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Parque Patricios

Yo soy de Parque de los Patricios

Carina Fino

Fotografía aérea de C.A. Huracán, c. 1924.

El sistema de transporte de la ciudad de Buenos Aires tiene una característica que (aún) lo distingue de buena parte de los existentes en casi todas las capitales del Mundo: su policromía. Las líneas que recorren Parque de los Patricios  eligieron colores característicos, con algunas combinaciones muy llamativas, con el mismo fin que persiguieron los omnibuseros: lograr una identidad inequívoca, con el fin de facilitar su identificación a los pasajeros. Ómnibus y colectivos colorearon la ciudad hasta la llegada de la Corporación de Transportes que, a medida que incautaba o adquiría las diferentes empresas, coloreaba a sus coches con su librea distintiva: marfil con franja marrón para los ómnibus y lacre, rojo y crema para los colectivos. Esa fue la primera oportunidad en la que Buenos Aires perdió la policromía casi en su totalidad. Entretanto, había comenzado el proceso de privatización de Transportes de Buenos Aires y, lentamente, el sistema de transporte porteño volvió a colorearse (en 1955 pasaron a manos privadas los colectivos, en 1961 los ómnibus y entre 1962 y 1963 los tranvías y trolebuses). Con la privatización del transporte eléctrico desapareció el plateado estatal. Podemos calificar como la época de la apoteosis cromática el final de la década de 1960, cuando la mayoría de las adjudicatarias de las estaciones de tranvías, trolebuses y ómnibus se separaron y las líneas se disgregaron. Muchas adoptaron colores nuevos y otras se unieron a empresas preexistentes, a veces tomando los colores corporativos de la línea madre y en otras variantes de éstos, a veces muy parecidos entre sí.

  

Yo soy de Parque de los Patricios.

Comunicación es el nombre que le damos a las diferentes formas que los seres humanos tienen contacto entre sí. Desde esta perspectiva toda interacción es comunicación, en la medida que esta afecta la conducta. Por eso resulta interesante ver: Los colores, los olores y los sabores de nuestra ciudad y en especial de Parque de los Patricios”. La palabra, es sin duda, el instrumento privilegiado que caracteriza al hombre como especia, pero se pueden utilizar diferentes medios: gestos, tonos de voz, posturas, distancias, silencios.  Al inter actuar se ponen en juego temores, deseos, expectativas que sumados a la crisis de valores y a los modelos que desvirtúan las relaciones humanas tienen como consecuencia palpable una fuerte crisis de convivencia notable en los silencios. Surge así la necesidad de canalizar situaciones de maneras diferentes, nosotros como sujetos críticos activos de una realidad que incide en nuestras vidas en sus hábitos y costumbres modificando actitudes orales y se escrutan en un pequeño lugar del barrio. Es necesario decir con palabras lo que en la comunicación cara a cara se expresa con gestos. Hablar con la palabra es la misión, crear y recrear en sus calles, en sus casas, en la sociedad toda. El recorrido del bus permitirá la construcción de un espacio físico y simbólico común a otros barrios de la Ciudad. “Solo cuando no se trabaje por necesidad comenzará a existir la libertad y con ella el desarrollo del hombre como fin en sí mismo”

El sistema de transporte de la ciudad de Buenos Aires tiene una característica que (aún) lo distingue de buena parte de los existentes en casi todas las capitales del Mundo: su policromía. Las líneas que recorren Parque de los Patricios  eligieron colores característicos, con algunas combinaciones muy llamativas, con el mismo fin que persiguieron los omnibuseros: lograr una identidad inequívoca, con el fin de facilitar su identificación a los pasajeros. Ómnibus y colectivos colorearon la ciudad hasta la llegada de la Corporación de Transportes que, a medida que incautaba o adquiría las diferentes empresas, coloreaba a sus coches con su librea distintiva: marfil con franja marrón para los ómnibus y lacre, rojo y crema para los colectivos. Esa fue la primera oportunidad en la que Buenos Aires perdió la policromía casi en su totalidad. Entretanto, había comenzado el proceso de privatización de Transportes de Buenos y, lentamente, el sistema de transporte porteño volvió a colorearse (en 1955 pasaron a manos privadas los colectivos, en 1961 los ómnibus y entre 1962 y 1963 los tranvías y trolebuses). Con la privatización del transporte eléctrico desapareció el plateado estatal. Podemos calificar como la época de la apoteosis cromática el final de la década de 1960, cuando la mayoría de las adjudicatarias de las estaciones de tranvías, trolebuses y ómnibus se separaron y las líneas se disgregaron. Muchas adoptaron colores nuevos y otras se unieron a empresas preexistentes, a veces tomando los colores corporativos de la línea madre y en otras variantes de éstos, a veces muy parecidos entre sí.

