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Liniers

Laboratorio y Fundación Pablo Cassará. Medio siglo en el barrio de Liniers y alrededores.

Claudio Salvador

Laboratorios Cassará en Liniers, C. 2016. Sede sel laboratorio en la calle Carhué, barrio de Liniers

Introducción

El nombre Pablo Cassará es conocido por sus productos farmacéuticos; pero también por actividades culturales de la Fundación Cassará en su Sede de Av. De Mayo al 1100: exposiciones, cursos, eventos y distintas  visitas.

Las sedes del Laboratorio y de la Fundación están en el barrio de Liniers.

El objeto de este trabajo es reseñar la historia del Laboratorio y su Fundación, desde el inicio hasta la actualidad.

Para ello, se recurrió a distintas publicaciones, indicadas en la Bibliografía, y a las informaciones institucionales de cada entidad.

Los datos más importantes fueron amablemente aportados por el Gerente General de la empresa, Dr. Jorge Cassará, hijo del fundador, por medio de una extensa y valiosa entrevista.

Parte 1. Laboratorio Pablo Cassará.

Los primeros tiempos

Pablo Cassará tenía una farmacia en la ciudad de Buenos Aires, en Rivadavia 4301 esquina Pringles.

En 1948 decidió iniciar la fabricación de algunos medicamentos;  para eso, utilizó lo que era el Almacén de Ramos Generales de su padre, también llamado Pablo, en Ramos Mejía, que había cerrado en la crisis del 30; había vendido el fondo de comercio, pero mantuvo la propiedad. Estaba ubicado en Gaona y 9 de Julio, cerca de la estación Ramos Mejía del ferrocarril Sarmiento.

Pablo Cassará instaló el laboratorio y en 1950 inició la producción. Fabricaba productos “de mostrador”: Digestivos, antiespasmódicos, gotas para el hígado, “Hepatodirectol”, pastillas para la garganta “Directol”, jarabe para la tos “Toxambay”, etc. El Ambay y sus propiedades antitusivas había sido el tema de la tesis del Dr. Pablo Cassará.

Se llamaban productos de mostrador porque se vendían directamente sin necesidad de receta; hoy son llamados OTC, sigla de “Over the counter”, que significa literalmente “sobre el mostrador”.

Inicio en Liniers

En 1968 Cassará compró el predio de una fábrica de guantes de látex en la calle Carhué 1096, en Liniers, y allí instaló su laboratorio; en 1970 inició la fabricación de los mismos productos.

Fue incorporando otras líneas como  dermatología y oftalmología; esta última se producía en el laboratorio Poen, que estaba también en Liniers.

El laboratorio Cassará continúa en esa misma ubicación en la actualidad.

Expansión

Desde los años 90, la empresa tiene una planta de comprimidos en Neuquén.

Hacia 1996 se compró la vieja planta de Elea, en Saladillo 1450 (construida en los años 1930) que estaba inactiva, y se adaptó a las necesidades.

Pertenece al barrio de Mataderos, en la ciudad de Buenos Aires.

Enfrente, en otro predio que también pertenecía a Elea, se ubicó otra área productiva. Elea lo había utilizado para criar conejos y otros animales.

En la planta de Saladillo se producen materias primas por biotecnología, probióticos por fermentación, enzimas por  levaduras recombinantes, etc. Hay también un depósito  para distribución.

En la misma planta hay un área de investigación, que se comentará al reseñar la actividad de la fundación.

La planta tenía unos 5500 m², y se agregaron 2000 m².

Recientemente se construyó una planta en De La Rosa y General Paz, en Villa Lugano; (se suele decir que esa zona es Mataderos, pero el límite entre Mataderos y Lugano es Eva Perón, y De La Rosa está más al sur, por tanto estrictamente no pertenece a Mataderos sino a Villa Lugano).

Se compró en 2005, era una fábrica de grandes válvulas cloacales, que se tiró abajo, y se construyó una moderna planta y oficinas, que iniciaron su actividad en 2012.

Se fabrican aerosoles nasales,  además, productos  líquidos y semisólidos. Los aerosoles son un desarrollo exclusivo, ya que son libres de conservantes. Es la mayor planta de aerosoles nasales de Sudamérica. Están también las áreas de empaque y depósitos.

