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“Marca y tradición, eso es lo que nos enseñaron a preservar nuestros padres”

Saavedra

Retrato de Amalia y Horacio, rien en el "El Fortin Salteño"

“Mis padres llegaron de Salta y se casaron en la Iglesia San Isidro Labrador. En el 45 pusieron el local, con todas las recetas tradicionales de Salta. Fueron pioneros en el barrio. Después de que falleció mi papá empezamos a ayudar a mi mamá, y toda la familia puso esfuerzo y pasión en el negocio. Era un barrio tranquilo, de muchas familias. Recuerdo las quintas de verduras, los viajes en tranvía al colegio, los baldes en carnaval. Era otra historia. En la Parroquia Santísima Trinidad o la San Isidro Labrador había un libro donde se ponían los cumpleaños de la gente que asistía a misa, había una revista parroquial, todo el barrio estaba comunicado y sabía lo que estaba pasando”, nos cuenta Amalia. Horacio, su hermano, recuerda: “Estaba el Bar Correa, al que solo podían ir hombres. Jugaban al dominó por plata, y cuando caía la policía ¡ponían porotos! [risas]. En Saavedra hay rituales que se mantienen. Cuando juega Platense vienen todos a festejar, o van a la misa de las 19 y después vienen a comerse una empanadita. Aunque los vecinos van cambiando, los clientes de siempre siguen viniendo.” “Saavedra es algo muy especial en la Capital. Mantiene las casas antiguas, tiene museos, bibliotecas, centros culturales, muchas escuelas y asociaciones vecinales. Tiene mucha cultura. Yo estoy muy contenta de seguir acá. Afortunadamente, hoy nos ayudan nuestros hijos, porque esto lo tiene que proseguir otro. Fue hecho con mucho esfuerzo y es un sueño que siga en manos de la familia. El negocio es un bienestar para nuestros hijos y para los empleados, de más de 30 años”, se enorgullece Amalia. “Los motoqueros son del barrio, de Platense, y casi todos participan de la murga Los Elegantes de Saavedra”, cuenta Horacio. Amalia interrumpe: “¡Platense y la murga… es algo que viene adherido a ellos! En carnaval yo me quedo sin los chicos, lo único que me dejan es la moto [risas]. El Fortín se hizo un nombre, sentimos orgullo y cuidamos su prestigio. Estamos en Saavedra, y Saavedra tiene su tradición, su marca, igual que nuestras empanadas. Marca y tradición, eso es lo que nos enseñaron a preservar nuestros padres.”

Amalia y Horacio, dueños del “El Fortin Salteño”
Este testimonio forma parte de la Colección Barrios y Vecinos de Asociación Civil Rumbo Sur

 

Datos: Saavedra / 22/03/2018 / Saavedra, buenosaireshistoria, buenosairesvecinos, testimonios, historiaoral, porteños, vecino, vecina, El Fortin Salteño, comercio


Este testimonio es parte del libro
Saavedra, épica de barrio
Asociación Civil Rumbo Sur

Fotografía: Magdalena Siedlecki

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