Muy lentamente, la cantidad de colores  comenzó a decrecer; durante los ’70 la razón principal fue la caducidad de muchas concesiones, tendencia que disminuyó en la siguiente, en la cual comenzó un nuevo fenómeno: la absorción de líneas en desgracia por empresas más grandes, costumbre que se hizo común en la década de 1990, cuando se aceleró bruscamente la cancelación de permisos y la toma de recorridos por firmas casi siempre preexistentes. Durante la década de 2000 la tendencia continuó, con pequeños períodos de calma. Dos grandes grupos empresarios, D.O.T.A. y Plaza, acompañados de grupos más pequeños, algunos satélites de los primeros, se pusieron a la cabeza de las empresas absorbentes, tomando una gran cantidad de líneas bajo su órbita. Anécdota: Imaginemos que una persona que emigró al extranjero en 1975 vuelve en 2009 de visita, por primera vez. Y vuelve a su barrio natal, que supongamos sea Flores, a recorrer sus calles para revivir viejos recuerdos. Si observa las diferentes líneas de autotransporte, se asombrará que la 133 (antes marrón, con techo negro y franja y cuerpos de filete en crema), la 104 (enteramente verde, con franja y recortes en crema), la 141 (toda blanca, con recortes y franja en rojo) y la 36 (completamente ocre, complementada con rojo) pertenecen al mismo grupo empresario, Plaza, y son completamente rojas, entre otras. Le será llamativo que dos líneas que llevan en sus laterales idéntico nombre de empresa, la 5 y una numerada 8 que seguramente lo sorprenderá, porque no existía, tengan colores diferentes y que, junto a la línea 76, tengan una laboriosa abeja plotteada en su lateral. Verá con pena que la 96 se ha desteñido y sea casi totalmente blanca, lo mismo que la 49, sospechosamente parecida a la 96, con la única diferencia del color de su franja. Y que la 25 con su librea en blanco y negro, ahora sea de otro color o que la 86 haya sustituido el atractivo color blanco y azul que la distinguía por un insulso azul monocromático. Se extrañará de no ver a la tradicional Transporte del Oeste, reemplazada por una extraña empresa con unidades de color verde rana y que, justamente, tienen a uno de estos batracios como curioso pasajero en el lateral de sus coches. Y recordará que las líneas que pasaban por Rivadavia eran tres y no dos. Caerá en cuenta que la línea 153 no pasa más por allí. Y en este punto se enterará que otras viejas compañeras de barrio han dejado de pasar, como la 81 que iba y venía por Rivadavia, la 40, que la veía por Alberdi o por Ramón L. Falcón, la 77, cerca de Plaza Flores o la 83, de idénticos colores que la anterior. Y ve a otras empresas tradicionales que aún existen, pero que han cambiado radicalmente la librea, como las que explotan las líneas 1, 53, 63, 85 y 113, pero se tranquiliza cuando ve que algo igual ha quedado: líneas como la 2, la 55, la 88 y la 92 aún mantienen los colores de aquellos tiempos casi inalterados.