Próximamente se trasladará a esa planta el área de Control de Calidad.

Se sumó también un laboratorio de antibióticos; resultó de la compra de Menzaghi; es el nombre del Director de Lepetit, que al cierre de la misma  había recibido los equipos como pago; actualmente funciona como Lepetit. Está en la calle Asunción al 2400, en el barrio de Agronomía.

Hoy la planta de Liniers, Carhué 1096 está concentrando la producción de estériles, tanto inyectables, como oftálmicos y  nasales.

Enfrente, en Carhué 1069, se instaló el área de desarrollo. El predio sale por la calle Caaguazú. Tiene unos 1500 m².

En Carhué se adquirieron propiedades vecinas, con el objeto de reordenar el lay out y conseguir cumplir las exigencias de FDA y EMEA, para exportaciones a EEUU, y Europa respectivamente.

 

 

La actualidad

Hoy Laboratorio Pablo Cassará SRL es una empresa familiar, nacional, sólida, que ocupa unas 1000 personas, en varias plantas, la mayoría en el Oeste de la Ciudad de Buenos Aires, en el barrio de Liniers y alrededores.

Es fuerte en los rubros; dermatológico, respiratorio, gastroenterológico, galénicos, etc.

Algunos productos se comercializan bajo otras líneas.

La línea Sanitas, por ejemplo, comprende productos para gastroenterología, entre ellos, para acidez, digestivos, colitis, intestino irritable.

La línea EWE abarca productos para cuidado de la salud, como bicarbonato, vaselina, manteca de cacao, y para mamá y bebé, como leche de almendras.

Lepetit, cardiológicos.

Tiene una línea Medisol, medicamentos solidarios a bajo costo.

Por su facturación, Pablo Cassará  no está entre los principales laboratorios, esto se debe a que maneja un volumen importante de productos, pero no de alto precio;  sin embargo, ocupa un lugar en las reseñas del sector; en “El perfil de la Industria Farmacéutica”, 2015, Cassará aparece entre los laboratorios activos en Biotecnología.

En “Análisis de Diagnóstico Tecnológico Sectorial. Farmacéutico”, 2013, aparece la Fundación Cassará, sus actividades y sus acuerdos.

Por otro lado, de acuerdo al personal ocupado, su posición es muy relevante.

Una nota periodística señalaba: “A pesar de su gran crecimiento, la empresa mantiene su estructura familiar. Jorge Cassará es el presidente y no hay otros apellidos en su directorio. Sus hijos heredaron la vocación innovadora del abuelo y trabajan todos en el laboratorio: Jorge (químico), María Luz (farmacéutica), Solange (bióloga) y Christian (ingeniero)”.

Historias dentro de la Historia

Cabe señalar algunos datos adicionales:

-La Farmacia de Pablo Cassará en Pringles y Rivadavia, todavía continúa funcionando, en manos de la familia. Es la Farmacia “Rivadavia”.

-El lugar ocupado por el Almacén, y luego por el primer Laboratorio Cassará en Ramos Mejía, hoy es el estudio de Arquitectura de Ana María Carrio,  esposa del Gerente General, Jorge Cassará.

-Pablo Cassará padre, una vez cerrado el Almacén de Ramos Mejía, estuvo dedicado a huertas y otras actividades en Parque Leloir, cerca de  Ituzaingó, pero finalmente se ubicó en el actual pueblo de La Reja, en Moreno.

En esos años, era casi campo; allí instaló nuevamente un Almacén de Ramos Generales. Abarcaba toda una manzana.

Su nombre quedó en la historia de La Reja, como uno de los fundadores; según Schreiber, historiador de la zona:

“El nombre de esta localidad, tiene su origen en una pulpería que existió, en ese lugar hacia los fines del siglo XIX, (1880), la cual instalara un español, José Meda, en las intersecciones de la actual ruta nº 5, (ex nº 7), y la Av. Alfonsina Storni, frente a la parada ferroviaria.

El nombre de actual localidad se refiere a la reja que toda pulpería tenía sobre el mostrador para proteger al pulpero de los malhechores y la agresión de algún parroquiano ebrio.

El nombre de nuestra querida localidad perduró como una reliquia de aquella reja famosa que tenía la pulpería, que en realidad la mayoría de ellas la tenían como protección.

