Buenos Aires, FNA, 1971, p. 210; Petriella, Dionisio / Sosa Miatello, Sara. “Malvagni, Antonino”. Diccionario biográfico ítalo-argentino. Buenos Aires, Asociación Dante Alighieri, 1976, p.762; Vineis, Nilda. “Malvagni, Antonio”, Diccionario de la música española e hispanoamericana. Madrid, SGAE, 1999-2002, vol.7, p.77. Sin embargo, el propio interesado en Mis treinta años…, la establece en 1897. Estimamos que el dato cierto es este último, dado que el director comenta su cronología de esas tres décadas en forma coincidente con la fecha de arribo que consigna. (Malvagni, op. cit., p. 9).

[20] Malvagni cita en su libro una nota del diario La Prensa, de 1913, en la que se menciona que en los conciertos de verano realizados en el estadio de la Sociedad Rural Argentina, había asistido “un promedio de veinte mil personas por reunión”. (Malvagni, op. cit., p. 65).

[21] Véase Vineis, op. cit, p. 77; Arizaga, op. cit, p. 210.

[22] Una glorieta, conservada y en uso hasta hoy en el barrio de Belgrano, sobre 11 de Septiembre, entre Sucre y Echeverría, fue construida para dar cabida a los conciertos de la Banda Municipal. Con su piso de madera, sus columnas en hierro fundido con capiteles estilo corintio y su techo en forma de pagoda, se la denominó “Glorieta Antonio Malvagni” en homenaje al músico italiano.

[23] Si bien no se la menciona en la programación general del Centenario que fue difundida en los medios gráficos a partir del 10 de mayo de 1910, todo pareciera indicar que se trató de un hecho de marcada importancia. La información sobre la banda aparece en los apartados destinados a la información del municipio, con un título destacado que señala: “La Banda Municipal”.

[24] Tribuna dio a entender que lo del Colón era un “ensayo general” y que el debut sería el domingo 15 en Plaza de Mayo (13-V-1910, p.2). El tiempo en cambio interpretó que la actuación en el teatro era el verdadero “bautismo del arte” y mencionó que el intendente había repartido invitaciones por lo cual la audición resultaría muy concurrida; pero al mismo tiempo explicó que el domingo, el público podría asistir a la premiére de la banda en la plaza de Mayo. (14-V-1910, p. 1).

[25] El Diario, 13-V-1910, p. 3. Por este diario, puede inferirse que Malvagni logró incluso seleccionar músicos de refuerzo, dado que se mencionan ocho músicos más de los cien que se habían logrado contratar.

[26] Si bien hay cierta falta de coincidencia en las diferentes fuentes en lo que hace a la fecha del debut, las mismas coinciden en que el debut fue en ese teatro. Malvagni data el primer concierto con fecha 15 de mayo (op. cit., p. 59). Por su parte, los programas de mano de los conciertos actuales de la Banda y el sitio electrónico que hoy editan los músicos ponen como fecha el 14 de mayo (Véase http://www.bandasinfonica.com.ar/Historia.htm. Último acceso: 15-VII-2009). La documentación ofrecida por el Instituto Histórico de la Ciudad de Buenos Aires y por las guías culturales de Buenos Aires consultadas establece el debut el 15 de mayo. El teatro Colón no parece haber conservado documentación sobre el debut de la banda, dado que nada dice en la voluminosa obra escrita por Caamaño. (Caamaño, Roberto. La historia del teatro Colón. Tomo II: 1908-1968. Buenos Aires, Cinetea, 1969.

[27] El País, 15-V-1910, p. 3.

[28] Tribuna, 16-V-1910, p. 1.

[29] Veniard comenta que se había anunciado la propuesta de la Comisión Organizadora de encargar a Camille Saint-Saëns la composición de un Himno al Centenario, basándose en una promesa que en 1904 había realizado el compositor francés al despedirse del presidente Julio A. Roca. Al parecer olvidó su promesa y la Comisión no creyó oportuno recordársela. (Véase Veniard, J.M., Aproximación..., p. 163.)

[30] La Prensa, 16-V-1910. Seguramente por “sinfonía” se supone la Obertura de la ópera de Meyerbeer.

[31] Plesch menciona que hasta la época de los Centenarios “el repertorio más frecuentado, además de las marchas militares, continuó siendo el de oberturas y fragmentos célebres de óperas” y que la participación en la vida musical de su comunidad no se limitó a desfiles y conciertos, sino que “se extendió hacia la amenización de las fiestas y los bailes, durante los cuales el repertorio abundaba en pasodobles, valses, polkas y otras especies populares de entonces”. (Plesch, M., op. cit, p. 140). Sobre el desarrollo de las bandas militares en la segunda mitad del siglo XIX, puede verse la extensa sección “La música militar a partir de 1852”, en el libro de Gesualdo (op. cit.; vol. 2, p.747-787). Según Veniard, hacia 1903, las bandas que se armaban para los carnavales interpretaban también barcarolas, habaneras, marchas, jotas y algún schottisch. Veniard, J. M. “Música en la calle: Buenos Aires, 1890-1915”, en Gutman, Margarita / Reese, Thomas (eds.). Buenos Aires 1910. El imaginario para una gran capital. Buenos Aires, EUDEBA, 1999, p. 390.

