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Villa Pueyrredón

Una historia de mi barrio: la Grafa

Susana A. Orden y Bibiana R. Laco

Vista de la fábrica Grafa, 1969. La fábrica Grafa en un momento de esplendor

1.-Introducción

Mi primer recuerdo de la Grafa se remonta a mi niñez. Siento mis pies pequeños recorriendo esas cuadras interminables del paredón que la rodeaba. Ante mis indignadas protestas mi madre me decía: – Al final está la diversión, los juegos, el parque. Miraba a regañadientes esa muralla de ladrillos color ocre que se levantaba como un gigante entre mis deseos de jugar y mi cansancio. El barrio de Villa Pueyrredón en un comienzo se llamó Kilómetro 14 del Ferrocarril Central Argentino, pero en 1907 recibió la denominación de Pueyrredón, en homenaje al brigadier general Juan Martín de Pueyrredón. Pertenece a la Comuna 12 y sus límites son la Avda. de los Constituyentes, la Avda. General Paz, la Avda Salvador M. del Carril y la calle Campana. Constituye el punto más alto de la ciudad. Su altura iguala la del obelisco, tal como está representado en el emblema barrial, donde hay una leyenda que dice: “Desde Villa Pueyrredón Bs. As. se ve diferente” Este barrio de casas bajas y jardines floridos, nació sobre la base de la instalación de hornos de ladrillos y creció junto a la Grafa, cuya historia contaremos.

 

2.- Los sucesos nacionales e internacionales.

Creación de la Grafa A principios del siglo XX, la Argentina ofrecía múltiples oportunidades a los hombres emprendedores ya que el país vivía un gran desarrollo económico, con recursos que parecían prácticamente inagotables. Ernest Bunge proveniente de Bélgica vio que se trataba de una gran oportunidad para acrecentar los negocios de la Bunge & Co., por lo que pensó en abrir una sede local de la empresa incorporando a su cuñado Jorge Born. Una carta fue suficiente para tentarlo y al poco tiempo ya lo estaba recibiendo en el puerto de Buenos Aires. La unión entre Ernesto Bunge y Jorge Born se concretó en 1884, con el objetivo explícito de dedicarse a la exportación de cereales desde la Argentina: nacía la Bunge & Born. El primer paso de la empresa fue la compra de una estancia de 60.000 hectáreas, mientras que ya se analizaba la creación de una entidad financiera. Por entonces la Argentina se encontraba en pleno proceso de estructurar una economía agro-exportadora basada en la producción de carne y cereales. El crecimiento del país como exportador de materias primas había sido fenomenal. Para 1893 ya se exportaban 100.000 toneladas de trigo y diez años después, esa cifra ya llegaba al millón de toneladas. Para fines del siglo XIX, Argentina era considerada el “Granero del Mundo”.

Para 1910, la Bunge & Born, especializada en la comercialización y exportación de granos, ya era uno de los grandes “traders” de commodities agrícolas del mundo: junto a otras dos compañías -Dreyfus y Weil-, controlaban el 80% del mercado mundial. Pero, el estallido de la Primera Guerra Mundial ocasionó graves problemas a la Bunge & Born, lo que mostró los riesgos que implicaba una mera especialización agro-exportadora tanto para el país como para este grupo económico. 1914 marcó para la Argentina el fin de una etapa en su historia económica caracterizada por la producción agraria extensiva, el ingreso masivo de inmigrantes y de capitales extranjeros. El estancamiento de la producción agropecuaria y la desaceleración del comercio mundial desaconsejaban continuar con esa orientación. Los altos directivos de distintas empresas comenzaron a pensar que la Argentina debía encarar un nuevo rumbo, promoviendo la expansión industrial, la diversificación de la producción primaria y el crecimiento del mercado interno. Así fue que, partir de la década del veinte, vía Molinos Río de la Plata, el holding fue ampliando su producción a cultivos de algodón, girasol, maní, soja, arroz, yerba mate, y aceites vegetales, lo cual le daba la posibilidad de iniciar la comercialización de productos de consumo masivo a través de diversas marcas. Así es que el holding establece una fábrica de aceites en Resistencia (Prov. del Chaco) y en 1928 crea la empresa Grafa S.A. (Grandes Fábricas Argentinas S.A.), que instala su planta industrial en el barrio de Villa Pueyrredón (Capital Federal), Poco después Bunge & Born inauguró su imponente edificio corporativo de estilo neogótico en el centro de Buenos Aires. Mientras tanto, la Argentina vive uno de los períodos más prósperos de su historia. Las exportaciones del país se incrementan notoriamente y los precios internacionales de los productos agro-ganaderos se mantienen en alza. Por aquel entonces, la República Argentina es el primer exportador mundial de maíz y lino y el segundo de trigo, representando los tres productos el 52,9% de las exportaciones en el período 1925-29. Para cuando estalló la crisis económica de 1929, la economía argentina era la más rica y diversificada de América Latina. Sin embargo, la depresión del comercio internacional afecta enormemente al país no sólo por la caída de los  precios de los productos agrícolas, sino también por el descenso de los flujos de comercio