En las décadas de 1930 a 1940, donde funcionó dicha pulpería, estaba el mismo negocio bajo los rubros de Almacén y Recreo, Despacho de Comestibles y Bebidas y Restaurant, a cargo de don Pablo Cassará. Comenta que obviamente, el negocio siguió dándole nombre al lugar al no haber otro de referencia.

Con la llegada del ferrocarril que ubicaron en el km. 40.108 del entonces Ferrocarril del Oeste, hubo dos propuestas para su denominación: Tristán Achával Rodríguez, auspiciada por la Comisión Central de Homenaje a José Manuel Estrada y el otro, conservando el tradicional: La Reja, sostenido por el historiador don Enrique Udaondo. Éste Sr., era un claro patriota, defensor de las tradiciones, fue fundador de museos e investigador. En su carácter de director honorario del Museo Colonial e Histórico de la Provincia con sede en Luján y de Presidente de la Junta Asesora para la Nomenclatura de Estaciones Ferroviarias. Dichos antecedentes formaron un expediente en el Ministerio de Obras Públicas hasta que llegó a la más alta autoridad nacional. Por decreto del Vicepresidente de la Nación  a cargo del Poder Ejecutivo, Dr. Ramón J. Castillo, el 13 de octubre de 1941, se le impuso a la parada 40,108 el nombre de La Reja, dejando de lado el otro petitorio para llevarlo a otro lugar del país”.

O sea que Cassará era el “dueño” de la reja que daba nombre al lugar cuando se denominó así a la parada.

Nos aclara Jorge Cassará, que La Reja fue parada, no estación; si había gente, y hacía señas, el tren paraba, si no, seguía.

Parte 2. La fundación Pablo Cassará

Actividades y centros

La sede de la Fundación está en Carhué 1096. Según su presentación institucional:

“El 18 de junio de 1984, en la ciudad de Buenos Aires, se crea, en memoria de Don Pablo Cassará, la entidad de bien público Fundación Pablo Cassará con el objeto de realizar una obra de interés general destinada al desarrollo de la medicina y las ciencias biológicas, colaborando para ello con la investigación, la enseñanza y capacitación.

Los directivos tuvieron como primer propósito contribuir al desarrollo de la medicina para ayudar a las clases menos favorecidas y como segundo propósito el de impartir la enseñanza de la medicina y ciencias biológicas a todos los que conformaron las nuevas generaciones médicas y científicas colaborando para ello con la investigación y capacitación médicas.

Consecuentemente se otorgaron tanto becas como subsidios para la investigación en el área de las ciencias médicas y publicación de manuales y libros tanto para médicos como para estudiantes de medicina. En el área de la docencia, la Fundación Cassará llevó a cabo congresos, simposios, conferencias y jornadas científicas”.

El Doctor Jorge Cassará nos explica que de su actividad inicial de enseñanza, centrada en la medicina, veterinaria, y biología, se desplazó a la investigación.

De la “Breve Historia” que publica la Fundación en su web, extractamos algunos puntos:

“Entre los hechos más destacables podemos señalar la creación en el año 1989 del Laboratorio de Micro propagación vegetal”…

“Por otra parte en el año 1993 se firma un convenio con el Ente Provincial del Neuquén para la preservación del recurso termal. Además se vio la importancia de estimular los estudios sobre las aguas marinas y continentales de la Argentina, así como el manejo sustentable de la industria pesquera, para lo cual sé solicito la colaboración del Museo Argentino de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia a fin de avanzar con la investigación sobre moluscos”.

Un punto importante:

“En el año 1995 se crea el Instituto de Investigaciones Biomédicas, con el objeto de promover la investigación en ese área, el desarrollo de proteínas recombinantes de interés médico y la incubación de empresas de base tecnológica”….

En el año 1999 se crea el Instituto Argentino de Atención Farmacéutica orientado en principio a farmacéuticos, pero también al resto de los integrantes del equipo de salud”…..

“En el año 2004 se crea el Laboratorio de Investigaciones Científicas teniendo como objetivo contribuir al desarrollo de las ciencias biológicas, biotecnológicas y de la salud a través del desarrollo de programas de investigación con vocación a la resolución de problemas sociales o económicos”.