[32] Malvagni comenta que La Cabalgata de las Walkirias representaba el “plato más sustancioso del primer ‘menú’ musical” y que no faltó quien dijese al intendente “que ensayaba una pieza que no podía dar resultado para banda”, a lo cual él respondió dejando la obra en el programa. (Malvagni, op. cit., p. 53).

[33] Se dispuso incluso en qué lugar se colocaría cada banda: la Municipal, entre Bolívar, Perú y Chacabuco, la del 1º de Infantería en Avda. de Mayo, entre Chacabuco y Piedras; la del 2º, entre Piedras y Tacuarí; la de Policía, entre Tacuarí y Bernardo de Irigoyen; la del 3º entre Bernardo de Irigoyen y Lima; la del 4º entre Lima y Salta, la del 5º entre Salta y Santiago del Estero, la del 6º, entre Santiago del Estero y San José y la del 7º, siempre sobre Avda. de Mayo, entre calles San José y Sáenz Peña. (La Prensa, 5-VI-1910, p. 11). La iluminación, aunque parcial, parece haber llamado mucho la atención. En La Nación se dice que hubo “gran cantidad de gente”, que las bandas estaban “apostadas cada una en una cuadra de la Avda. de Mayo” y que el “selecto repertorio fue escuchado por abundante público” (La Nación, 26-VI-1910).

[34] “Música en las calles”, La Prensa, 5-VI-1910, p. 11, col.5.

[35] “La iluminación extraordinaria”, La Prensa, 12-VI-1910.

[36] “En la Avenida de Mayo y Calle Florida”, La Prensa, 26-VI-1910, p. 10.

[37] Viñas, op. cit, p. 336.

[38] José Luis Romero dice: “festejó la República el Centenario de la Independencia y la ocasión favoreció el delineamiento de una actitud nacionalista en la oligarquía, que acentuó las tensiones sociales”. Romero, J. L. Breve Historia de la Argentina. Buenos Aires, Fondo de Cultura Económica, 2005, p. 125.

[39] Es sabido que la presencia del Estado en las celebraciones patrias había comenzado a ser cada vez más notable a partir de los primeros años de la década de 1880, coincidente con la federalización de la ciudad de Buenos Aires. Sobre esto, resultan de interés los trabajos de Lilia Ana Bertoni, de los cuales es deudor este párrafo. Véase Patriotas, cosmopolitas y nacionalistas. La construcción de la nacionalidad argentina a fines del siglo XIX. Buenos Aires, Fondo de Cultura Económica, 2007.

[40] Según Salas “un agresivo fervor patriótico, mezcla de orgullo y complejo de inferioridad, dejaba al descubierto antiguas inseguridades argentinas que se traducían en un deseo enfermizo de conocer la opinión que los extranjeros tenían sobre el país, tendencia que con los años tomaría carácter de hábito nacional.” Salas, H., op. cit., p. 18.

[41] Bertoni, Lilia Ana. “1910 y la emergencia de ‘otra’ nación”. En: José Nun (comp.) Debates de Mayo. Nación, cultura y política. Buenos Aires, GEDISA, 2005, p.195.

[42] Viñas, D., op. cit., p. 337-338.

[43] El prestigio de la banda se iría acrecentando con el correr del tiempo. Para 1919, el Concejo Deliberante destacaba que la opinión de músicos como Saint-Saëns, Mascagni, Leroux y Messager, la colocaban entre las primeras bandas mundiales. Valoraba su excelente organización, la calidad de las ejecuciones de obras difíciles, la inteligencia con que se elegía el repertorio y la función benéfica que su música, hecha en plazas públicas, producía en la gente “menos favorecida por la fortuna”, pues la alejaba de “todo pensamiento perjudicial”. (Acta del Concejo Deliberante, 30 de abril de 1919, p. 804).

[44] Hobsbawm dice al respecto: “ No podemos dar por sentado que para la mayoría de las personas la identificación nacional –cuando existe– excluye el resto de identificaciones que constituyen el ser social o es siempre superior a ellas. De hecho, se combina siempre con identificaciones de otra clase, incluso cuando se opina que es superior a ellas.” Hobsbawm, Eric. Naciones y Nacionalismo desde 1780. Barcelona, Crítica, 1998, p. 20.

Información adicional

Categorías: Músicos, compositores y cantantes, Arte, Actividad-Acción, Historia
Palabras claves: banda sinfónica, centenario, ciudad de Buenos Aires

Año de referencia del artículo: 2009

10mo Congreso

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