 

3.- Características de la Grafa. Una fuente de trabajo. Impacto barrial. La Grafa se desplegaba sobre diez manzanas que sumaban 122.000 m² de superficie cubierta, con ingreso por Avenida Albarellos. La flamante empresa montó una hilandería, cien telares y una modesta planta de terminación de tejidos. Bunge & Born adquirió la fábrica Textil Sudamericana, que luego pasó a denominarse Sudamtex, y a partir de entonces comienza la historia de Grandes Fábricas Argentinas (GRAFA), que se dedicó al principio a la fabricación de frazadas y sábanas para pasar luego a la producción le tela para manteles, ropa fabril y toallas. Llegó a tener en sus épocas de esplendor alrededor de 5.500 obreros, y hay quienes señalan que llegaron a ser 7.000, los trabajadores activos. Grafa se fue expandiendo con el tiempo, estableciéndose primero en Santiago del Estero -en 1969 inauguró su predio en La Banda- y cinco años más tarde en Tucumán. Villa Pueyrredón fue creciendo de la mano de la GRAFA, que mezcló sus raíces con las del barrio. En décadas de transformaciones, el barrio veía poblarse sus calles, en las horas en que se producían los cambios de turno en las fábricas, con hombres de overol y mujeres con delantales de trabajo. Las mujeres obreras, muchas vecinas del barrio que al principio eran miradas con desconfianza y recibían un salario inferior al de los varones, poco a poco fueron ganándose un lugar en la fábrica y equiparando sus sueldo con el de aquellos. Varios noviazgos y matrimonios se gestaron arrullados por la música de las máquinas. Los carnavales del barrio eran famosos y se producían combates de agua frente a la entrada de la fábrica, y por la noche desfiles de mascaritas y comparsas interrumpido por algún sopapo que le daba alguna señorita ofendida a algún galán que le había arrojado papel picado en los ojos o serpentina, entre el sonido de pitos y matracas. Allí comenzaron a trabajar además, familias belgas, italianas, españolas e inmigrantes de otros orígenes, quienes con su trabajo contribuyeron a forjar las bases de Grafa.

 

4.- Testimonios de los antiguos trabajadores

“Cuando salí de la colimba comencé a estudiar para ser técnico textil. Trabajaba y estudiaba. Los que más me enseñaron fueron los mecánicos de la Grafa A ellos le debo en mayor parte mi capacitación. Eran bárbaros los mecánicos de la Grafa” Juan Montero, ex obrero de la Grafa .“Hola yo soy Rosa Juliani y soy una de las hijas de los trabajadores de la fabrica textil GRAFA hoy en día tengo 88 años y tengo muy presente el recuerdo de Grafa y de mis padres que trabajaban ahí con tan solo 19 y 24 años. Me emociona rememorar la historia de Grafa” “-Me llamo Juana Vicenti y trabajé en la Grafa en 1960. Gracias a ese trabajo pude ayudar en mi casa porque mi padre estaba gravemente enfermo. Cómo olvidar a mis amigas y sobre todo allí encontré a Juan, mi esposo, con el que tuvimos cuatro hijos y diez nietos. Nos conocimos en setiembre del año 1960 y nos veíamos a la salida del trabajo todos los días. El era tímido y fui yo la que tuve que tomar la iniciativa e invitarlo a salir” “- El club Platense era pobre. Ganábamos en aquel entonces $ 500 y tenía que trabajar en la fábrica Grafa, que hoy ya no existe y estaba en Villa Pueyrredón Ahora, en ese lugar hay un supermercado. Ahí trabajábamos como 10 ó 12 muchachos que estábamos en la pensión, limpiábamos las máquinas, barríamos y hacíamos de todo. Había un dirigente de Platense que tenía un puesto ahí, entonces nos ayudaba para poder tener algunos pesos más” Omar Ricci arquero de Platense y luego árbitro de fútbol. Durante los gobiernos peronistas la Grafa tuvo un gran auge por la política favorable a la industrialización. Funcionaba allí un jardín de infantes y en 1942 se creó el Club Social y Deportivo Grafa. La fábrica tenía 5.800 obreros.