“A principios del año 2005 se inauguró el Centro de Investigaciones Respiratorias y del Sueño (CIRES) que cuenta con equipamiento de última generación. Creado con fines asistenciales para dar apoyo a los médicos del sector público y dedicado a la evaluación funcional del aparato respiratorio en su conjunto. Dentro del mismo funciona el primer medidor de óxido nítrico exhalado en Latinoamérica, un elemento diagnóstico que permite realizar estudios muy precisos sobre la evolución de los pacientes con asma y a la vez es de gran utilidad para el estudio de nuevos fármacos antiasmáticos. El objetivo del centro es facilitar el acceso de todos los pacientes en forma gratuita, principalmente de los hospitales públicos, a un estudio respiratorio completo cuando este sea solicitado por su médico especialista. Además, desarrollará tareas de investigación de las enfermedades respiratorias”

Esta inauguración de un equipo único en el país, fue reflejada en los diarios. Nos comenta Jorge Cassará que como resultado de los estudios se puede diagnosticar correctamente en un niño si se trata de un caso de asma, que debe ser tratado con corticoides, o si hay que tratar con broncodilatadores.

“La confluencia de la Fundación Pablo Cassará, a través del LIC y el CONICET, a través del CEVAN, en un espacio físico común, dará lugar a la inauguración en noviembre de este año del Centro de Ciencia y Tecnología Dr. César Milstein, con el objeto de generar un espacio que logre atraer nuevos grupos de investigadores así como repatriar científicos argentinos radicados en el exterior que puedan de ese modo contribuir al desarrollo de la investigación científica y tecnológica nacional.

Actualmente trabajan en la Fundación Cassará más de 30 profesionales incluyendo médicos, biólogos, biólogos moleculares, bioquímicos, químicos y farmacéuticos. Todos estos profesionales desarrollan exclusivamente tareas de investigación básica, investigación aplicada, desarrollo tecnológico, en las líneas de trabajo de: proteínas recombinantes, oligonucleotidos inmuno-moduladores, adyuvantes de vacunas, moléculas antisense, enzimas reparadoras de ADN, fagoterapia, absorción nasal y pulmonar de fármacos y vacunas, biotransformación y biorreactores vegetales”.

El Centro Milstein funciona en Saladillo1450, en un área especial dentro de la planta, de unos 1500 m².

Actualmente trabaja en Ingeniería de tejidos, como córnea, piel, etc.

El Dr. Cassará comenta que se incorporó una impresora 3D, que descarga células vivas con colágeno líquido, y puede formar pequeños órganos; “todavía no termino de entender hasta qué punto  llega todo esto”.

El CIRES está en Avenida de Mayo al 1100; esa ubicación merece un párrafo aparte.

Avenida de Mayo 1190

La ubicación de Cassará en Avenida de Mayo fue “accidental”, según la define el Dr. Jorge Cassará.

En la crisis postconvertibilidad, un día se dirigía a la Cámara Cooperala en su auto, como tantas veces; la Cámara está en  Sarmiento y Libertad, el recorrido habitual desde Liniers era por autopista, y después por Salta; al intentar cruzar Avenida de Mayo, lo detuvo un piquete, cosa habitual en esos años.

Quedó en Salta y Avenida de Mayo, sin poder avanzar; mientras esperaba, observó un cartel de venta sobre la esquina donde está el Bar Iberia; se comunicó con su esposa, la Arquitecta Ana María Carrio, y le sugirió contactarse para  ver qué precio tenía el departamento.

Lo que se vendía en realidad era el edificio, que tenía 3 departamentos en PH; tenía orden de demolición, pero por otro lado no se podía demoler, porque tenía protección como Patrimonio Histórico. Estaba deshabitado y destruido.

La solución era recuperarlo, ponerlo en valor; decidieron comprarlo, y encarar la recuperación, sin tener muy claro con qué destino.

La Arquitecta Carrio llevó adelante los trabajos, con gran dedicación y cariño, y obtuvo un resultado sorprendente, que hoy es un centro de atracción.

En un momento analizaron la posibilidad de establecer  en el edificio de Av. de Mayo una sede institucional para la dirección de la empresa; pero finalmente prefirieron estar en la fábrica, junto a su gente y sus oficinas.