Existen muchas razones, tanto económicas como políticas, para la cada vez mayor concentración de líneas en menos manos. Muchos son los interrogantes que surgen ¿Cuántos colores hubo? ¿Cuántos colores hay? ¿Cuántos desaparecieron? ¿Cuántos se mantuvieron inalterados? …pero de algo estoy segura que los colores invadieron e inundan hoy  nuestro querido Barrio Parque de los Patricios y lo que le pasó a aquel vecino hoy nos pasa a nosotros.-

Para viajar subimos por la puerta delantera en el 9, allí por Constitución, indicamos el destino o el monto a pagar del pasaje al conductor, utilizamos la tarjeta sube que apoyamos sobre una lectora, casi siempre de frente al conductor, o sacamos algunas monedas, las colocamos en la expendedora de boletos, lo tomamos y nos dirigimos hacia atrás. En momentos desesperados hay quienes intentan convencer al conductor de que les cambie las monedas o los deje viajar gratis, pero generalmente el esfuerzo es en vano. Sin monedas no hay pasaje, y sin pasaje no hay viaje. Así que saquen boletos…hoy tecnificados por el avance de la tecnología.-

Llegando a Rondeau y Entre Ríos  y al cruzar la Avenida ingresamos  al  barrio de Parque patricios y comienza un tramo adornado por una densa arboleda, el verde nos invade de pronto. Más de 25 líneas de colectivos vemos pasar  y desde el 9  observamos  el Hospital Udaondo, el Parque Ameghino y tras él el Hospital Muñiz y el antiguo edificio de laCárcel de Caseros.. En la intersección con la Avenida Jujuy se encuentra la Estación Caseros de la Línea H del subte de Buenos Aires. Allí está la Capilla de Nuestra Señora de Luján y su colegio, y más adelante la Casa de Tomás Espora  y la Iglesia Santuario de San Antonio de Padua (en el cruce con la calle Lavardén). Este sector es particularmente comercial, ya que la Avenida Caseros es la arteria principal del barrio. El cruce con la calle La Rioja se considera el centro neurálgico comercial de Parque Patricios- comercios, bancos, museos e Instituciones nos invaden. Allí está la Plazoleta Corrales Viejos con el monumento Monteagudo y comienza el parque de los Patricios. Los puestos de la Feria de venta de Libros nuevos y usados,  en un costado   se puede ver el monumento  “El Trabajo”un obrero sentado cincelando  una piedra- hoy enrejado. También la Boca del subte con gente que viene y va.  Más adelante el Monumento a Bonavena. -Frente al mismo se alza la Casa colectiva Valentín Alsina, primer edificio de vivienda social construido por la Comisión Nacional de Casas Baratas, en1919. En el número 3159, con un amplio frente que da a la avenida, y en la manzana de casas que también delimitan las calles General Urquiza, Rondeau y 24 de noviembre, tiene su magnífica sede el Club Atlético Huracán, una de las instituciones “grandes” del fútbol argentino. Este tipo de edificios guarda entre sus paredes gran parte de la historia de los barrios porteños, y sin dudas El Palacio de Cemento, como se lo llama al edificio del Club Atlético Huracán, es uno de ellos. Por él han transcurrido grandes eventos y figuras deportivas, también este espacio es utilizado para realizar eventos culturales, marcando hitos en la memoria colectiva. Desde su nombre, que alude a los vientos pamperos del sur, y su heráldica (el globo rojo sobre el cielo blanco) determinan el icono barrial. Los colores del Globito nos invaden por el lado izquierdo de la ventana del bus.