 

5.- El barrio General San Martín

En el año 1947 el gobierno adoptó una política de créditos directos a los destinatarios. De allí en adelante, el estado tuvo un papel protagónico en la producción de vivienda de interés social. La Ley de propiedad horizontal, sancionada en el año 1948 permitió la división de la propiedad por unidades de departamento, lo cual junto a la acción crediticia, multiplicaron la proporción de propietarios de viviendas En 1954 se inauguró el llamado popularmente barrio “GRAFA”, construido en 1950 por el arquitecto Carlos Coire, el mismo que construyó la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UBA. La historia de “GRAFA” hizo surgir la necesidad de construir monoblocks, los que fueron habitados mayormente por empleados de la fábrica textil que compraron sus departamentos con créditos a treinta años. El barrio fue llamado “17 de Octubre”, pero después de la caída del peronismo, pasó a denominarse: “General San Martín” Este conjunto edilicio se desarrolló en 11 hectáreas, rodeando una plaza central y un importante centro comercial. Son más de mil departamentos de tres y cuatro ambientes.

 

6.- Sucesos nacionales e internacionales que determinaron el final.

En 1976 la Grafa sufrió los embates de la política opuesta a las industrias del Proceso Militar y también padeció la desaparición de trece de sus trabajadores. En 1989, al subir al poder, el presidente Carlos Menem se reunió con los directivos de Bunge y Born y les dio un lugar privilegiado en la dirección de la economía. Así Miguel Roig, vicepresidente de la empresa, fue Ministro de Economía. Pero la hiperinflación por la segunda devaluación del austral dio corta vida a los Bunge y Born en el comercio. La globalización y el fin de la guerra fría, hicieron que esa misma empresa que había crecido con la diversificación, optara por la concentración y liquidara sus empresas, entre ellas la Grafa y Molinos que era su emblema. El barrio perdió su gran fuente de trabajo. Esas instalaciones fueron demolidas e infinidad de roedores la invadieron por un tiempo, para espanto de los vecinos. En su predio se instaló el Supermercado Walmart. El telón del final cayó sobre la Grafa y solo quedaron sus fantasmas del ayer. Luego de 75 años de historia, GRAFA, la compañía textil que funcionaba desde 1926 que históricamente se especializó en confección de ropa de trabajo, fue adquirida por la brasileña Santista e ingresó al negocio de la moda. El control de esta empresa, que cotiza en la Bolsa de San Pablo, es compartido en porciones iguales por el Grupo Camargo Correa y Sao Paulo Alpargatas.

 

7.- Los murales que realizaron los alumnos del D. E. 16.

Durante el año 2000 los alumnos de las escuelas primarias, secundarias y especiales del D. E. 16 investigaron la historia de la Grafa recurriendo a testimonios orales de los vecinos, antiguas fotografías y documentación obtenida en las bibliotecas populares del barrio y en la Junta de Estudios Históricos de Villa Pueyrredón. Analizaron el material obtenido y, basándose en la conclusiones obtenidas elaboraron sobre las paredes del Supermercado Walmart y con pintura suministrada por las autoridades del mismo, cuarenta y ocho murales sobre las características del trabajo en la fábrica, sus obreros, la vida en el barrio donde estaba enclavada, el Club Social y Deportivo Grafa, el Jardín de Infantes, los sueños de sus trabajadores y del barrio mismo. Donde estaba ubicada la puerta del establecimiento pintaron también una puerta abierta de color verde. Así con telas, máquinas y obreros se decoraron las paredes del Supermercado. Se realizó una gran fiesta de inauguración con el lema “La Grafa, una empresa que tejió la historia de nuestro barrio” Según cuenta el diario Clarín, en Albarellos al 2400 se improvisó un escenario. En las butacas de las primeras filas se habían sentado profesores, representantes de la empresa Walmart —actuales dueños del predio—, y algunos invitados al evento, que auspició la Secretaría de Educación del Gobierno porteño. En las gradas laterales se acomodaron los alumnos de las 29 escuelas que participaron. Esta obra colectiva – inaugurada en octubre de 2000 – fue realizada por alumnos y docentes de las escuelas del Distrito Escolar N° 16, con el aporte de documentación y fotos por parte de la Junta de Estudios Históricos de Villa Pueyrredón y el Instituto Histórico de la Ciudad de Buenos Aires y con testimonios orales de vecinos, muchos de ellos ex-obreros de la Grafa, quienes aportaron sus recuerdos y anécdotas. En el escenario, un grupo de chicos vestidos con pantalones y remeras grises simularon con sus cuerpos, una máquina en funcionamiento… La idea era recorrer los cien años de vida del barrio y contar de qué manera la empresa Grafa influyó en el desarrollo de la zona. De repente, desde el fondo de Albarellos y con sonido de tambores y silbatos, hizo su entrada la murga “Los explosivos”. El color invadió la calle. Niños con trajes violetas, amarillos y verdes cantaban: “Viejos corsos que se fueron y volvieron a revivir”. . “Esta fábrica marcaba el pulso del barrio”, dijo. María Elena Romero (68) jubilada de la textil y orgullosa de haber entrado a trabajar en la “época más linda” de Grafa. “Era 1951” “Ahí conseguí a mi marido”. “Me acuerdo muy bien del triste día de la demolición, dice Alejandro Consiglieri (74). “Estuve 47 años en esa fábrica —agregó— y me hace muy feliz ver los murales de los chicos.” Como por obra del tiempo y/o de acciones intencionales, los murales fueron tapados y deteriorados, los vecinos e instituciones barriales, entre el año 2011 y el 2015 realizaron la recuperación de algunos de los murales de la Grafa con la intención de constituir un Paseo de la Grafa en Avda. Albarellos entre Bolivia y Zamudio. Más de medio centenar de vecinos se dieron cita para restaurar los murales. Entre éstos se encontraban integrantes del grupo de teatro comunitario “Los Villurqueros” que estrenaron en mayo de 2013 la obra musical: “La Grafa, memoria de un pueblo”, en el cine teatro 25 de mayo de Villa Urquiza.