En el edificio Cassará hoy funcionan distintas actividades de ONG y fundaciones, una biblioteca, salas para cursos y secretarias, exposiciones.
Las actividades culturales las organiza ÁreaTEC, dirigida por la Arquitecta Carrio.

La página  web describe:

“ÁreaTEC fue inaugurado el 12 de diciembre de 2008. Es un espacio de diálogo entre el arte contemporáneo, artistas que viven y trabajan actualmente. El espacio funciona en los distintos niveles del Edificio Cassará. (Avenida de Mayo 1190 – C.A.B.A). Cuando el edificio construido en el año 1902 fue adquirido por la Fundación Cassará, se encontraba en un estado de abandono notable. El Estudio de Arq. Ana María Carrio y asoc., con un diseño óptimo y tecnología contemporánea lo transformó en una obra que por sí misma merece ser recorrida. En el proyecto arquitectónico realizado, la luz los 4 niveles conectados visualmente potencian la comunicación entre las obras expuestas y los visitantes que recorren las salas de forma ágil. El 4to nivel denominado Terraza Mirador, entabla un dialogo especial entre las obras de arte, y la Av. de Mayo, desde allí y a las puertas del Bicentenario se disfruta la vista de los edificios de principios del siglo XX, con sus bellas cúpulas, molduras y arquitectura realizada con maestría. ÁreaTEC Avenida de Mayo 1190 – Niveles 1/2/3/4 Horarios de visita: viernes y sábado de 16:00 a 20:00 hs.”

Efectivamente, las obras expuestas son también una razón para entrar a visitar el edificio; y a su vez,  las distintas actividades, por ejemplo, cursos, facilitan que muchas personas vean las exposiciones.

El edificio fue incluido en el Open House, un fin de semana al año, en que varios edificios que normalmente no están abiertos al público, permiten las visitas, previa inscripción.

Recientemente el edificio Cassará se sumó también al Programa Miradores de Buenos Aires, del Gobierno de la Ciudad, iniciado hace varios años por el Arquitecto Néstor Zakim, que propuso estudiar a Buenos Aires, desde una visión distinta, desde las alturas;  hace 2 años el arquitecto Zakim publicó el espectacular libro “Cúpulas Remates y Miradores de Buenos Aires”, en gran parte resultado de esas actividades.

Posteriormente, ya retirado el Arquitecto Zakim, se formó un equipo de guías, y se sumaron otras visitas, como la del edificio Cassará; pero parcialmente, Zakim participa en algunas actividades; el autor de este trabajo tuvo la suerte de realizar la visita a la terraza del edificio Cassará, el 8 de junio de este año 2017, en que Zakim participó junto al joven Guía Rodrigo Vázquez.

La altura del edificio no es grande, en este caso, el atractivo es tener las cúpulas de la Avenida de Mayo “al alcance de la mano”, como las describió Zakim en la visita. Y por supuesto, otro atractivo es recorrer el edificio y apreciar la notable tarea realizada.

Al ingresar, una placa en el exterior recuerda a Benito Blanco Álvarez, mozo del Bar “El Internacional”, en los años 1950, que funcionaba donde está hoy el CIRES. En ese entonces se lo conocía como La Jaula, porque concurrían clientes oriundos de las Islas Canarias, según la placa.

Otra Placa muestra el Premio 2011 al mejor trabajo de intervención en el Casco Histórico, otorgada por la Dirección de Casco Histórico, la Sociedad Central de Arquitectos, y el Rotary Club.

En el interior se ven diplomas de otros reconocimientos, por parte del Museo de la Ciudad, ADPHA, Premio Gubbio, América Latina y Caribe, y otros.

En el edificio podemos precisar que funcionan:

La Biblioteca especializada llamada Archivos Argentinos de Dermatología; es la primera Biblioteca de la especialidad en el país.

Foro de Ciencias y Tecnología para la Producción. Según su página institucional: “El Foro de Ciencia y Tecnología para la Producción originó ámbitos de encuentro entre los actores del Sistema Nacional de Innovación  con el objeto de contribuir a la formulación y estructuración de un Sistema Científico-Tecnológico. También a su vinculación e integración con los sistemas productivos de bienes y servicios y financieros, con el sector público y a la generación de áreas de confluencia entre ellos”.

Emprear, ONG que busca incentivar el espíritu emprendedor.