Y siguiendo el recorrido (mientras voy de lado a lado)  podemos disfrutar de la restauración de la vieja confitería del Zoo – Aquel zoológico que quiso ser y no pudo, que debió estar y se fue.  La calesita del parque (del lado derecho) hoy algo abandonada- que disfrutan grandes y chicos- historias que viene a mi memoria. Un pasado con  huellas  que quiere hacerse conocer. Sabían que en el año 1907 se inaugura la “cabrería municipal” en el interior del perímetro ocupado por el , en aquel entonces, el Jardín Zoológico del Sur, una maravillosa construcción realizada por Clemente Onelli, terminada en el año 1915, para ser desaparecida en 1939 luego de la muerte de su fundador y el abandono e ignorancia que los cambios políticos generaron. Hoy solo se puede ver un pequeño elefante pintado en sus paredones que recuerdan la historia pasada- sus huellas. Posteriormente en esas tierras se erigió el Centro de Deportes y Recreación, hoy conocido como el Polideportivo Parque Patricios que desde el colectivo veo con cambios a lo largo de los días, sobre todo los domingos que se tiñe de amarillo dados doscientos de puestos de re venta de diferentes mercaderías. Si quiere comprar algo que le interese, venga a Parque de los Patricios .Llegando a la Av. Almafuerte  termina el parque y a partir de allí comienza a disminuir progresivamente la densidad edilicia y comercial de la Avenida Caseros, que actúa como límite entre los barrios de Nueva Pompeya y Boedo. Un barrio sin fronteras y luego de recibir unos chocolatitos por un vendedor ambulante, porque esos no faltan,  el viaje llega a su fin .Cuentan las viejas historias que cuando la noche cae, fantasmas y espíritus recorren el barrio, mientras un grupo de personas con curiosidad por los mitos y leyendas como única arma, se suben a un colectivo y salen a su encuentro. Turismo para pocos a  pasos del Instituto Bernasconi y del Museo de los Corrales Viejos.  “Buenos Aires, se tiñe como un arco iris de historias con  recuerdos de hombres y mujeres apasionados con  campanarios que suenan solos y miles de cosas por descubrir” en el corazón de la zona sur de  la ciudad. Es difícil imaginarse la vida en la Ciudad sin un colectivo, ese cajón sobre ruedas que hoy nos lleva – por el metro bus- a todas partes.-

-…Los olores, los colores, los sabores… hacen de mi Ciudad una ensalada de frutas. Vení,  probala, te va a gustar”.-

FINO CARINA CLAUDIA

 

BIBLIOGRAFÍA:

  • Publicación digital La floresta, desde el Barrio para el Mundo
  • Sarlo Beatriz. (1988), Una Modernidad Periférica: Buenos
    Aires 1920 y 1930.
  •  Horacio N. Casal (1971). Historia del colectivo. Pág. 11.
  • Revista Nº 14 El zoológico del Sud y el Barrio- Ateneo de Estudios Históricos de Parque Patricios por Aquilino Gonzalez Podestá
  • Revista Nº 32- Viejas Crónicas Barriales-  Ateneo de Estudios Históricos de Parque Patricios por Luis Martín

Fuente Fotográfica Ateneo de Estudios Históricos de Parque Patricios

  • – Ateneo de Estudios Históricos de Parque de los Patricios – Publicación de fascículos desde marzo de 1971, bajo la dirección del Arquitecto Luis Jesús Martin, donde colaboraron distinguidos historiadores en la historia del barrio.
  • – Asociación Amigos del Tranvía – Boletines – Bs. As. – Colección.
  • – Asociación de concesionarias y Empleados de Ómnibus de la Capital. Los servicios de Ómnibus – Bs. As. 1932- 144 p. C/P. Plegables.
  • – Boullosa, Abelardo D. – Anteproyecto de ley para la coordinación y realización del servicio en común de pasajeros por medio de vehículas automotores – Bs. As. S/E -1934 -101 p.l. C/P.
  • – Compañía de Tramways Anglo-Argentina -1876-1926, 50 años de continuo progreso – Bs. As. – Talleres. Gráficos Cía General de Fósforos – 1926 –S/P.
  • – Compañía de tranvías Anglo-Argentina Limitada – Plan de Transporte Urbano sometido a la aprobación de las autoridades municipales de la ciudad de Buenos
  • – Jalikis, Mariano – Historia de los medios de transportes y de su influencia en el desarrollo urbano de la ciudad de Buenos Aires – Bs. As. – 1925 – S/E – 60 p. – C/P.
  • – LLanes, Ricardo – El Barrio de Parque de los Patricios – Buenos Aires – MCBA – 1974 – 110 p. I.
  • – Martín, Luis Jesús – Viejas Crónicas Barriales – Buenos Aires – Ateneo de Estudios Históricos de Parque de los Patricios – 1995 – 20 p. I
  • – MCBA – Código de tránsito de la ciudad de Buenos Aires y régimen de penalidades – Bs. As. 1948.

– Semanarios: El Porteñito – El Social – El Porteño

Información adicional

Categorías: TRANSPORTE,
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Año de referencia del artículo: 2020

12mo Congreso

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