 

8.- Conclusiones

La fábrica Grafa constituyó un hito importante en la historia de Villa Pueyrredón y en la conformación de su identidad. Su historia fue atravesada por los vaivenes de la política y la economía nacional e internacional. Fue una valiosa fuente de trabajo y de vivienda para los vecinos que la adoptaron como propia, pero finalmente comprendieron que la Grafa debía morir en las fauces de las orientaciones económicas variables. Pero ella dejó un vacío en el alma barrial, una nostalgia y miles de interrogantes sobre los proyectos de industrialización del país. Hoy, sentada en un bar, frente al mural que representa la antigua puerta de la Grafa, imagino que la abro y entro en puntas de pie, a aquel mundo pujante de la fábrica en actividad, a la alegría de sus trabajadores y siento que el color ocre de sus ladrillos se va convirtiendo lentamente en el celeste y blanco de nuestra bandera que abraza el edificio, fantasma del pasado y nos hace pensar en un posible futuro con una Argentina industrializada nuevamente y con trabajadores innovadores, que disfruten de la dignidad que da el trabajo y el esfuerzo constructivo. Y… hasta me animo a escribir un poema que leeré a continuación.

 

Romance de la GRAFA

Caminando por las calles

fui llegando hasta esa esquina

donde había un edificio

que a mi barrio daba vida.

Rememoro de aquel tiempo,

la sirena de salida,

overoles en la puerta,

muchas bromas y sonrisas.

Y los viejos carnavales

de comparsa y serpentina;

Albarellos y Zamudio

con perfume de glicinas.

Voy buscando en el recuerdo

el café que los reunía,

para hablar de aquellos sueños

que a sus almas seducían.

Diseñaban el futuro,

pues esfuerzo era alegría

y la esperanza posible

de comprarse su casita.

Al compás de los telares

la existencia transcurría.

Pero un día ellos callaron

y la Grafa… demolida.

Hoy recuerdo tantas cosas

en el bar de aquella esquina,

mientras pido que el trabajo

brinde luz a la Argentina.

Susana Angélica Orden

 

9.-Fuentes bibliográficas y documentales consultadas.

Testimonios orales de los trabajadores y vecinos.

Documentos y fotos aportadas por los vecinos

Documentación archivada en las escuelas que confeccionaron los murales

Documentación propia.

Nuestra Querida Villa Pueyrredón, Manuel Enrique Pereda, Ediciones del Autor, Bs. As. 1986. Diario: Clarín

Diario: Barriada

Diario: El Barrio Villa Pueyrredón.

Diario: La Nación.

Archivo del D. E. N° 16

Videos caseros.

 

ÍNDICE
1.-Introducción…………………………………………….pág. 2
2.- Los sucesos nacionales e internacionales……..….pág. 2
3.-Características de la Grafa Una fuente de trabajo. pág. 4
4.-Testimonios de los antiguos trabajadores…….……pág. 5
5.- El Barrio Gral. San Martín……………………………pág. 5
6.- Sucesos nacionales e internacionales. El Final… pág. 6
7.- Los murales de los alumnos del DE 16……………pág. 6
8 – Conclusiones……………………………………..….pág. 8
9.- Fuente consultadas………………………………….pág. 10

Información adicional

Categorías: Edificios destacados, Vecinos y personajes, Cosas que ya no están, Hitos sociales
Palabras claves: Villa Pueyrredón, fábrica, Grafa

Año de referencia del artículo: 2017

2do congreso

La fábrica Grafa en sus inicios

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