La sede de FUCEMA, Fundación para la Conservación de las Especies y el Medio Ambiente.

Con esta Fundación se encaran trabajos genéticos, por ejemplo para “sexar” flamencos de Temaiken, que no se sabe si son machos o hembras.

Otra obra: Pasaje Belgrano

Puesta en valor del edificio Bolívar 373, antiguo Pasaje Belgrano. Fue realizado también por la Arquitecta Ana María Carrio.

Según una publicación de la Sociedad de Arquitectos:

“Construido hacia fines del siglo XIX, en un terreno mayor que incluía la esquina y un sector sobre Belgrano, el pasaje unía las dos calles. Ya en el siglo XX, el edificio es fragmentado, se demuele todo el sector sobre Belgrano, se reconfigura el remanente sobre Bolívar, se adapta la arquitectura neoclásica al gusto modernizante del Decó. Con estas operaciones el pasaje queda definitivamente cerrado. El edificio fue reciclado como hotel. Al iniciarse los trabajos de restauración se descubrieron restos de construcciones anteriores.

Ante esta situación fue convocado el Centro de Arqueología Urbana dependiente de la Facultad de Arquitectura de la UBA, su Director Arq. Daniel Schavelzon y un grupo de expertos en arqueología urbana del CAU-CONICET liderados por la Lic. Flavia Zorzi, quienes con un equipo multidisciplinario actuó sobre los demás sectores excavados. Resultaron ser una cisterna y su red de instalaciones perteneciente a la construcción previa existente. De la misma, se rescataron muchas piezas correspondientes a objetos de uso doméstico datados en fechas correspondientes a los siglos XVII, XVIII y XIX. La colección de piezas incluye cubertería, piezas de loza y porcelana de vajilla, frascos de vidrios de perfumes y de medicinas y juguetes como canicas de vidria y piezas de muñecas de porcelana. Esto generó un cambio en el proyecto para incluir la cisterna y el material encontrado a su exhibición para afianzar los lazos históricos con el barrio.

Luego de estos hallazgos y siguiendo con los trabajos en los locales de planta baja se fueron haciendo otras excavaciones con significativos resultados desde el punto de vista arqueológico lo que hizo que el equipo de proyecto de restauración del edificio reformule el carácter integral de la intervención rescatando los objetos arqueológicos para su exhibición”.

 

Parte 3. Consideraciones sobre la industria farmacéutica en la ciudad de Buenos Aires.

A fin del siglo XIX y sobre todo a principio del XX muchas industrias se desarrollaron en la ciudad de Buenos Aires.

Según Dorfman, al analizar el Censo de 1908 encuentra que: “…la Capital Federal marcha a la cabeza, concentrando un tercio de los establecimientos y del personal, y casi la mitad de la fuerza motriz instalada”.

Los laboratorios farmacéuticos tienen presencia desde hace más de un siglo; nacieron en la Ciudad, y  algunos de ellos hoy están en actividad.

Un trabajo presentado en el Congreso de Historia de la Ciudad en 2006, reseñaba la historia de varias empresas pioneras, que también ha sido rescatada en otras publicaciones. (Ver Bibliografía)

Reseñaremos un par de casos: Craveri y Tagliabue integraron la Farmacia La Estrella, con otros socios. En 1906, ambos se retiraron, e iniciaron  un establecimiento Químico Farmacéutico en Rivadavia y Catamarca, con farmacia sobre Rivadavia, y fábrica sobre Catamarca; fue continuado por sus sucesores. En la década de 1960 se mudó a Caballito, donde continúa.

Massone desde 1901 se dedicó a la importación de productos medicinales; Posteriormente se dedicó a la fabricación; se mudó varias veces, dentro de la ciudad; hace varias décadas se ubicó en la calle Arias, donde continúa su actividad, como Instituto Massone SA.

 

Con el tiempo, algunos rubros debieron retirarse a zonas más alejadas, en el gran Buenos Aires o en el interior, ya sea por no adaptarse a zonas muy urbanizadas, o porque requerían grandes superficies para instalar plantas extendidas.

A fines de la década del 70 se tomaron medidas para restringir la instalación de nuevas industrias en la ciudad, y para no permitir ampliar las existentes, al crearse el Código de Planeamiento Urbano.

La ciudad de Buenos Aires sufrió una gran desindustrialización, mucho mayor que la desindustrialización que sufrió el país en general.

En los años 90, se fue regularizando la situación de muchas empresas en la Ciudad, con la Ordenanza de Uso Industrial Consolidado;  quedaron algunas que no lo lograron, entre ellas Cassará; años después se reabrió, y  pudieron regularizarse; posteriormente se modificaron las normas, y en 2006  se creó la ley “Buenos Aires Ciudad Productiva”.

Como resultado, muchas actividades pueden ubicarse en la ciudad, en distintas zonas,  de acuerdo al impacto ambiental.

Ciertas actividades están vedadas, como mataderos, petroquímicas, fundiciones, etc.

Algunos rubros, como  gráfica/editorial, laboratorios farmacéuticos, y otros siguen en actividad con muchos establecimientos en la ciudad.

La Cámara Cooperala, que agrupa laboratorios medianos y pequeños, tuvo gran actividad en el inicio de la redacción de esta normativa; pero posteriormente fue seguida por CILFA, que agrupa empresas farmacéuticas grandes, con mayor capacidad de negociación.

También se trató de crear un polo farmacéutico en Villa Lugano, en Cruz y Escalada, en terrenos de la ciudad; el proyecto fue impulsado por Cooperala; se pensaban ubicar 11 laboratorios.

En el caso de Cassará, al dilatarse el proyecto del polo, como necesitaba expandirse,  decidió avanzar con la planta en De La Rosa y  General Paz, en Lugano, cerca de Mataderos, y le quedan como reserva 10.000 m² en el polo.

Conclusiones

El laboratorio Pablo Cassará  tiene una dilatada trayectoria, de casi 70 años, en manos de la misma familia, y dentro de las mismas actividades, que se van diversificando y creciendo.

Se mantiene en el Oeste de la Ciudad, Liniers y alrededores, donde se desarrolló.

Se destaca en varios rubros de producción e investigación, y da trabajo a una gran cantidad de personal y profesionales.

Su fundación es muy activa en investigaciones.

Pablo Cassará mantiene un perfil bajo; sin embargo, a partir del inicio de actividades en el edificio de Avenida de Mayo, el nombre Pablo Cassará se está haciendo muy conocido por el público interesado en la cultura.

BIBLIOGRAFIA

Abrutzky, Rosana; Bramuglia, Cristina; Godio, Cristina, El perfil de la industria farmacéutica de la Argentina.  Interrogantes a mediano plazo, 2015

Casasbella, Ramiro,  El arte de curar en la Argentina. Craveri, 1995

Dorfman, Adolfo, Historia de la Industria Argentina, 1980

INPI, Patentes y Marcas. 140 años de Registros del Progreso, 2004

Juncal, Santiago, Análisis de Diagnóstico Tecnológico Sectorial. Farmacéutico, 2013

Schreiber, C E, Contribución al Conocimiento de la Naturaleza y el Hombre de la Región- Moreno- Pcia. Bs. As.

Wolfenson, Claudio, Historia del éxito en los últimos 30 años de una empresa farmacéutica. Instituto Massone. En La Química en la Argentina, publicación de la AQA en su Centenario, 2011

Zarranz, María del Carmen, Industria Química Farmacéutica en la Argentina; Historias de Buenos Aires, Aportes al IX Congreso de Historia de la Ciudad, 2006

WEB

Página de AreaTEC, www.areatec.com.ar

Página fundación Cassará  http://www.fundacioncassara.org.ar/

Página laboratorio http://www.laboratoriosanitas.com.ar/

 

Información adicional

Categorías: Edificios destacados, Académicos y científicos, TRABAJO,
Palabras claves: Liniers, laboratorio Cassará, investigación

Año de referencia del artículo: 2017

2do congreso

Vista del labotario de biología molecular

Sede del laboratorio en la calle Saladillo

Sede del laboratorio en la avda colectora Gral. Paz en Villa Lugano

Fundación Cassará en Avenida de Mayo y Salta

Vista del labotario de biología molecular Sede del laboratorio en la calle Saladillo Sede del laboratorio en la avda colectora Gral. Paz en Villa Lugano Fundación Cassará en Avenida de Mayo y Salta

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